El País - Domingo, 21 de julio de 2002

Gobierno y guerrilla
pactan un acuerdo de paz en Sudán

EFE. Nairobi.

Representantes del Gobierno de Sudán y del rebelde Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS) alcanzaron ayer un principio de acuerdo para poner fin a casi dos décadas de guerra civil en el país, según informaron emisoras de radio en Nairobi, que citan a fuentes oficiales sudanesas, así como rebeldes.

El acuerdo de entendimiento, refrendado en la localidad keniata de Machakos, cuarenta y cinco kilómetros al sureste de Nairobi, incluye la posibilidad de celebrar en seis años un referéndum de autodeterminación, una de las principales reivindicaciones de EPLS, que se levantó en armas en 1983 cuando el régimen de Jartum impuso la sharía o ley islámica en todo el país, incluido el sur, cuya población es mayoritariamente animista y cristiana.

Según el portavoz del EPLS, Samson L. Kwaje, Gobierno y rebeldes 'han avanzado en asuntos claves como la autodeterminación y la religión del Estado sudanés', y han acordado una agenda para proseguir las negociaciones próximamente.

En diecinueve años, el conflicto sudanés se ha cobrado dos millones de vidas, a causa de los combates, el hambre y las enfermedades exacerbadas por la contienda.

El descubrimiento de petróleo en el sur del país ha contribuido a agravar la guerra en la región, cuyos recursos petrolíferos son utilizados por el Gobierno para comprar armamento con el que atacar a la población, según el EPLS.

El Mundo - Domingo, 21 de julio de 2002

El Gobierno sudanés
llega a un acuerdo con la guerrilla rebelde

La paz acabaría con una guerra civil que dura casi 20 años y se ha cobrado dos millones de muertos

FIONA O'BRIEN - Reuters/EL MUNDO

NAIROBI.- El fin de la guerra civil en Sudán es, desde ayer, un deseo cada vez más real. Representantes del Gobierno sudanés y del rebelde Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS) alcanzaron un principio de acuerdo para acabar con casi dos décadas de lucha interna.

Después de cinco semanas de conversaciones en la ciudad keniata de Machakos, a cuarenta y cinco kilómetros de Nairobi, los negociadores lograron llegar a un consenso en los dos puntos calientes de este conflicto: "la autodeterminación de las regiones sureñas y la religión del Estado sudanés", explicó el portavoz del EPLS, Samson L. Kwaje.

Este Ejército rebelde se levantó en armas en 1983 cuando el régimen de Jartum impuso la sharia o ley islámica en todo el país, incluído el sur, cuya población es mayoritariamente animista y cristiana.

Cerca de dos millones de personas han sido asesinadas en una guerra provocada por la religión, las diferencias étnicas, el petróleo y la ideología. Los combates, la enfermedad y el hambre que se derivan de la contienda han llevado a la diezma de la población del país africano.

Una de las principales reivindicaciones del EPLS, la convocatoria de un referéndum de autodeterminación, ha sido satisfecha por el Gobierno sudanés. "En principio, se podrá celebrar estas elecciones dentro de seis años bajo la supervisión de la comunidad internacional", precisó el portavoz del EPLS. El referéndum contemplaría todas las posibles opciones que se presentan en la zona.

Hasta la celebración de estos comicios, el acuerdo prevé que se abra un periodo de transición que comenzará seis meses después de la firma del acuerdo de paz. Durante este tiempo, el Gobierno oficial ejercerá su autoridad con las normas de Jartum, pero deberá conceder cierta autonomía a las provincias del sur.

Cuatro cuestiones más

Aunque este tema parece que se ha solucionado, aún quedan cuatro cuestiones principales sin resolver: la repartición del poder, cómo se va a compartir la explotación de los campos petroleros del sur, la situación de los derechos humanos y los detalles del alto el fuego. A pesar de todo, ambas delegaciones reconocieron ayer que el trabajo más duro ya está hecho.

Aparte de la autodeterminación, la cuestión de la religión estatal ha sido el principal obstáculo en las conversaciones de paz.

Los rebeldes, pertenecientes a un región de mayoría animista y cristiana, querían crear dos zonas independientes en función de la creencia, mientras que Jartum apostaba por un solo gobierno basado en la ley islámica.

Las dos partes lograron llegar a un acuerdo en el que se ha intentado satisfacer las demandas de todos, aseguraron fuentes cercanas a la negociación.

Según los términos del acuerdo, "en el norte, la población seguirá rigiéndose por la sharia y el consenso. Mientras que en el sur, esta base legal no será aplicable".

El punto de encuentro se intentará lograr en un futuro cuando "las normas de la religión natural sean especialmente reformuladas para que, en su aplicación, no se infrinja ninguno de los derechos (de los habitantes del sur)".

Este periodo de guerra civil se endureció cuando se descubrieron yacimientos de petróleo en el sur del país -de los que la autoridad nacional extrajo doscientos treinta mil barriles diarios en 2001-.

"Estos recursos petrolíferos han sido utilizados por el Gobierno para comprar armamento con el que atacar a la población", según denunció el EPLS.

El convenio firmado ayer es sólo el primer paso para conseguir un acuerdo global. Por ahora, las dos partes han fijado una agenda de negociaciones auspiciada por la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo.

El impulso principal para reanudar las conversaciones se realizó gracias a la mediación del enviado estadounidense para Sudán, John Danforth, que propició un alto el fuego en las montañas de Nuba así como un acuerdo para la protección de civiles.