El Mundo - Viernes, 7 de junio de 2002
Declaran la emergencia humanitaria en seis países del sur de África
El PAM alerta de la situación
de 13 millones de personas, al borde de la hambruna
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JAVIER ESPINOSA. Corresponsal. LILONGWE (MALAWI). El Programa Mundial de Alimentación (WFP, siglas en inglés) alertó ayer sobre la "crisis masiva de alimentación" que se cierne sobre al menos 12,8 millones de habitantes de seis países del sur de África en el curso de una cumbre de emergencia que comenzó ayer en la ciudad sudafricana de Johannesburgo. "Se aproxima una crisis de enormes proporciones. La situación se agrava de día en día y requiere una atención urgente. Esto no mejorará al menos hasta la cosecha de abril del 2003", explicó Jean Jacques Graisse, director ejecutivo adjunto del WFP en el curso de la conferencia que durante dos días reunirá a Gobiernos de la región, agencias humanitarias y países donantes. Graisse enfatizó que todavía no se ha llegado a una situación de hambruna, porque eso significaría que estamos ante "miles y miles de personas muriendo", pero añadió: "La tendremos en pocos meses si no hacemos nada". En realidad, este es el segundo aviso en menos de dos semanas, tras el comunicado que se hizo público en Roma el pasado día 29 de mayo tras la investigación realizada por el WFP y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Malawi, Zimbabwe, Lesotho y Swazilandia que descubrió a "millones de personas a punto de morir de hambre, y que enfrentarán una grave carencia de alimentos" a partir de este mes. Otras dos naciones de la región, Zambia y Mozambique, están en un caso similar. Centenares de muertos Aunque la reciente cosecha ha aliviado en parte la penuria extrema de la población, la situación no deja de ser crítica en países como Malawi, Zimbabwe o Zambia. En Malawi, por ejemplo, los muertos se cuentan ya por "centenares, quizás miles", aclaró en Lilongue, la capital de dicho país africano, Kerren Hedlund, experta del WFP. Uno tras otro, en estos países se ha decretado el estado de emergencia, comenzando por Malawi en febrero y terminando por Zambia el pasado 31 de mayo, cuando el presidente Levy Mwanawasa alertó sobre un "desastre nacional" de cuatro millones de personas afectadas por la hambruna". En Malaui, el WFP ha comenzado ya una campaña de emergencia de distribución de alimentos, que incluye una sofisticada logística con al menos 16,5 toneladas de maíz, que están siendo transportadas por carretera y tren desde Tanzania. "Ahora mismo tenemos que cubrir las necesidades de medio millón de personas que no tienen nada para comer, pero en septiembre, cuando ya no quede nada de la pobre cosecha de abril, serán dos millones y en diciembre tres millones. El problema es que, a día de hoy, para después de agosto no tenemos nada que darles. Normalmente disponemos de una reserva de dos meses que nos permite ir tirando hasta que recibimos nuevas donaciones, pero esta vez no disponemos de ese colchón", añadió Hedlund. De hecho, el WFP tan sólo ha recibido el veintiuno por ciento de las cincuenta y cinco mil toneladas métricas que requiere esta primera operación de emergencia, cuyo coste se cifra en treinta y dos millones de dólares. La crisis podría alcanzar su clímax en Zimbabwe, donde el WFP estima que seis millones de personas requieren "ayuda de emergencia" y donde existe un "déficit espectacular de 1,5 millones de toneladas de maíz". En este país la sequía se ha combinado con la inestabilidad política creada por la singular reforma agraria del presidente Robert Mugabe, que ha provocado el hundimiento de la producción de cereales. El 31 de mayo la embajada estadounidense en Zimbabwe advirtió que esta nación había rechazado diez mil toneladas de maíz que EE.UU. iba a donarles bajo el supuesto de que no disponían de un certificado de que no habían sido modificadas genéticamente. |