La Voz de Galicia - Martes, 9 de Julio de 2002
Putin amordaza a la prensa
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El presidente ruso, Vladimir Putin, arroja chinitas sobre su propio tejado. En los dos últimos años promulgó una montaña de medidas para restringir la libertad y la independencia de los medios de comunicación. En su mente no está acabar con la negra estadística de más de ciento veinte periodistas asesinados desde la caída de la URSS en 1991. Su pretensión es "encauzar" a los medios más críticos como hizo al estatalizar las tres cadenas de televisión de alcance nacional y con mayor audiencia. Hace unos días estrenó una ley que prohíbe a la prensa informar en las campañas electorales de "las actividades de los candidatos que no estén vinculadas a su profesión". En Moscú, varios periódicos informaron de las severas advertencias del Ministerio de Prensa y de la Comisión Electoral para que la canallesca se abstenga de "crear una imagen negativa o positiva" de candidatos y partidos. Y la norma ya ha tenido su repercusión, con el acoso a dos reporteros por hacer preguntas "inconvenientes" al presidente. En Tuvá, la periodista Dina Oyún fue denunciada ante el fiscal por preguntar a Putin, el pasado 24 de junio, sobre violaciones de la ley electoral y la supuesta compra de votos. Y en Narian-Mar, capital de Nenetski, dentro del Círculo Polar Ártico, la directora del diario Krasni Tundrovik fue despedida porque su corresponsal en Moscú, Alexéi Vasilivetski, preguntó a Putin sobre un caso de corrupción relativo a la licitación para explotar un pozo de petróleo, que originó dos sentencias contradictorias y la desaparición del gobernador, Vladímir Butov. Cuando el director de otro medio le comentó al viceministro de Prensa, Mijaíl Seslavinski, que la nueva ley es tan absurda que "no permite ni informar de que a un candidato le gusta coleccionar mariposas, porque no tiene que ver con su profesión", éste le espetó: "Eso es, y tampoco que colecciona brillantes". Y añadió que "cuando los medios se convierten en un garrote político, es mejor que no funcionen". El derecho a la información queda tan mutilado que "no se podrá decir si uno u otro político ha sido miembro del KGB, o si ha robado, o si ha sido procesado y condenado, sólo que es médico y candidato", concluyó. El ex-espía reconvertido a político pro-occidental se ha olvidado de que no hace mucho le dijo al canciller alemán, Gerhard Schröder, que "es importantísimo que la libertad de prensa esté garantizada". Los periodistas lo tenemos presente. |