El País - Jueves, 1 de agosto de 2002
Un atentado causa siete muertos
en la Universidad Hebrea de Jerusalén
Arafat condena la acción, reivindicada por Hamás
en respuesta al asesinato de su jefe militar
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JULIO DE LA GUARDIA. Jerusalén. Un potente artefacto hizo explosión ayer dentro de una cafetería de la Universidad Hebrea de Jerusalén causando siete muertos y casi un centenar de heridos. El presidente palestino, Yasir Arafat, condenaba el atentado mediante un comunicado oficial. La autoría fue reclamada por el movimiento islámico Hamás, que lo justificó como venganza por el reciente asesinato del dirigente de su rama militar, Salá Shahada. Por primera vez desde el comienzo de la Intifada hace más de veintidós meses, una universidad israelí, en la que también estudian árabes, se convirtió en objetivo de los terroristas. Según las hipótesis policiales, los atacantes introdujeron una bomba en el recinto y la depositaron posteriormente en la cafetería del edificio Frank Sinatra, la más concurrida del campus del Monte Scopus de la Universidad Hebrea de Jerusalén. El artefacto hizo explosión poco después del mediodía, matando a siete personas, entre ellas dos ciudadanos israelíes -un hombre de veintinueve años y una mujer de cincuenta y tres años- y cinco extranjeros de diferentes nacionalidades, entre ellos una estadounidense y un francés. Asimismo, resultaron heridos de diversa consideración ochenta y seis personas, catorce de ellas de gravedad. Todos los cristales de la cafetería saltaron por los aires, las placas del techo se desplomaron y la barra se hizo añicos como consecuencia de la deflagración. Decenas de ambulancias llegaron desde los diferentes hospitales de la ciudad. Los servicios sanitarios montaron una estación de emergencia en la entrada del edificio Sherman, en el que está alojada la administración de la Universidad. Unos en camilla, algunos en brazos y otros por su propio pie, los heridos fueron evacuados sistemáticamente. Mientras, las fuerzas de seguridad acordonaron el campus y detuvieron a decenas de estudiantes y personal de servicios de origen árabe. Si en esta ocasión no se trataba de un suicida, los responsables podían encontrarse todavía dentro del recinto. Una vez que los servicios sanitarios y de limpieza terminaron su trabajo, los de seguridad siguieron interrogando a los presuntos sospechosos. El ministro de Seguridad Pública, Uzi Landau, se personó en el lugar de los hechos y restó importancia al método empleado. "Hemos sufrido ataques de todo tipo: terroristas suicidas, coches-bomba, con fusiles de asalto M-16 y otros, como éste, en los que simplemente han dejado una bomba y han huido", señaló Landau, quien añadió también que "lo importante es que la gente se dé cuenta de que estamos en guerra". Ejemplo de coexistencia Por el contrario, en un comunicado, la Universidad se definió como un ejemplo de coexistencia entre israelíes y palestinos. "Perpetrando un masacre en un campus universitario, los palestinos han subido un nuevo escalón en su barbarie", declaró el alto funcionario israelí Gideon Meir. Por su parte, la Autoridad Palestina (AP), emitió una nota oficial condenando firmemente el atentado, aunque también calificó al primer ministro israelí, Ariel Sharón, de ser "responsable de este nuevo ciclo de terror". Jatem Abdel Jader, reconocido jurista palestino y diputado del Consejo Legislativo (parlamento interino de la AP), puntualizó que "la responsabilidad recae en el Gobierno israelí, debido al asesinato de Salá Shahada". Yasir Arafat, a través de un comunicado, condenó también el atentado: "Este ataque va contra todos los valores humanos y morales de nuestro pueblo", dijo. Además, el líder palestino admitió que el atentado causará "un grave daño a la imagen" del pueblo palestino. Lejos de dejarse intimidar por las amenazas de Hamás, el titular israelí de Defensa, Benjamín Ben Eliécer, autorizó al nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército, Moshe Ya´alon, para que lance una operación en represalia por lo ocurrido. Según los analistas militares, esta operación podría ser inminente. A la espera de una respuesta militar, el Gabinete de Seguridad ordenó anoche la expulsión de un pariente de uno de los terroristas que realizaron la reciente emboscada contra un autobús de línea frente al asentamiento Enmanuel, en el norte de Cisjordania, que causó la muerte a nueve israelíes, la mayoría de ellos colonos ultraortodoxos. "Pagaremos con la misma moneda" El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) difundió un comunicado a través del canal de televisión por satélite qatarí Al Yazira, en el que aseguró que este atentado es uno de la serie de diez "respuestas que van a durar más tiempo y van a enseñar una lección a los israelíes". El comunicado de Hamás hacía indirectamente referencia a la reciente ejecución del dirigente de su brazo armado, Salá Shahada, que causó además la muerte a otros quince civiles, entre ellos diez niños. "Si los israelíes atacan a civiles palestinos, nosotros atacaremos a sus civiles, les pagaremos con la misma moneda", dijo en Gaza el jeque Ahmed Yasín, líder esperitual de Hamás. Al menos cinco mil militantes y simpatizantes del movimiento salieron a las calles de la ciudad de Gaza con banderas verdes para manifestar su apoyo al atentado que vengaba a las víctimas del ataque efectuado con un cazabombardero F-16 contra la vivienda en la que se escondía Shahada con su familia. Hamás advirtió de que matará a cien israelíes en venganza por la muerte de Shahada. |
El Mundo - Jueves, 1 de agosto de 2002
Una bomba de Hamas mata
a 5 extranjeros y a 2 israelíes
en la Universidad Hebrea de Jerusalén
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MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN.- En Jerusalén se aprende a calcular el número de víctimas de un atentado por la cantidad de sirenas que se escuchan tras la explosión. Y ayer eran muchas las que se dirigían a la Universidad Hebrea. Una bomba había estallado poco después de las 13.00 horas en la cafetería, matando a siete personas, cinco de ellas estudiantes extranjeros, y causando heridas a ochenta y seis. Una de las víctimas mortales es una estudiante de nacionalidad estadounidense, según confirmó un portavoz de la embajada de EE.UU. en Tel Aviv que no desveló su identidad. Varios de los heridos se encuentran en estado grave. Y todo esto, al día siguiente de un atentado suicida en la misma ciudad. Es el comienzo de la anunciada venganza de Hamas por la muerte de su jefe militar y otros quince civiles, diez de ellos niños, en un bombardeo israelí. En el caso de ayer no se trataba de un atentado suicida, sin embargo. Alguien había dejado una bolsa con explosivos en la cafetería donde almorzaban tranquilamente más de cien jóvenes estudiantes. De repente, una bola de fuego se extendió desde el mismo centro del local, matando a siete de ellos en el acto. Decenas más fueron heridos por los impactos de la metralla, la onda expansiva y los restos del techo, que se derrumbó con la fuerza de la deflagración. Yossi Halfon, un estudiante que emergió del local lleno de cortes y manchado de sangre, dijo que había visto estallar la bomba.Después, sólo el humo intensamente negro y el olor acre que dejan las explosiones. Cuando el humo se disipó, y tras unos segundos de un extraño silencio, aparecieron los heridos, entre la sangre, las mesas volcadas y las comidas a medio terminar. "Era una escena horrenda". La evacuación de los heridos fue particularmente complicada. El edificio Frank Sinatra, donde se encuentra ubicada la cafetería, es una caja de cemento en medio de un laberinto de callejones estrechos. Plásticos negros Las camillas iban y venían, tropezándose unas con otras, mientras la organización de voluntarios religiosos, que acude a todos los atentados, recogía metódicamente los restos de las víctimas judías para cumplir con los rituales de purificación. Los fallecidos, envueltos en plásticos negros, ocupaban un pequeño pasillo junto a la cafetería, el pasillo por el que poco antes se habían dirigido simplemente a almorzar sin saber que se encaminaban en realidad a la muerte. Aunque el curso académico acabó ya hace unas semanas en Israel, la Universidad Hebrea no estaba en absoluto vacía. Había muchos extranjeros recién llegados para los cursos de verano (al menos dos de los heridos en estado crítico son coreanos), y muchos estudiantes que hacían sus últimos exámenes. Anat, una de ellos, todavía no había logrado hacerse a la idea: "Si había algún sitio que me pareciese seguro, era éste". Es lo mismo que repetían, casi con unanimidad, los alumnos que, desorientados, vagaban por los alrededores, algunos de ellos llorando. La Universidad Hebrea es célebre por su carácter abierto. En ella cursan estudios unos cinco mil árabes-israelíes y algunos palestinos de Jerusalén Este. Sus aulas son, presumiblemente, un santuario de la izquierda israelí, y no son pocos los estudiantes judíos que se oponen aquí a la ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza. Esto, pensaban muchos, debería haber hecho a este lugar inmune a las bombas. "En esta cafetería puedes encontrarte con árabes, con cristianos, con extranjeros", continúa Anat, "a veces discutíamos, pero convivíamos en armonía. Esto nunca había pasado antes". Tristemente, Anat se equivocaba. La Universidad Hebrea ha sido ya objetivo de dos atentados anteriores, en el año 1978 y en 1980. En 1978, un joven palestino se voló accidentalmente cuando colocaba una bomba en la cafetería de la Universidad. En la misma cafetería. De hecho, por desgracia, es posiblemente su carácter juvenil y cosmopolita lo que ha acabado por hacer vulnerable a este lugar. Medidas de seguridad La Universidad cuenta con las estrictas medidas de seguridad de siempre y con guardias privados que revisan diariamente las bolsas y las mochilas de los estudiantes. Pero son demasiadas mochilas y demasiadas bolsas. Camuflarse entre esta masa de 20.000 personas, por naturaleza poco suspicaces, no es muy difícil para un activista palestino. De hecho, no lo ha sido. También Sirín es palestina, pero esta joven de diecisiete años, estudiante de Filología, estaba ayer entre los que vagaban nerviosos junto a los escombros de la cafetería. Intentaba averiguar lo que le había pasado a otra amiga suya, también palestina de Jerusalén, que se encontraba dentro de la cafetería en el momento de la explosión. "Espero que esté sólo herida", se conformaba Sirín, con lágrimas en los ojos. Luego se sabría que entre los heridos había al menos diez estudiantes árabes radicados en Israel. Tampoco Sirín esperaba algo así. "Ahora tengo miedo, ¿cómo vamos a volver a este sitio?", se interroga. A pocos pasos, un puñado de ultraderechistas israelíes ha desplegado una pancarta en la que se lee: "O ellos o nosotros. ¡Expulsemos al enemigo árabe!" Ninguno pertenece a esta universidad, y un estudiante judío les increpa. "No sé el efecto que esto va a tener en mis compañeros", confiesa Sirín. Pocos minutos después, una información difundida por la cadena qatarí de televisión Al Yazira anunciaba que la organización radical islámica Hamas había asumido la responsabilidad del brutal ataque. El grupo radical lo describió como una represalia por el reciente bombardeo israelí que causó en Gaza la muerte de su máximo jefe militar y la de otros quince civiles, al menos diez de ellos niños. |
La Jornada - Jueves 1 de agosto de 2002
Atentado explosivo en la Universidad Hebrea
deja al menos siete muertos
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Detiene la policía de Jerusalén a más de cincuenta palestinos, entre ellos una decena de mujeres. Prevé Tel Aviv el destierro de los familiares de atacantes suicidas para impedir otras acciones. Aprueba el ministro de Defensa de Israel una respuesta militar a la agresión del grupo Hamas. DPA, AFP y Reuters Jerusalen, 31 de julio. El ministro de Defensa israelí, Benjamin Ben Eliezer, aprobó esta noche una respuesta militar al atentado con explosivos de este mediodía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, que dejó al menos siete muertos, cinco de ellos extranjeros, y más de ochenta heridos, acción reivindicada por el grupo integrista Hamas. Poco antes de este atentado, el gabinete de seguridad israelí aprobó una serie de medidas para impedir los ataques suicidas, que no detalló, aunque la radio indicó que se prevén acciones como la expulsión o destierro de los familiares de los atacantes suicidas. Según el brazo armado de Hamas, las Brigadas Ezzedin Al Qassam, el atentado contra la universidad fue una respuesta al ataque aéreo de Israel del 22 de julio en Gaza, que dejó dieciocho muertos, entre ellos una decena de niños. Hamas negó en el comunicado, además, reportes que señalaban que la agresión era obra de un activista, mientras la policía israelí dijo que aparentemente un bolso cargado de explosivos fue colocado en la cafetería universitaria, lo que rompe así con el patrón de los atentados suicidas. En Washington, el presidente estadunidense, George W. Bush, condenó el atentado y advirtió que éste "no nos impedirá unir al mundo para luchar contra el terror con que tratan de intimidarnos, ni podrán impedirnos la visión de paz que tenemos para Oriente Medio y todo el mundo". El portavoz del Departamento de Estado, Phillip Reeker, dijo por su lado que no podía confirmar los informes de que una estadunidense se hallaba entre los estudiantes muertos en el ataque, sin embargo reconoció que la política de Estados Unidos es perseguir a los asesinos de sus ciudadanos para llevarlos ante la justicia. Reeker expresó también satisfacción de que el reverendo Jesse Jackson, un activista estadunidense por los derechos civiles que se encuentra en misión de paz en Medio Oriente, haya decidido cancelar una reunión prevista con el fundador de Hamas, jeque Ahmed Yassin. Condena de la ANP La Autoridad Nacional Palestina (ANP), de su lado, sostuvo en un comunicado que "el liderazgo palestino recibió con shock y condena la operación terrorista en la Universidad Hebrea de Jerusalén", a la vez que responsabilizó al primer ministro israelí, Ariel Sharon, de "este ciclo de terror". La declaración agrega que el ataque fue "una contradicción de los valores morales y humanos, además de que daña severamente la imagen del pueblo palestino ante el mundo, que respaldó a nuestro pueblo y condenó la masacre isarelí contra nuestros niños en la ciudad de Gaza". El portavoz del Gobierno israelí, Avi Pazner, acusó a su vez al líder palestino, Yasser Arafat, de "alentar" los atentados para evitar efectuar reformas en la ANP. Pese a no ser éste un periodo lectivo, la cafetería del Centro de Estudiantes Internacionales Frank Sinatra estaba llena en el momento de la detonación, pues había jóvenes que presentaban exámenes, asistían a cursos de verano o intentaban matricularse. Cinco de los siete muertos en el atentado eran extranjeros, entre ellos un estadunidense y un francés, indicaron fuentes israelíes. Según otras versiones, tres de los extranjeros muertos en el atentado serían estadunidenses. Al menos catorce de los heridos, todos de entre dieciocho y treinta años de edad, se encuentran en estado grave, indicaron a su vez fuentes médicas. Entre los lesionados hay, además, diez árabes israelíes. La estudiante brasileña Amanda Green, de veinte años, manifestó su pesar por el atentado y dijo que "esos estudiantes judíos y árabes, mezclados con otros más, estaban tratando de aprender y de definir sus vidas". El Centro de Estudiantes Internacionales de la Universidad Hebrea del Monte Scopus es un lugar de reunión muy popular entre los jóvenes, en el que se encuentran judíos, catedráticos extranjeros y también árabes israelíes. Una publicación estudiantil denunciaba en abril las carencias de dispositivos de seguridad en el lugar, e incluso describió un escenario de ficción en que "un terrorista penetra en el campus por el cerco que separa la universidad del pueblo palestino de Issauieh (Cisjordania), y luego de correr por un sendero, en dirección de la cafetería, comienza a disparar". Tras el ataque, el ejército israelí anunció la detención de seis palestinos buscados en Cisjordania, entre ellos un jefe de la Jihad Islámica, e indicó haber descubierto y destruido una fábrica de bombas artesanales en un edificio del Consejo Legislativo Palestino en Jenin. Estas oficinas fueron destruidas en la operación. Además, la policía israelí detuvo a más de cincuenta palestinos, entre ellos una decena de mujeres, en los alrededores de la universidad, constató un fotógrafo de AFP. Por otro lado, en Gaza alrededor de cinco mil manifestantes palestinos (según AFP, ya que DPA habló de centenares) expresaron esta noche su respaldo a Hamas. Un orador del grupo radical islámico afirmó que los israelíes debían considerarse a partir de este momento bajo toque de queda por la amenaza que pesa sobre ellos de parte de los kamikazes del brazo armado de Hamas, las Brigadas Ezzedin Al Qassam. El ejército de Tel Aviv restableció este miércoles un estricto toque de queda en la ciudad cisjordana de Nablus, donde tanques israelíes entraron disparando salvas para obligar a los habitantes a encerrarse en sus hogares, luego de cuatro días durante los cuales la población desafió el toque de queda, apenas interrumpido para permitir el reaprovisionamiento de los ochocientos mil habitantes. "Pronto", la represalia Más tarde, el ministro israelí de Defensa advirtió que la acción militar de represalia por el atentado se producirá "pronto", pero no proporcionó más detalles. El atentado de este miércoles fue el que mayor número de víctimas mortales dejó desde el 19 de junio, cuando un atacante suicida mató a diecinueve personas en un autobús de Jerusalén. La víspera, otro atentado en esta ciudad dejó siete heridos. Hamas había prometido vengar el ataque en Gaza, que mató a su jefe militar. El atentado con explosivos contra la universidad "es parte de una serie de respuestas que durará mucho tiempo y dará una lección a los israelíes", dijo Hamas en el comunicado en el que se atribuyó la autoría del hecho. En un informe ante la comisión de Defensa y Relaciones Exteriores del Parlamento isarelí, el responsable del servicio de informaciones Shin Beth, Ari Dichter, aseguró que Hamas es responsable de la mayor parte de los atentados contra Israel. El jefe del Shin Beth consideró que la mejor forma de evitar atentados suicidas es levantar una muralla electrificada entre Israel y el norte de Cisjordania, cuya construcción comenzó en junio. El ataque fue condenado también por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, quien se declaró "consternado" por la agresión, así como por la organización humanitaria Amnistía Internacional, que en Londres afirmó en un comunicado que "los ataques a civiles jamás serán justificados". |