El País - Martes, 23 de julio de 2002

Once palestinos muertos y casi un centenar de heridos
en un ataque aéreo israelí sobre Gaza

El jefe militar de Hamás era el objetivo del ataque

FERRAN SALES. Jerusalén.

Al menos once palestinos murieron anoche y un centenar resultaron heridos como consecuencia de un ataque de la aviación israelí sobre Gaza.

La operación tenía como misión destruir una fábrica de armamento de Hamás y abatir a Salah Chehade, el jefe del Ejército secreto de esta formación fundamentalista, las Brigadas de Ezedine Al Kassaam, aseguraron vecinos de la ciudad. Un misil teledirigido, lanzado desde un avión de combate F-16, cayó pasada la medianoche sobre un hangar de los servicios de inteligencia de la Autoridad Palestina, aunque alcanzó varias casas.

El misil lanzado desde el cazabombardero contra un barrio popular del centro de Gaza alcanzó cinco viviendas cercanas, bajo cuyos escombros quedaron sepultados numerosos habitantes, entre ellos varios niños.

El hospital central de Gaza anunciaba poco después la muerte de al menos once personas, entre las que se encontraría Salah Chehade, de cincuenta años, el jefe de operaciones y uno de los fundadores de las Brigadas de Ezedine Al Kassaam. Sin embargo, posteriormente, un portavoz de Hamás aseguró que el jefe militar había logrado sobrevivir al ataque. Ninguna de las dos versiones pudo ser confirmada al cierre de esta edición.

El ataque provocó asimismo el fallecimiento de al menos tres niños y dos mujeres, según testigos presenciales. Los servicios de socorro temen que bajo los escombros puedan encontrarse más cadáveres. Chehade, responsable de numerosos ataques contra Israel, es uno de los palestinos más buscados por el Gobierno de Sharon y había estado encarcelado entre 1994 y 1998.

Un responsable de Hamás, Ismail Haniye, señaló anoche: "Es una matanza horrible. Hamás vengará la muerte de cada una de las víctimas". En las afueras del hospital donde habían sido trasladadas las víctimas, simpatizantes del movimiento fundamentalista clamaban venganza.

Antes del ataque, la jornada había estado marcada por gestos de distensión entre israelíes y palestinos. El ministro israelí de Seguridad Interior, el ultraderechista Uzi Landau, ordenó ayer la reapertura de la Universidad Al Quods en Jerusalén, clausurada hace dos semanas con la excusa de que era un centro de agitación en favor de la causa palestina y una amenaza a la unidad de Jerusalén bajo bandera israelí.

Landau extendió la orden de reapertura tras una campaña internacional encabezada por Estados Unidos y la Unión Europea contra su clausura y en apoyo del rector del centro, Sari Nussseibeh, uno de los políticos nacionalistas palestinos más lúcidos y moderados.

Como condición previa a la reapertura, el rector tuvo que firmar una carta en la que se compromete a que la Universidad no será utilizada como centro de agitación política y que no ejercerá desde estas oficinas sus funciones de delegado en Jerusalén de la OLP.

Deportaciones bloqueadas

En esta misma línea, parece haber entrado en vía muerta el proceso de deportación de los veintiún padres y hermanos de los últimos suicidas palestinos, sobre los que gravitaba una orden de exilio por tiempo indefinido a Gaza.

El bloqueo de esta decisión, al igual que la reapertura de la Universidad, parece ser asimismo el resultado de las presiones que contra esta medida han estado efectuando Estados Unidos y la Unión Europea.

La abogada israelí Lea Tsemel, que hace tres días presentó un recurso ante el Tribunal Supremo en nombre de los veintiún detenidos, retiró ayer por la mañana la demanda, después de que el Tribunal le diera garantías verbales de que los traslados a Gaza le serían notificados con una antelación de doce horas, lo que le permitiría recurrirlos ante los tribunales.

Por su parte, el presidente Yasir Arafat hacía ayer arrestar temporalmente al funcionario responsable de las oficinas de impuestos y de las tasas fronterizas de la Autoridad Palestina, al que se ha abierto un procedimiento judicial por supuesta corrupción.

Por otra parte, la viceministra israelí de Defensa, Dalia Rabin, hija del asesinado primer ministro israelí, dimitió anoche, anunció la radio pública.

Por su parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, ordenó ayer a la policía que comience a expulsar del país, a partir de hoy, a cincuenta mil trabajadores inmigrantes clandestinos, según informa France Presse.

La orden, transmitida al jefe de la policía, Shlomo Aharonsishki, fue emitida tras conocerse las conclusiones de un informe sobre el aumento del número de inmigrantes ilegales en Israel, que coincide con un momento de recesión económica.

El Mundo - Martes, 23 de julio de 2002

Israel provoca una masacre en Gaza
al intentar asesinar al líder militar de Hamas

Varios cazas bombardearon indiscriminadamente la ciudad,
matando a doce personas, siete de ellas niños

MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO.

JERUSALÉN.- Era el primero en la lista de los más buscados por Israel. Ayer, los servicios secretos israelíes pensaron que habían tachado su nombre, pero no: el jeque Salá Shejada, responsable de la rama militar de la organización armada palestina Hamás sobrevivía a primeras horas de la madrugada a un bombardeo de la aviación israelí sobre Gaza. Otros doce civiles tuvieron menos suerte, entre ellos siete niños y dos mujeres.

Israel ha llevado a cabo docenas de ejecuciones sumarias como ésta en los casi dos años de revuelta palestina. En el vocabulario militar israelí se las denomina asesinatos selectivos.

Pero lo de anoche en Gaza no fue un asesinato selectivo. En un inquietante cambio de estrategia, varios aviones F-16 dispararon misiles contra un área civil densamente poblada, en forma prácticamente indiscriminada.

El resultado: una carnicería. Siete casas fueron completamente destruidas y de entre los escombros, en medio del caos y la oscuridad, fueron saliendo cadáveres y heridos. Los muertos podrían ser al menos doce, los heridos se cuentan por docenas. Las consecuencias, impredecibles.

El jefe Salá Shejada, de cuarenta años de edad, es no sólo uno de los dirigentes más importantes de Hamás, sino también uno de sus fundadores.

Desde hacía algún tiempo se le considera el jefe de la rama militar de la organización, las Brigadas Izedín al-Kásem, al menos en Gaza. Como tal, Shejada es responsable de ataques contra colonos en la Franja de Gaza y de dar su visto bueno al envío de hombres-bomba contra Israel (si bien no de enviarlos él mismo, puesto que la mayor parte tienen como base Cisjordania).

Es por ello que las autoridades israelíes le había incluido en su lista de "terroristas más peligrosos", lista en la que ocupaba un lugar prominente.

La Jornada - Martes 23 de julio de 2002

El bombardeo, efectuado por un F-16, fue calificado de "crimen de guerra" por la ANP

Israel lanza un ataque con misiles en Gaza;
al menos once palestinos muertos

La ofensiva, dirigida al jefe del brazo armado de Hamas; el grupo asegura que su líder no murió

Reuters, DPA y AFP

Gaza, martes 23 de julio. Al menos once palestinos murieron la noche de este lunes y noventa y cinco resultaron heridos en un ataque aéreo israelí con un avión F-16 contra la ciudad de Gaza. Horas antes, Israel y los palestinos habían dado muestras de distensión con planes para el retiro de las fuerzas israelíes y la lucha contra los ataques suicidas.

La acción, calificada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de "crimen de guerra", estaba dirigida al jefe del brazo militar del movimiento de resistencia Hamas, Salah Shehada, a quien en un principio se dio por muerto.

El ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, declaró que el ataque "es un crimen de guerra que pretende sabotear todos los esfuerzos para devolver la estabilidad a la región", y también responsabilizó de esta acción a Estados Unidos, "en la medida en que los israelíes usaron un F-16 de fabricación estadunidense para llevar a cabo este ataque criminal".

El asesor del presidente Yasser Arafat, Nabil Abu Rudeina, sentenció: "Hacemos una advertencia al Gobierno israelí y lo responsabilizamos de esta matanza. El Gobierno de Tel Aviv está jugando con fuego y vamos a apelar al Consejo de Seguridad (de la ONU) en un plazo de veinticuatro horas".

La madrugada de este martes el ejército israelí reportó que el ataque lanzado la noche del lunes en el centro de Gaza era dirigido a Salah Shehada. "Apuntaron contra él y fue alcanzado, pero no estamos seguros de que haya muerto."

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, deploró la acción, pero no se informó de otras reacciones de la comunidad internacional sobre el ataque aéreo al que siguieron enfrentamientos entre palestinos y soldados del ejército israelí en el sur de la franja de Gaza, que al cierre de esta edición habían provocado diez heridos.

Entre los más buscados

Shehada, que dirigía las Brigadas Ezzedin al Qasam, brazo armado de Hamas, figura en la lista de los más buscados por Israel y está acusado de ser el autor intelectual de una serie de atentados suicidas en territorio israelí.

De acuerdo con DPA, entre las víctimas fatales se encuentran tres de los hijos de Shaheda; otros medios señalaron que perdieron la vida su esposa y su hija.

El ataque, desde un avión F-16 que disparó al menos dos misiles, fue dirigido contra un edificio de la policía de la ANP, pero alcanzó otras siete casas y una carpintería, que quedaron reducidas a escombros.

Hamas reaccionó de inmediato. "Es un matanza terrible cometida por los terroristas sionistas y los estadunidenses que matan ancianos, mujeres y niños. Hamas vengará la sangre de cada una de sus víctimas. La batalla ha empezado", declaró su dirigente Ismail Hanniyi.

Horas después del ataque, un responsable de Hamas citado por AFP aseguró que Shehada no murió durante el ataque aéreo. Asimismo, miembros de las Brigadas Ezzedid Al Qassam se congregaron delante del hospital al que fueron llevadas las víctimas y gritaron por altavoces que su jefe estaba con vida, mientras resonaban cantos nacionalistas en todas las mezquitas.

Fuentes médicas y de Hamas señalaron por separado que por lo menos once palestinos perdieron la vida, entre los cuales había tres niños y cuatro mujeres, y noventa y cinco resultaron heridos, y entre ellos también hay un elevado número de menores. Varias personas más pueden estar bajo los escombros de las viviendas afectadas.

Hamas ha matado decenas de israelíes en atentados suicidas con bombas desde que comenzó la actual intifada, el 28 de septiembre de 2000.

Antes del ataque contra Gaza, el fundador de Hamas, Ahmed Yassin, había declarado que su movimiento considera "seriamente" frenar los atentados suicidas si Israel se retira de las ciudades reocupadas, detiene los asesinatos y la destrucción de casas y libera a los presos palestinos.

Contrariamente, el movimiento Jihad Islámica reiteró su voluntad de seguir con las acciones contra israelíes, tras responsabilizarse del ataque contra una patrulla israelí cerca de la colonia judía de Gush Katif, en la franja de Gaza, en el que murió uno de sus militantes.

Antes de este ataque, dos palestinos murieron y dos soldados israelíes resultaron heridos en un choque armado ocurrido también cerca de Gush Katif.

Por la mañana, el canciller israelí, Shimon Peres, afirmó que Tel Aviv se retirará de los sectores autónomos ocupados por el ejército si los palestinos son capaces de garantizar la seguridad.

A su vez, los palestinos presentaron un plan para luchar contra la violencia en los territorios reocupados que considera la retirada del ejército israelí de esas zonas y su instalación en la línea que ocupaba antes del inicio de la intifada.

En virtud de la propuesta presentada por el ministro palestino del Interior, Abdelrazek al Yahya, el sábado pasado, durante el encuentro con una delegación israelí encabezada por Peres, Israel tendría que acabar con el bloqueo de las zonas reocupadas, explicó el diario israelí Haaretz.

Tras esa retirada, los servicios de seguridad palestinos recobrarían el control de las zonas autónomas y reanudarían su cooperación con Israel para evitar nuevos atentados, mientras que Tel Aviv se comprometería a poner fin a los asesinatos selectivos de activistas palestinos y a no atacar a las fuerzas de seguridad palestinas, añadió el rotativo.

Por su parte, Peres afirmó que Israel se retiraría de los sectores palestinos, y en una primera parte se lanzaría esta experiencia en algunas ciudades como Hebrón, Belén y Jericó, consideradas relativamente tranquilas.

El canciller hizo estas declaraciones ante los diputados de su partido, el Laborista, al presentar su informe sobre el encuentro que mantuvo el sábado con la delegación palestina encabezada por el ministro de Colectividades Locales, Saeb Erekat.

Peres anunció además el pronto pago a la ANP de cerca de veinte millones de dólares producto de aranceles e impuestos que fueron retenidos desde el inicio de la actual intifada, lo que representa diez por ciento de los cuatrocientos treinta millones de dólares adeudados.

Los preparativos para aplicar ese plan parecen haber comenzado luego de que en la ciudad cisjordana de Nablus los soldados israelíes abandonaron cinco edificios que habían sido tomados al reocupar la ciudad.

Erekat saludó los planes israelíes de retirarse parcialmente de algunas ciudades palestinas, aunque insistió en el repliegue completo, luego de recordar la preocupante situación humanitaria por la que atraviesan miles de palestinos en Cisjordania y Gaza.

Reitera oposición a deportaciones

Asimismo, insistió en que el proyecto israelí de expulsar de Cisjordania hacia la franja de Gaza a los familiares de presuntos palestinos implicados en ataques suicidas es un "crimen de guerra".

Otro gesto de buena voluntad fue expresado hoy por el gobierno de Israel al autorizar la reapertura de las oficinas de la universidad palestina Al Qods, cerradas el pasado día 9, después de haber llegado a un acuerdo con su director, Sari Nusseibeh.

El director se comprometió a que dicho recinto no mantendrá contactos con la ANP ni recibirá dinero del Gobierno palestino, así como tampoco permitirá actividades de la Autoridad Nacional Palestina en el campus.