La Jornada - Jueves 25 de julio de 2002

Menores, los más afectados

A la baja, suministro de agua clorada

CAROLINA GOMEZ MENA

De 1997 a la fecha se ha incrementado en casi tres por ciento la cantidad de habitantes que carece de suministro de agua para uso y consumo humanos, al disminuir de setenta y tres por ciento de cobertura en la citada fecha, a poco menos de setenta por ciento el año pasado.

Lo que quiere decir que treinta por ciento de los mexicanos no recibe agua desinfectada con cloro por medio del sistema formal de abastecimiento.

No obstante que en algunos estados como Aguascalientes, Chihuahua, Hidalgo y Zacatecas, en 2001, se elevó la cantidad de personas que recibe agua potable, el hecho de que aún una proporción importante de población no tenga acceso a agua libre de agentes patógenos, debido a la ausencia de cloración, ha derivado en que no puedan ser erradicadas, especialmente entre los menores de cinco años, las enfermedades diarreicas.

Aunque en su Informe de Salud 2001 la Secretaría de Salud (Ssa) reporta que entre 1990 y 2001 la tasa de mortalidad infantil por enfermedades diarreicas se redujo en ochenta y cinco por ciento, ello gracias también a la rehidratación oral, lo cierto es que ese mal sigue siendo la cuarta causa de mortalidad en niños menores de un año y la tercera en la población prescolar.

A ello se agregan las diferencias existentes entre entidades federativas. "La probabilidad de morir de un niño menor de cinco años en Chiapas es nueve veces más alta que la de los infantes de Nuevo León", y en general las posibilidades que tiene un menor de morir por las citadas causas en un Estado pobre son "hasta diez veces más altas" que en uno con mayor desarrollo.

Así, en Chiapas, en 2001 la tasa de mortalidad por diarreas en menores de cinco años fue de cincuenta y nueve por cada cien mil en los niños y de cuarenta y nueve en las niñas; en Puebla de cuarenta y nueve y treinta, respectivamente, mientras que en Sinaloa es de alrededor de cinco por cada cien mil en niños y tres por cada cien mil en niñas.

A nivel global, durante el último decenio, no sólo por infecciones gastrointestinales sino también por infecciones respiratorias agudas y afecciones perinatales, la mortalidad de los menores de cinco años presentó un descenso relativo de quince por ciento.

Sin embargo, "las muertes en este grupo de edad en los países de bajos ingresos siguen siendo muy altas, y en su mayoría ocurren a consecuencia de padecimientos prevenibles y curables", establece el Informe de Salud 2001.

Las enfermedades diarreicas, que representan la causa 11 de pérdida de años de vida saludable en México, y que conforman lo que se denomina el rezago epidemiológico, tienen su principal motivante en la pobreza, por lo cual no es de extrañar que en promedio, "cada niño mexicano padecerá, antes de cumplir los cinco años de edad, dos episodios de diarrea al año y cinco de infecciones respiratorias, lo que se traduce en la demanda de cien millones de consultas en ese mismo periodo; esto equivale a treinta por ciento de la demanda de consultas de la población enferma.

Y en lo que se refiere a las carencias, aunque el índice de desarrollo humano del país pasó, de 1970 a 2000, de 0.650 a casi 0.800, no se ha logrado una relativa uniformidad en el territorio nacional.

Prueba de ello es que mientras en el Distrito Federal el índice es de 0.871, similar al de países como Portugal o Eslovenia, en Chiapas es de 0.693, semejante al de Argelia o Vietnam.