El País - Lunes, 5 de agosto de 2002
ATENTADO DE ETA CON COCHE BOMBA
ETA siembra el pánico en la costa alicantina
y mata a una niña de seis años
La explosión causó grandes destrozos en los edificios situados en las inmediaciones
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EL PAÍS / E. MOLTÓ. Valencia / Alicante. Dos muertos, una niña de seis años y un hombre de cincuenta y siete, y treinta y cuatro heridos causó el coche bomba que ETA hizo explotar ayer en Santa Pola (Alicante), sin previo aviso, junto al cuartel de la Guardia Civil. La explosión se produjo a las ocho y media de la tarde en un punto de gran concurrencia, junto a una rotonda donde confluyen los automóviles que entran y salen de la localidad turística hacia Elche y Alicante y a una parada de autobuses. Según los testigos, la explosión fue "muy seca". Pudo oírse a kilómetros de distancia. Un área de doscientos metros alrededor del cuartel fue acordonada pocos minutos después del atentado y las fuerzas policiales buscaban un posible segundo coche bomba. La explosión causó grandes destrozos en las viviendas colindantes. Un automóvil, probablemente un Opel negro, cargado con cincuenta kilos de dinamita Titadyne y aparcado en la calle de Azorín, a la cual da la parte trasera del cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, hizo explosión, sin que se hubiese producido aviso previo, poco antes de las 20.30. La ausencia de aviso previo impidió que se desalojara la zona para poder evitar víctimas. El ministro del Interior, Ángel Acebes, que se encontraba de visita en Benidorm y se desplazó al lugar del crimen acompañado del ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, y del delegado del Gobierno, Francisco Camps, confirmó a las once de la noche que se habían producido dos muertos, un hombre adulto, Cecilio Gallego Alarias, y una niña, como consecuencia de la explosión. Acebes destacó la "brutalidad" de ETA al atentar en una zona muy concurrida y añadió que los terroristas colocaron el coche bomba poco antes de que estallara. Varios heridos fueron evacuados hacia el hospital General de Elche, el más cercano al lugar del atentado, aunque algunos inicialmente fueron atendidos en el Centro de Salud de Santa Pola. Además del hombre de cincuenta y siete años, vecino de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), falleció una niña de seis años, hija de un guardia civil que jugaba en una habitación de la casa cuartel con su madre y su tía. Tambien treinta y cuatro personas resultaron heridas, según informaron la Subdelegación del Gobierno en Alicante y el Centre d'Emergències de la Generalitat. En una explanada próxima al cementerio de Santa Pola se improvisó un hospital de campaña para atender en un primer momento a los afectados por la deflagración, que varios testigos describieron como "seca" y "dura". Otros fueron llevados al centro de salud, de donde eran trasladados a Elche. Entre los heridos que pasaron por el Centro de Salud estaba la niña que murió. Catorce de los quince ingresados con heridas de diversa consideración en el Hospital General de Elche recibieron horas después el alta médica, mientras que otro sigue ingresado, aunque fuera de peligro. El director médico del centro hospitalario ilicitano, Frank Leyn, explicó que este único ingresado sufre una lesión en el talón de Aquiles y que, previsiblemente, será intervenido hoy quirúrgicamente. El ministro del Interior, Ángel Acebes; el de Trabajo y Asuntos Sociales, Eduardo Zaplana; y el presidente de la Generalitat, José Luis Olivas; visitaron a los heridos en este centro y lo abandonaron a las doce y veinte de la noche. La Cruz Roja preparaba anoche un lugar donde acoger a los vecinos afectados por la explosión. Unos ciento cuarenta fueron acogidos para pernoctar fuera de sus domicilios, ya que la estructura de los edificios donde residen, al igual que los comercios colindantes y el cuartel, resultó afectada seriamente por la explosión. La zona dañada tiene en estas fechas, en plena temporada veraniega, gran concurrencia turística. A varios kilómetros de distancia fue posible oír el estallido. La confusión se apoderó del entorno del cuartel, que lleva ubicado veinte años en El Palmeral. Manuel Pomares, un testigo que salía hacia Elche y que pasó por el lugar apenas un minuto y medio después del estallido, señaló: "He visto dos edificios muy tocados, aunque el cuartel no lo vi demasiado dañado". Los dos inmuebles destrozados, según las declaraciones que hizo este testigo a la televisión autonómica Canal 9, están situados a espaldas del edificio de la Guardia Civil, lo que confirma que el coche bomba estaba colocado en la calle trasera y no ante la fachada del cuartel, donde está prohibido el aparcamiento de vehículos. La confusión persistía anoche en el lugar del atentado, donde se buscó sin éxito un segundo vehículo de los terroristas. Esta vez, sin embargo, los terroristas ni avisaron ni dejaron segundo coche, lo que hace pensar a Interior que tenían intención de causar una matanza. Santa Pola es una localidad de cerca de veinte mil habitantes a diecisiete kilómetros de Alicante y a quince de la salida de la autopista A-7. En verano multiplica su población como centro de atracción turística. El último intento de atentado de la banda terrorista en la Comunidad Valenciana ocurrió hace casi año y medio, la madrugada del domingo 18 de marzo de 2001, cuando el Cuerpo Nacional de Policía hizo explotar un coche bomba junto al Hotel Riviera de Gandía. No hubo heridos pero sí cuantiosos daños materiales. La investigación del atentado reveló que el turismo estaba cargado igualmente con cincuenta kilogramos de dinamita. ETA ha matado a 20 niños, el anterior en 1991 El último atentado indiscriminado se produjo en 1995, con la muerte de seis personas EL PAÍS. Madrid. La última vez que ETA mató a un niño fue en noviembre de 1991. F. M., de dos años, fue asesinado en Erandio (Vizcaya) en un atentado en el que resultaron heridos su padre, Antonio Moreno, un guardia civil destinado en la Comandancia de Bilbao, y su hermano gemelo. En su historia criminal, ETA ha asesinado ya a veinte niños, según datos del Ministerio del Inteior. Desde la tregua y hasta anteayer, los quince coches bomba utilizados como arma mortal, la bicicleta bomba, las cuatro bombas-lapa y los diecinueve atentados en los que la víctima fue abatida a tiros tenían un objetivo concreto y terminaron con la vida de treinta y nueve personas. Ayer ETA colocó el coche bomba en las inmediaciones de una casa cuartel de la Guardia Civil al lado de una parada de autobús, en una zona muy transitada, y no avisó. Con ello ha vuelto a un sistema de atentados indiscriminados que tuvo sus peores momentos en los años ochenta. El último atentado indiscriminado cometido por la banda criminal se produjo el 11 de diciembre de 1995, en el puente de Vallecas (Madrid): ETA hizo estallar un coche bomba al paso de un furgón policial y causó la muerte a seis civiles que trabajaban para la Armada. Una furgoneta en Madrid El 22 de noviembre de 1988, la banda cometió un atentado similar al perpetrado ayer. Colocó una furgoneta cargada con cincuenta kilos de amosal en las instalaciones de la Guardia Civil de la madrileña calle de Francisco de Sales. Fallecieron un hombre y un niño, y resultaron heridas más de veinte personas. Las casas cuartel de la Guardia Civil fueron, durante aquella sangrienta etapa, uno de los objetivos prioritarios de los terroristas y también el escenario de espeluznantes matanzas. En mayo de 1991, ETA asesinó a diez personas en el cuartel de la Guardia Civil de Vic (Barcelona) y en diciembre de 1987 causó la muerte a once personas al colocar un coche-bomba junto a un cuartel de la Guardia civil en Zaragoza. El año 1987 ha quedado en la memoria colectiva por la matanza de veintiuna personas en el Hipercor de Barcelona. Aquel fue el más bárbaro atentado de la banda criminal. Con las dos personas fallecidad ayer, ETA ha asesinado a trescientos treinta y nueve civiles y cuatrocientos setenta y tres miembros de las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales. De esas ochocientas doce personas, cuarenta y una han sido asesinadas tras la tregua. La última fue el concejal socialista Juan Priede Pérez, asesinado el 21 de marzo pasado. El año 2001 fueron quince las personas asesinadas por ETA: el presidente del PP de Aragón, Manuel Giménez Abad, cuatro ertzainas, un mosso d'Esquadra, el magistrado José María Lidón, el director financiero del Diario Vasco, Santiago Oleaga, un teniente de alcalde del PSOE y un concejal de UPN, un cocinero y dos trabajadores de Elektra, que fallecieron por la explosión de un coche bomba dirigido, presuntamente, contra un concejal. En 2000 la banda mató a otras veintitrés personas, entre ellas el ex ministro socialista Ernest Lluch, el magistrado del Tribunal Supremo José Francisco Querol, el fiscal jefe de Granada Luis Portero, el presidente de la patronal guipuzcoana José María Korta, cinco concejales del PP, el ex vicelehendakari Fernando Buesa, el periodista José Luis López Lacalle y el teniente coronel Pedro Antonio Blanco, asesinado el 21 de enero de 2000 y que fue la primera víctima de ETA tras la tregua. La costa de Levante ha sido un objetivo sistemático de ETA en sus campañas contra intereses turísticos. En septiembre de 1991, ETA quitó la vida a tres personas en Muchamiel (Alicante). En marzo del año pasado, artificieros de la policía explosionaron un coche bomba estacionado frente a un hotel de Gandía (Valencia). Aquel coche estaba cargado con cincuenta kilos de amosal pero entonces ETA avisó y ayer no. |
El Mundo - Lunes, 5 de agosto de 2002
ETA asesina con un coche bomba
a una niña de seis años mientras jugaba y a un transeúnte
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La niña es hija de un guardia civil. La banda no avisó de la colocación del explosivo, que estaba junto a la parada del autobús. La explosión hirió a otras 25 personas, cuatro de ellas graves. CARMEN GURRUCHAGA / J. NUÑEZ MADRID/ SANTA POLA.- Una niña de seis años, hija de un guardia civil, y un transeúnte de cincuenta y siete, Cecilio Gallego Alaria, fueron asesinados ayer por ETA con un coche bomba, colocado en la localidad alicantina de Santa Pola. Otras cuarenta personas resultaron heridas de diversa consideración. El atentado tuvo lugar sobre las 20.30 horas de ayer, con un coche situado junto a la verja del cuartel de la Guardia Civil de la localidad alicantina. La niña se encontraba jugando en su habitación, dentro de la casa cuartel, cuando se produjo la explosión, que provocó que los muebles le cayeran encima. El edificio del Instituto Armado está situado a la entrada de la localidad, donde la organización terrorista había colocado el coche mortífero. El vehículo, colocado frente en un lateral del acuartelamiento se encontraba al lado de una parada de autobús en la que había muchas personas, ya que era la hora en la que regresaban de la playa a sus casa. Media hora después iba a celebrarse un festival de danza infantil en el lugar, lo que podía haber provocado un drama aún mucho mayor. El hombre que perdió la vida, nacido en 1945 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y residente en Torrevieja (Alicante), se encontraba en la parada del autobús al estallar la bomba, que le lanzó a varios metros del lugar, y le provocó la muerte en el acto. Un equipo de la Cruz Roja se desplazó hasta el lugar para atender a los heridos por la explosión. Los de mayor consideración, cuatro personas, fueron trasladados al Hospital General de Elche, el centro sanitario más cercano al lugar en el que se produjo el atentado. Los más leves fueron atendidos en el lugar de los hechos en una especie de hospital de campaña. Fuentes de la Delegación del Gobierno informaron de que los asesinos huyeron en un coche marca Ford, modelo Focus, que estaba siendo buscado ayer. Asimismo indicaron que antes de que se produjera la deflagración, no se recibió ningún aviso sobre la colocación del coche bomba lo que hace presumir que ETA intentaba llevar a cabo una matanza. Dos pisos del edificio de la Guardia Civil resultaron destrozados y la zona, que sufrió muchos daños materiales, fue acordonada por agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado para impedir el acceso a la misma, ya que se temía que se produjera la explosión de un segundo coche bomba. Afortunadamente, no se confirmó esta posibilidad. Asimismo, decenas de edificios situados cerca del cuartel resultaron dañados por la onda expansiva de la explosión y unos ciento cincuenta vecinos tuvieron que ser realojados por el Ayuntamiento. La explosión provocó una densa columna de humo, visible a varios kilómetros de distancia, el estallido de cristales de numerosas ventanas y la caída de tabiques de los inmuebles cercanos. Además, la deflagración del coche bomba mantuvo esta zona de Santa Pola conocida como El Palmeral sin fluido eléctrico. La detonación del vehículo pudo ser oída en un radio de varios kilómetros, según explicaron comerciantes del lugar. Según testigos presenciales, el atentado produjo una gran confusión acompañada de gritos y carreras de las numerosas personas que estaban en las inmediaciones. Nada más tener noticia de la acción terrorista, el ministro del Interior, Angel Acebes, que se encontraba descansando en esa provincia con su familia; el de Trabajo, Eduardo Zaplana y Francisco Camps, delegado del Gobierno en la Comunidad, se trasladaron hasta el lugar de los hechos. El titular de Interior, que vivía su primer atentado terrorista desde esa nueva responsabilidad asumida hace menos de un mes, se mostró convencido de que la intención de ETA fue colocar el coche en el lugar exacto "en el que más daño podía hacer, junto a las viviendas", destrozando todo el ala del edificio. El ministro, que visitó a la familia de la niña, aseguró que si en el momento de la explosión se hubiesen encontrado más personas en ese ala de la casa cuartel, el número de víctimas "se habría multiplicado". ETA ha matado a 25 niños Un total de veinticinco niños han sido asesinados por ETA desde que el 28 de junio de 1960 falleciera María Begoña Urroz, un bebé de dieciocho meses, como consecuencia de las heridas sufridas en un atentado contra la estación de Amara, en San Sebastián, hasta la muerte, ayer tarde, de una niña de seis años en la explosión de un coche bomba en Santa Pola (Alicante). La banda terrorista ha provocado además heridas a más de sesenta menores de edad a lo largo de una historia, en la destacan atentados como el cometido contra la casa-cuartel de Zaragoza, el once de noviembre de 1987, que causó la muerte de cinco niñas, o la bomba en los almacenes Hipercor de Barcelona, que ocasionó la muerte de cuatro niños más, también en 1987. En 1991, y como consecuencia de diversos atentados, fueron siete los menores muertos, entre ellos los cinco fallecidos en el atentado contra la casa-cuartel de la localidad catalana de Vic. |
La Jornada - Lunes 5 de agosto de 2002
Una niña de seis años, hija de un guardia civil, una de las víctimas
Dos muertos en Alicante
al estallar un coche bomba,
en una acción atribuida a ETA
Sentencian a dos dirigentes del grupo armado vasco a 743 años de prisión cada uno
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ARMANDO G. TEJEDA, CORRESPONSAL Madrid, 4 de agosto. Dos personas, entre ellas una niña de seis años, hija de un guardia civil, murieron este domingo a consecuencia de la explosión de un coche bomba en la localidad turística de Santa Pola, en Alicante, en una acción atribuida por el Gobierno español a la organización armada vasca ETA. El estallido, que se produjo entre un cuartel de la Guardia Civil y una parada de autobuses, provocó además veinticinco heridos, al menos diez de gravedad. El caos y el nerviosismo se apoderaron de Santa Pola alrededor de las 20:30 horas, cuando ocurrió la explosión del vehículo, estacionado a un costado del cuartel. El saldo del presunto atentado de ETA, el primero de este grupo armado desde junio pasado, cuando hizo estallar cinco coches bomba con motivo de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Sevilla, es el más grave en lo que va del año. La niña fallecida, hija de un guardia civil, se encontraba jugando en su dormitorio del cuartel cuando estalló el artefacto, confirmó el juez de guardia Gordinao Casas. La otra víctima, un hombre de cincuenta y siete años, se encontraba al parecer en la parada de autobuses cercana al cuartel policiaco. Los heridos, entre los que se encuentran tres adolescentes, fueron internados en el Hospital General de Elche. La potente explosión fue en la calle Azorín, en un cruce en el que además de encontrarse el cuartel policial, que se apunta como posible objetivo del atentado, están unas oficinas de la Cruz Roja, un videoclub y edificios habitacionales. La acción provocó cuantiosos daños en los inmuebles y en una docena de vehículos estacionados en las inmediaciones, mientras que la calles circundantes quedaron temporalmente sin electricidad. El ministro del Interior, Ángel Acebes, afirmó que "matar es la única cosa que saben hacer estos salvajes y peligrosos delincuentes", tras atribuir el atentado a ETA, de la cual, dijo, colocó el carro bomba frente a las viviendas de los guardias civiles para causar el mayor número de víctimas posible. El delegado del Gobierno de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, calificó el atentado como el "más grave" de los realizados por ETA en lo que va de año. A su vez, el presidente del Gobierno del País Vasco, Juan José Ibarretxe, condenó este "bárbaro atentado contra la sociedad" y pidió a la población que se manifieste el lunes al mediodía. Dada la gravedad del atentado, Acebes y el ministro del Trabajo, y hasta hace un mes presidente del Gobierno valenciano, Eduardo Zaplana, se trasladaron al lugar del siniestro, al tiempo que se anunció que mañana en todos los ayuntamientos del país se guardará un minuto de silencio por las víctimas. La organización armada ha mantenido en la que va año intensa actividad, si bien la mayoría de los atentados han ocurrido previa llamada de alerta de los propios etarras, salvo el asesinato de un concejal del Partido Socialista de Euskadi, Juan Priede, el 22 de marzo. Las últimas acciones de ETA se sucedieron en el contexto de la reunión de mandatarios europeos en Sevilla, en la que en un margen de treinta y seis horas cometió cinco atentados con coches bomba, aunque ninguno dejó muertos o heridos. En este contexto, la Audiencia Nacional de España condenó hoy a dos dirigentes de ETA: Francisco Mugika Garmendia, ex número uno de la organización armada, y José María Arregui, experto en explosivos, a setecientos cuarenta y tres años de cárcel cada uno. Garmendia, detenido en Francia en 1992, fue hallado culpable de haber ordenado un atentado en 1987 contra un autobús de militares que dejó un saldo de dos muertos y veintiocho heridos, en Zaragoza. Arregi, quien también fue arrestado en Francia en 1992, instruyó a los miembros del comando cómo activar la bomba de cincuenta kilos de dinamita, ubicada en una furgoneta que estalló al paso del vehículo militar. |