El Mundo - Martes, 30 de julio de 2002

Washington, acusado de ocultar las pruebas
del bombardeo de la boda afgana

Un informe preliminar de la ONU asegura que las tropas de EE.UU. "limpiaron la zona" donde 48 personas perdieron la vida a causa de sus obuses. El portavoz del Ejército estadounidense en la base de Bagram afirma que no escondieron "ninguna evidencia" después de embestir por aire 'erróneamente' a un grupo de civiles el pasado día 1 de julio.

CARLOS FRESNEDA. Corresponsal.

NUEVA YORK.- Un informe preliminar de la ONU acusa al Ejército estadounidense de haber ocultado las pruebas de su ataque accidental del pasado 1 de julio que causó cuarenta y ocho muertos y ciento dieciocho heridos entre los asistentes a una boda en Afganistán.

El informe, revelado por el periódico londinense The Times y minimizado por la prensa norteamericana, mereció la negativa fulminante del Pentágono.

"No hemos ocultado ninguna evidencia", dijo ayer Roger King, portavoz del Ejército norteamericano en la base de Bagram. "Los restos de obús, las balas y las muestras de sangre fueron recogidos para nuestra propia investigación".

Al cabo de casi un mes, nada se sabe de la investigación norteamericana.La realizada in situ por el personal de Naciones Unidas, dos días después de los bombardeos, ha concluido sin embargo que los militares norteamericanos acudieron raudos a la localidad de Kakarak para "limpiar la zona" y "borrar las pruebas" del ataque.

El Pentágono sostiene que sólo constató la existencia de cinco tumbas en la zona. Las propias autoridades de Afganistán dieron la cifra de cuarenta y ocho muertos. El informe interno de la ONU estima que la cifra de víctimas mortales podría llegar a ochenta (incluidos los veinticinco miembros de una familia en la ceremonia nupcial) y la de heridos, a doscientos.

Oficialmente, Naciones Unidas no se ha pronunciado aún y ha advertido que las conclusiones y los juicios emitidos en el informe preliminar no están aún suficientemente documentados. En todo caso, la ONU presenta hoy el "informe final" en Kabul.

Desde la sede central en Nueva York, Naciones Unidas advirtió ayer a Washington que "la protección de vidas civiles debe ser una de las prioridades de la guerra contra el terrorismo". El organismo internacional precisó que hará falta un informe "más detallado y documentado sobre las circunstancias y las consecuencias del bombardeo" en Kakarak, en la región central de Uruzgan.

Focos de resistencia

El ataque del pasado 1 de julio se produjo cuando las fuerzas estadounidenses andaban tras el rastro de focos de resistencia de Al Qaeda y los talibán en Afganistán. Un helicóptero norteamericano AC-130 descargó desde al aire toda su artillería sobre la localidad de Kakarak en plena madrugada.

El Pentágono sostiene que el helicóptero atacó en respuesta a fuego hostil. Según la versión local, se trató simplemente de la traca de una ceremonia nupcial (en la tradición afgana, las bodas vienen acompañadas de disparos al aire).

La ONU envió a Kakarak a varias personas "experimentadas y reputadas que llevan tiempo en la zona y conocen bien la región". Los inspectores no encontraron armas en el lugar de la tragedia ni pruebas de que los aviones y los helicópteros de EE.UU. fueran considerados como objetivos.

El equipo constató sin embargo que las fuerzas de la coalición se habían aprestado a borrar los restos de obuses y balas, así como los rastros de sangre el mismo día del ataque.

En el documento elaborado sobre la marcha se concluye -sin más detalles- que existen "evidencias nítidas de que tuvieron lugar violaciones de los Derechos Humanos".

El Pentágono, por su parte, advirtió que aún es pronto para hacer públicas las conclusiones de la investigación norteamericana. La presión internacional puede sin embargo forzar una respuesta por parte del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en los próximos días.

La Jornada - Martes 30 de julio de 2002

Al parecer, las fuerzas de EU borraron evidencias

Hoy, informe final sobre el bombardeo "por error"
en una boda en Afganistán

AFP y DPA

Nueva York, 29 de julio. Un "informe final" sobre el bombardeo "por error" del ejército estadunidense sobre una localidad donde se desarrollaba una boda a finales de junio será divulgado este martes, anunció hoy aquí un vocero de la Organización de Naciones Unidas, luego que el diario The Times revelara que las fuerzas del Pentágono llegaron al lugar bombardeado para borrar las pruebas de su ataque.

El informe final será difundido en Kabul, precisó el vocero Fred Eckhard, quien se negó a comentar las informaciones de la prensa sobre el tema.

Por su lado, la oficina de la ONU en Afganistán reconoció que un primer reporte tenía algunas cifras que no estaban bien documentadas y aseveró que ahora sí se presentará un panorama "más detallado" sobre el ataque.

Según el diario londinense, este informe preliminar afirma que los investigadores de la ONU no encontraron ninguna arma "ni confirmación" de que los aviones estadunidenses hubieran sido blanco de armas antiaéreas.

El informe señala, en cambio, "distorsiones" entre las afirmaciones de las autoridades estadunidenses y la realidad de los hechos, según The Times.

Con base en el documento, existen "pruebas claras de que hubo violaciones a los Derechos Humanos", añade el diario.

El bombardeo causó cuarenta y ocho muertos y ciento dieciocho heridos la noche del 30 de junio al 1 de julio cerca de la localidad de Kajrakai, centro de Afganistán.

Las autoridades militares estadunidenses admitieron a principios de julio que aviones VB-52 y AC-130 participaron en el ataque, pero lo presentaron como respuesta a una agresión.

Por otro lado, el diario saudita Asharq Al Awsat sostuvo este lunes que la red Al Qaeda será dirigida a partir de ahora por Saad Osama, primogénito de Osama Bin Laden, quien sustituyó a su padre "desde que comenzaron los ataques estadunidenses contra las posiciones de Al Qaeda en Afganistán", añadió el diario, citando "fuentes bien informadas".

Bin Laden tiene veinte hijos con esposas diferentes, según el diario. Las informaciones contradictorias sobre la suerte del líder fundamentalista se multiplicaron desde el inicio de los ataques en Afganistán en octubre pasado: unos sostienen que estaría muerto, pero no existen pruebas.