El País - Miércoles, 24 de julio de 2002
España ocupa el tercer peor lugar de la UE en el índice de la ONU de desarrollo humano
El 1% de la población más rica del mundo
posee tanto como el 57% de la Humanidad
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MIGUEL BAYÓN. Madrid. España ocupa el tercer peor lugar de la Unión Europea, sólo superado por Grecia y Portugal, en el índice de desarrollo humano de la ONU (una medida de prosperidad que se compone con datos sobre la esperanza de vida, la educación y los ingresos). En el cómputo mundial, España se sitúa en el puesto veintiuno (sobre ciento setenta y tres países), entre Italia e Israel. Éstos son algunos de los resultados del Informe sobre desarrollo humano 2002 hecho público ayer por la ONU y que muestra que España es el noveno país de la UE con más diferencia entre ricos y pobres, cuando en 1999 era el más igualitario. Dentro de la Unión Europea, España muestra un peor reparto de la riqueza (medido por la differencia entre el veinte por ciento de la población más rico y el veinte por ciento más pobre) que Suecia, Finlandia, Dinamarca, Luxemburgo, Italia, Bélgica, Alemania y Grecia, pero es más igualitaria que Holanda, Austria, Francia, Portugal, Irlanda y Reino Unido. En España el veinte por ciento más rico posee el 40,3% de los ingresos y el veinte por ciento más pobre sólo cuenta con el 7,5%. En el mundo hay veinte países más igualitarios que España. 'El uno por ciento más rico de la población del mundo posee lo que el cincuenta y siete por ciento. El cinco por ciento más rico tiene ingresos ciento catorce veces mayores que el cinco por ciento más pobre', dijo ayer en Madrid al presentar el informe Gita Welch, asesora de Políticas de Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD (UNEP, siglas en inglés). El informe señala que un 10,1% de la población española está por debajo de la línea de la pobreza (es decir, cobra menos de la mitad del salario medio), muy lejos del 3,9% de Luxemburgo, pero por encima del 16,9% de EE.UU. El PNUD indica que España ha tenido 'relativo éxito' contra la pobreza. El informe elogia el impulso español a la capacidad de las mujeres: ocupa el puesto veintiuno en equiparación entre sexos, y el quince en participación económica o política de las mujeres. Noruega repite liderazgo mundial, y Australia, que era segunda, baja en beneficio de Suecia, Canadá y Bélgica. En la cola, Sierra Leona; los últimos veintiocho países son africanos. EE.UU., que hace dos años era tercero, ahora es sexto. También bajan Francia, Islandia, Japón y Suiza. Pese a las crisis financieras, el sudeste asiático mejora. China y Malaisia avanzan catorce puestos. El PNUD resalta que hay 'progresos sustanciales' en desarrollo humano, pero constata el retroceso de Europa oriental y central, la ex URSS (Federación Rusa y Ucrania pierden veinte puestos en relación con diez años atrás; Moldavia y Tayikistán treinta), y por supuesto África, donde muchos países caen incluso bajo el nivel de 1990. Por vez primera, el PNUD incluye una clasificación sobre el grado de cumplimiento de las Metas de la Cumbre del Milenio, celebrada en 2000, y que estableció el horizonte de 2015 para erradicar la pobreza y el hambre y lograr acceso universal a la enseñanza y sanidad básicas. Sólo cincuenta y cinco países, con el veintitrés por ciento de la población mundial, progresan hacia las tres cuartas partes de esos objetivos. Un total de treinta y tres países, con un veintiséis por ciento de la población mundial, no llegan hoy ni a la mitad de lo acordado. 130 años para acabar con el hambre La pobreza extrema ha bajado en el mundo en los años noventa del veintinueve al veintitrés por ciento, y en Asia oriental y el Pacífico se ha logrado reducir a la mitad. Pero en África subsahariana la tendencia es inversa: en el mismo periodo el número de personas que viven en extrema pobreza aumentó de doscientos cuarenta y dos millones a trescientos millones, con el agravante, además, del SIDA como factor de hundimiento económico y de destrucción del tejido familiar y social. Hay cincuenta y dos países han registrado un crecimiento negativo; veintitrés de los cuarenta y cinco países del África subsahariana no alcanzan la mitad de los objetivos previstos por la Cumbre del Milenio; y otros once no tienen ni siquiera datos. El hambre, al ritmo actual, tardará ciento treinta años en erradicarse, porque desde 1990 sólo ha disminuido seis millones al año; si bien cincuenta y siete países, con el cincuenta por ciento de la población mundial, han reducido a la mitad la amenaza. El promedio de la Ayuda Oficial al Desarrollo del mundo rico es el 0,25% del PNB (España está en el 0,22%). 'La ayuda es un elemento vital', dice el informe. 'Se necesitará doblar lo que hoy aportan los veintidós países donantes principales, esos cincuenta y seis mil millones de dólares, y aún así se quedará muy por debajo del 0,7% acordado por la ONU en 1970'. El PNUD insiste en que los instrumentos de cambio, aparte de la ayuda, son garantizar el 'acceso a los mercados' para los productos de los países menos desarrollados, y la 'sostenibilidad de la deuda'. Las mujeres cobran un 25% menos Las mujeres (la famosa mitad del cielo, según el proverbio chino) siguen llevando la peor parte, y desde pequeñas: de ochocientos cincuenta y cuatro millones de adultos analfabetos, quinientos cuarenta y cuatro son mujeres; y el sesenta por ciento de los niños que no acuden al colegio son niñas. El PNUD da ciertas esperanzas de cambio: cincuenta y un países, con el cuarenta por ciento de la población mundial, podrán conseguir enseñanza primaria universal antes de 2015. Pero constata desigualdades: Benin (novecientos noventa dólares per cápita) podrá lograr esa meta, y Qatar (casi veinte mil dólares) no parece; igual pasa con Egipto, con menos de un tercio de la renta de Hungría; o con Tanzania, siete veces por debajo en ingreso nacional que Guatemala. El destino de gran parte de las mujeres está ligado al SIDA. Además cada año fallecen quinientas mil mujeres por embarazos y partos. La salud reproductiva es crucial. Gita Welch no quiso ayer comentar oficialmente la negativa de EE.UU. a aportar treinta y cuatro millones de dólares al Fondo de Población de la ONU, so pretexto de que ese dinero financiaría abortos en China, pero dijo: 'Forma parte de revisión de la ayuda que practica ese Gobierno'. En términos generales, las mujeres ganan un veinticinco por ciento menos de lo que cobran los hombres. Pero las alturas financieras no parecen muy feministas: en la ejecutiva del Fondo Monetario Internacional el cien por cien son hombres, y en el Banco Mundial copan el noventa y dos por ciento. |
El Mundo - Miércoles, 24 de julio de 2002
Queda un siglo y medio de hambre
La ONU ataca el "lento progreso" de un mundo donde crece la brecha entre ricos y pobres
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Se ha detenido la ola democratizadora de los ochenta y los noventa y avanzan las dictaduras. España es el antepenúltimo país de la UE en desarrollo humano. RAFAEL J. ALVAREZ MADRID.- El mundo es más democrático que nunca en su Historia, pero los ricos tienen cada vez más dinero y los pobres más hambre. En medio de este matrimonio incomprensible de democracia e injusticia, aumenta el número de países con Estados de Derecho -muchos embrionarios, en pañales-, pero casi la mitad de la población mundial malvive con menos de dos dólares (dos euros, 332 pesetas) al día. La calculadora solidaria de la ONU muestra dígitos de miedo. Por ejemplo, cuenta que si el progreso avanza tan lentamente como ahora habrá que esperar más de ciento treinta años para erradicar el hambre del mundo. En su Informe sobre Desarrollo Humano 2002, Naciones Unidas habla del "nivel grotesco" que alcanzan las diferencias entre los poderosos y los oprimidos, una brecha que la globalización es incapaz de cicatrizar. Recién estrenado el siglo XXI, el uno por ciento de la población más rica del mundo gana al año lo mismo que el cincuenta y siete por ciento de los pobres de la Tierra. En los últimos diez años el número absoluto de personas que viven al día con menos de un dólar (un euro, 166 pesetas) ha descendido un poco (de mil doscientos setenta y seis millones en 1990 a mil ciento cincuenta y uno en 2000), pero la pobreza ha aumentado en términos relativos en África, Asia, América Latina y Europa. "La expansión de la democracia ha garantizado más libertad humana y más posibilidades de mejorar la vida de la gente, pero hay demasiados países en los que la libertad parece estar cada vez más amenazada", señala el informe presentado ayer en las cuatro esquinas del planeta. De los ciento cuarenta países en los que hay elecciones, sólo ochenta (el cincuenta y cinco por ciento de la población mundial) son plenamente democráticos. En otros ciento seis Estados los derechos civiles y políticos sólo salen en las películas extranjeras. El documento de la ONU también refleja avances. Hay cincuenta y siete países que han rebajado a la mitad sus tasas de hambrientos o lo lograrán en 2015, el año mágico elegido en la Cumbre del Milenio de 2000 por los líderes mundiales para eliminar la pobreza. El número de contiendas entre países ha descendido, pero las guerras civiles han sido en la última década más sangrientas que nunca y se han llevado la vida de 3,6 millones de personas, todos los habitantes de Asturias y Castilla y León juntos. Uno de los peligros que señala la ONU es el del retroceso democrático. Habla de una "parada" de la ola democratizadora de los ochenta y los noventa. "Hay un sentimiento creciente de que la democracia no ha traído desarrollo, como por ejemplo puestos de trabajo, escuelas o atención sanitaria. Los políticos usan esta circunstancia para justificar el autoritarismo y la restricción de los Derechos Humanos. Pero la Historia prueba que los regímenes autoritarios no son más eficaces para promover el progreso", escribe Sakiko Fukuda-Parr, principal autor del documento. El informe advierte del paso atrás que han supuesto los atentados del 11 de Septiembre en los Derechos Humanos y de la endémica discriminación de la mujer... hasta en los centros de poder del Primer Mundo. En la clasificación del desarrollo humano, España es la 21 del mundo, un buen número que se oscurece si se ve desde otro lado: es el antepenúltimo país de la Unión Europea. |
La Jornada - Miércoles 24 de julio de 2002
En la ONU, concentrado el poder en manos de los países más ricos, afirma
El desarrollo humano, en peligro
por el estancamiento del proceso democrático: PNUD
Noruega encabeza el IDH en el mundo; Argentina, adelante de México en Latinoamérica
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AFP Nueva York, 23 de julio. La desaceleración del proceso de democratización que se observa en el mundo compromete el desarrollo humano, afirma el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD (UNEP, siglas en inglés) en su informe anual de 2002. El documento, titulado Profundizar la democracia en un mundo fragmentado, llama a reforzar las prácticas democráticas en los organismos internacionales, incluida Naciones Unidas, donde "el poder está concentrado en manos de los países más ricos". El administrador del PNUD, Mark Malloch Brown, afirmó, al comentar el informe de unas trescientas páginas, que es posible debatir sobre las políticas y las prácticas más adecuadas para asegurar el crecimiento económico de manera legítima. "Las democracias no son peores que otras formas de gobierno a la hora de optimizar resultados y son mucho más eficientes para responder a las necesidades urgentes en lo social -sostuvo-. La participación democrática no es un medio para alcanzar el desarrollo, sino el objetivo esencial". Este informe indica que sólo ochenta y dos de más de ciento noventa países son democracias propiamente dichas, donde se garantizan los Derechos Humanos, la libertad de prensa y se cuenta con un sistema judicial independiente. El documento destaca que de los cerca de ochenta países que optaron por el sistema democrático a finales del siglo XX, solamente cuarenta y siete se convirtieron en verdaderas democracias. Varias democracias, como Pakistán, volvieron a un régimen militar y otras, como Zimbabwe, derivaron en "seudodemocracias". Desde 1989 los militares intervinieron en distintos niveles de la vida política en trece Estados de África negra, región de la que forman parte los veinticuatro países que ocupan los últimos lugares en el índice de desarrollo humano, que tiene en cuenta esperanza de vida, ingreso anual por habitante y nivel de educación. Los pueblos de varios países de América Latina y de ex repúblicas soviéticas, que conocieron la convivencia democrática, apoyan ahora a regímenes autoritarios o el surgimiento de un hombre fuerte. "La realidad es que en muchos casos no se trata de verdaderas democracias y no colman las expectativas de la población -explica Malloch Brown-. Organizar elecciones constituye un punto de partida para una democracia y no un objetivo". El informe señala también "la falta de democracia existente en los organismos internacionales", que resulta intolerable, ya que el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio o el Grupo de los Ocho toman decisiones determinantes en la vida de millones personas, quienes las aceptan cada vez menos. Al hacer hincapié en el peso de los países ricos -por estatuto o por mero poder económico-, el informe solicita "esfuerzos para aumentar la representación de los países en vía de desarrollo". Sugiere también la supresión del derecho de veto de los cinco "grandes" (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña) en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la modificación de los mecanismos de elección de los dirigentes del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Noruega sigue este año a la cabeza de ciento setenta y tres países del mundo en el Indice de Desarrollo Humano (IDH), y el último puesto le corresponde a Sierra Leona, mientras que en América Latina los mejor posicionados son Argentina, Chile y Uruguay, y los peor ubicados son Guatemala, Nicaragua y Haití. El IDH, elaborado a partir de 1990, tiene en cuenta el ingreso per cápita, la esperanza de vida y el nivel de educación, y fue divulgado el miércoles en Nueva York. Noruega, que avanzó seis lugares desde 1990, precede a Suecia, Canadá, Bélgica y Australia, número dos en 2000. Estados Unidos, en el sexto lugar, y Francia, en el duodécimo, cayeron cuatro lugares en los últimos doce años. Japón, noveno, perdió cinco, y Suiza, en el undécimo, perdió seis. Todos los países de la Unión Europea figuran en los veintiocho primeros lugares. Portugal es el último, cuatro lugares después de Grecia. En Latinoamérica el primero de la lista es Argentina (34), seguido de Chile (38), que avanzó diez puestos. Uruguay ocupa el lugar 40, seguido de Costa Rica (43), México (54), Cuba (55), Panamá (57), Colombia (68), Venezuela (69), Brasil (73), Perú (82), Paraguay (90), Ecuador (94) y Dominicana (94). Panamá fue el que más avanzó después de Chile, con ocho espacios, igual que Brasil. Los países americanos que más retrocedieron fueron Bahamas, 41 (-8), y Paraguay (-6). Los últimos países latinoamericanos del IDH son El Salvador (104), Bolivia (114), Honduras (116), Nicaragua (118), Guatemala, (120) y Haití (146). En Asia, Hong Kong ocupa el puesto 23, antes de Singapur (25) y Corea del Sur (27), países todos que ganaron diez lugares. Los peor ubicados son Nepal (142) y Laos (143). Fue precisamente en Asia donde se registraron los mayores progresos: desde 1990 China (96 en 2002) y Malasia (59) ganaron catorce lugares, y Tailandia (70) diez. Los veinticuatro últimos de la lista son todos de África subsahariana, que son, junto con países de Europa central y oriental, los únicos en los que ese índice es más bajo que en 1990. Rusia y Ucrania perdieron veinte lugares y Moldavia treinta, aunque la caída más significativa -treinta y tres lugares- la experimentó Tadjikistán. Más de sesenta países de diferentes continentes, aunque ninguno de Europa occidental, tienen un ingreso per cápita inferior al que tenían en 1990 (Rusia, Kenia y Rumania entre otros) y veintiséis (entre ellos trece países africanos) registran un ingreso inferior al de 1980. |