El País - Miércoles, 7 de agosto de 2002
El Supremo de Israel autoriza
el derribo de viviendas palestinas sin previo aviso
Ministros israelíes y palestinos se reúnen para negociar un plan de seguridad conjunto
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JULIO DE LA GUARDIA. Jerusalén. El Tribunal Supremo israelí dio luz verde al Ejército para que destruya las viviendas de presuntos terroristas palestinos sin tener que dar notificación previa a las familias que las ocupan. Una comisión constituida por tres magistrados dictaminó que los tribunales inferiores analicen cada supuesto de demolición de manera individual. Por otra parte, los responsables de las fuerzas de seguridad israelíes y palestinas mantuvieron una reunión al más alto nivel para negociar un nuevo plan de seguridad, cuya aplicación posibilitaría la retirada progresiva del Ejército israelí de Gaza y Cisjordania. El Supremo desestimó una petición cursada por dos organizaciones de Derechos Humanos israelíes para que las familias de presuntos terroristas palestinos sean avisadas con antelación, en el caso de que el Ejército vaya a destruir su vivienda. De esta forma, la más alta institución judicial israelí evita que los representantes legales de las familias damnificadas puedan presentar un recurso de apelación. La petición cursada por las organizaciones Hamoked y Canon, hecha en nombre de familias de presuntos terroristas, fue rechazada por una comisión compuesta por tres jueces, que determinaron que cada caso de demolición sea juzgado de forma independiente. El fiscal Shai Nitzan pidió al Supremo que denegara las peticiones con el argumento de que las demoliciones son un componente de la lucha contra el terrorismo en un momento en el que el país se encuentra en guerra. El abogado defensor, André Rosenthal, argumentó, por el contrario, que no constituyen un componente legítimo de la misma e indicó que contravienen la IV Convención de Ginebra, que Israel ha firmado. Por otra parte, el primer ministro, Ariel Sharon, emitió un comunicado apoyando las tesis del ministro del Interior, Eli Yishai, sobre una eventual revocación de la ciudadanía israelí para dos ciudadanos árabes supuestamente involucrados en delitos contra la seguridad del Estado, y del permiso de residencia permanente para un tercero. De ejecutarse, se convertiría en la tercera medida disuasoria destinada a combatir la complicidad y apoyo prestado a los terroristas, junto con la demolición de los inmuebles y la deportación de los familiares de los suicidas. A pesar de la última serie de atentados, el titular israelí de Defensa, Benjamín Ben Eliezer, se reunió con la nueva troika de seguridad palestina -formada por el titular de Interior, Abdel Razek al Yahiye; el asesor de seguridad nacional, Mohamed Dahlan, y el director del servicio de inteligencia, Amin al Hindi- para concretar un nuevo plan conjunto de seguridad. Según este plan, el Ejército se retiraría, una por una, de las ciudades autónomas de Cisjordania que mantiene reocupadas desde hace un mes y medio, si las fuerzas de seguridad palestinas son capaces de hacerse con el control de la situación y prevenir los atentados. Plan de seguridad El diseño presentado por Ben Eliezer sugirió tomar Gaza a modo de "proyecto piloto", segmentando el territorio y permitiendo la actuación de la policía palestina en algunas zonas, sin interferencias militares israelíes. El eventual éxito de la aplicación del plan haría que posteriormente se aplicara en Cisjordania, comenzando por Jericó, Belén y Hebrón. La secuencia propuesta no fue del agrado de la Autoridad Palestina, cuyo secretario general, Ahmed Abdel Rahmán, reclamó que la retirada arranque en Ramala, su capital administrativa. "Según este plan, las fuerzas de seguridad palestinas intervendrán para reducir el terrorismo y, a partir de ahí, las israelíes aliviarán las restricciones", anunció Ben Eliezer, que puede volver a reunirse con Al Yahiye al final de esta semana para ultimar los detalles. Mientras tanto, el Ejército israelí sigue imponiendo toques de queda de veinticuatro horas en cinco ciudades autónomas (Qalquilia, Tulkarem, Nablús, Yenín y Ramala) y esta madrugada sus tanques volvieron a entrar en Gaza, según testigos citados por la agencia Reuters. Aunque el plan en sí mismo no supone una novedad, dado que venía discutiéndose desde hace dos semanas, lo que destaca es el momento en el que se lanza: inmediatamente después de una serie de atentados palestinos que han causado la muerte de 16 personas en tres días, y dentro todavía de un nuevo ciclo de violencia desencadenado por el asesinato del jefe del brazo armado del movimiento islamista Hamás, Salah Shahada. A su vuelta de Egipto, el ministro de Exteriores, Simón Peres, insistía en la necesidad de seguir negociando, si no directamente con Yasir Arafat, sí con otros interlocutores palestinos. En una entrevista concedida a la cadena de televisión Nile TV, Peres declaró: "No queda otra alternativa, ni para el pueblo palestino ni para Israel, ni para todo el mundo árabe, que llegar a alcanzar la paz". Naciones Unidas exige la retirada de todas las poblaciones ocupadas tras la segunda Intifada ENRIC GONZÁLEZ. Nueva York. La Asamblea General de la ONU exigió el lunes a Israel que se retirara de todas las poblaciones palestinas ocupadas después de septiembre de 2000, a raíz del estallido de la segunda Intifada. La resolución, aprobada por la noche tras largos debates, recibió sólo cuatro votos en contra (los de Israel, EE.UU., Islas Marshall y Micronesia) y ciento catorce a favor, incluyendo a todos los países de la Unión Europea. El texto emitido por la ONU fue, sin embargo, benigno hacia el Gobierno de Ariel Sharon en lo referente a los acontecimientos ocurridos en el campo de refugiados de Yenín en abril pasado, cuando tropas hebreas asaltaron el campo de refugiados y causaron un número de muertes aún no totalmente determinado. El debate del lunes se centró en un informe del secretario general, Kofi Annan, sobre los hechos de Yenín, requerido por la propia Asamblea en mayo. Israel insistió en su tesis de que el campo de refugiados se había convertido en la principal base del terrorismo palestino y que el asalto militar estaba justificado. Sin pruebas fehacientes sobre la aparente matanza de decenas de civiles inocentes, la Asamblea se limitó a deplorar que Israel no hubiera aceptado cooperar con la fallida misión investigadora de la ONU. La palabra 'matanza', que bastantes países, especialmente los árabes, querían ver incorporada en el texto, quedó finalmente fuera. A cambio, no se utilizó tampoco la palabra 'terrorismo' para condenar las acciones armadas palestinas. Se pidió la retirada de Israel y el 'cese inmediato' de las incursiones militares israelíes contra poblaciones palestinas, y se condenaron en general los actos de 'violencia, terror, provocación y destrucción' tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados. En la resolución se requirió a Israel, una vez más, que permitiera el libre acceso de las organizaciones médicas y humanitarias a la poblacion palestina. La Asamblea General expresó en el texto su apoyo a la reconstrucción de la Autoridad Palestina, a la reforma de sus instituciones y a la celebración de elecciones libres, y rogó a todas las partes implicadas en el conflicto que respetaran 'las universalmente aceptadas normas del Derecho Internacional Humanitario'. Helicópteros israelíes matan a dos activistas en Cisjordania J. DE LA G. Jerusalén. El Ejército israelí puso ayer en marcha una nueva operación de asesinato selectivo, en la que acabó con la vida de dos activistas de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, la milicia clandestina vinculada al movimiento Al Fatah. Alí Ayuri, de veintitrés años, y Murat Marshur, de diecinueve años, fueron abatidos mientras se dirigían a su escondite de la localidad de Yabaá, situada en el norte de Cisjordania, en una operación conjunta efectuada a primera hora de la mañana por helicópteros artillados y unidades de tierra, según aseguraron los vecinos del lugar. Los servicios de seguridad israelíes responsabilizaron a Ayuri, jefe de las Brigadas en el campo de refugiados de Askar, de haber orquestado el doble atentado suicida ocurrido el pasado 17 de junio junto a la antigua estación de autobuses de Tel Aviv. Además de los suicidas, dos trabajadores chinos y uno rumano fallecieron como consecuencia de la explosión, que causó además varios heridos, la mayoría de ellos trabajadores extranjeros. A primera hora de ayer, los artificieros de la policía israelí desactivaron dos artefactos explosivos que habían sido previamente interceptados en la carretera de los túneles, que une la parte sur de Jerusalén con el bloque de asentamientos de Gush Etzion. La neutralización de las bombas causó un importante atasco de entrada a la ciudad. Según fuentes militares, los explosivos tenían probablemente a la propia Jerusalén como destino final. También aseguraron que habían abortado dos atentados suicidas en un espacio de veinticuatro horas, aunque no aportaron más datos al respecto. Intensa búsqueda Las fuerzas de seguridad tuvieron que emplearse a fondo en el desierto del Neguev, en el sur del país, después de que una patrulla fronteriza descubriera huellas pertenecientes a alguien que había logrado infiltrarse. Tras una intensa búsqueda, en la que tropas de tierra contaron con el apoyo de helicópteros, se descubrió una bolsa que contenía un arma automática y munición, lo que provocó que se diera la alarma hasta la ciudad turística de Eilat, situada a orillas del mar Rojo. Finalmente, el presunto terrorista, que resultó ser un ciudadano egipcio, fue capturado y puesto bajo custodia. Horas antes, en la noche del lunes al martes, los helicópteros Apache habían lanzado varios misiles contra una fundición de la ciudad de Gaza. Cinco civiles, entre ellos un joven de catorce años, resultaron heridos de diversa consideración. La oficina del portavoz del Ejército israelí justificó la operación asegurando que se trataba de una fábrica utilizada clandestinamente para la producción artesanal de explosivos y morteros. |
El Mundo - Miércoles, 7 de agosto de 2002
El ministro de Defensa israelí propone
el repliegue progresivo de Gaza y Cisjordania
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El plan "Gaza primero" ha sido rechazado por los palestinos, que quieren que el Ejército abandone antes Ramala. La Asamblea General de la ONU exige en una resolución la retirada de los territorios ocupados. MIGUEL MURADO. FELIPE CUNA. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN / NUEVA YORK.- A pesar de los anuncios de una intensificación de los toques de queda, lo cierto es que las autoridades israelíes buscan ansiosas la manera de empezar a replegar su Ejército de los centros de las ciudades palestinas ante la catástrofe humanitaria que parece a punto de caer sobre la Cisjordania ocupada. Pero incluso en esto hay diferencias entre ambos bandos: en la madrugada de ayer, una reunión para discutir una retirada israelí se cerró sin acuerdo. Es el llamado plan "Gaza primero", elaborado por el ministro de Defensa israelí, el laborista Benjamin Ben Eliezer. No consiste en realidad en una retirada, sino en un repliegue desde los centros de las ciudades a sus alrededores, y además de manera progresiva. Muy progresiva. Ben Eliezer quiere comenzar por aflojar el cerco a las ciudades de Gaza -no obstante, anoche una columna de blindados irrumpió anoche en la Franja y avanzaron hasta el límite de un campamento de refugiados fuera de la ciudad, Jabalya-. Si transcurre un periodo suficientemente largo sin ataques contra israelíes, la experiencia se repetiría con Jericó. Luego, quizás, con Belén. Después, puede que con Ramala. Así sucesivamente, hasta llegar a la localidad palestina que tiene todas las papeletas para ser la última: Yenín. Los palestinos han dicho que no. El nuevo ministro del Interior palestino, el (contra todo pronóstico) cada vez más respetado Abdel Razek Yahya, le ha dicho a Ben Eliezer que quiere que, en vez de "Gaza primero" sea "Ramala primero". La razón: en Ramala se encuentra el cuartel general de Yasir Arafat. Ben Eliezer ha dicho a su vez que no, alegando que Gaza es la única región donde el aparato de seguridad palestino no ha sido laminado (por Israel). A la cuneta La cuestión de fondo es política: Israel quiere mandar a la cuneta a Yasir Arafat, y uno de los candidatos preferidos de Israel es el jefe de la Seguridad palestina en Gaza, Mohamed Dahlan. El plan "Gaza primero" le daría a éste último una considerable ventaja sobre el presidente palestino, que podría seguir sometido al toque de queda durante semanas. Tampoco el principal grupo armado palestino en Gaza, Hamas. Uno de sus portavoces, Ismail Abu Shanab les contaba ayer a los medios árabes que lo único que persigue Israel con este plan es aflojar las críticas de la comunidad internacional. Por su parte, la Asamblea General de Naciones Unidas solicitó la noche del lunes la salida inmediata de las fuerzas militares israelíes de las ciudades palestinas que ocupa y que ha cerrado a cal y canto. El órgano de la ONU fue tajante en su rechazo a la política de aislamiento y de uso de la fuerza militar de Israel y por ciento catorce votos a favor, cuatro en contra y once abstenciones aprobó una resolución de la Unión Europea y de Palestina que expresa "la máxima preocupación por la extrema situación humanitaria en la que viven los palestinos" en los territorios ocupados. EE.UU. fue junto con Israel, las Islas Marshall y Micronesia, quien votó en contra de esta resolución porque "cuando los ciudadanos israelíes mueren en los atentados no hay respuesta de la ONU", dijo el embajador norteamericano ante la ONU, John Negroponte. El documento aprobado por la Asamblea solicita a Israel que retire sus carros de combate de las ciudades de la Franja de Gaza y de Cisjordania hasta las posiciones que ocupaba en septiembre del 2000, cuando comenzó la segunda Intifada, y que permita la salida de automóviles y vehículos humanitarios y médicos. Anoche, EE.UU. confirmó que su secretario de Estado, Colin Powell, se reunirá con una delegación palestina en Washington esta semana. Powell se encontrará con el negociador Saeb Erekat y el ministro Razek Yahya. |
La Jornada - Miércoles 7 de agosto de 2002
Retiradas parciales, ofrece el plan de Israel;
evacuación total, exige la ANP
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El ofrecimiento de Tel Aviv, para calmar las críticas internacionales, dicen Hamas y Jihad. Powell se reunirá mañana y el viernes con tres ministros palestinos para analizar la tensa situación. Continúan las operaciones de represalia en Cisjordania; mueren cuatro personas, entre ellas un niño. AFP, PL, Reuters y DPA Ramallah, 6 de agosto. La dirección de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se reunió este martes en Ramallah para analizar el plan israelí de seguridad para la franja de Gaza presentado la víspera por el ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, pero la violencia continuó con la muerte de dos activistas palestinos en Cisjordania. Según lo estipulado en el proyecto, Israel retiraría a sus fuerzas de las zonas en las que la ANP se haría con el control, y luego sus dirigentes se encargarían de impedir la preparación de ataques antisraelíes en esas áreas. El plan, llamado "primero Gaza", presentado la víspera por Ben Eliezer al ministro del Interior de la ANP, Abdelrazak al Yahya, durante una reunión en Jerusalén, debería aplicarse por etapas. Después de una disminución significativa de la violencia, las tropas israelíes volverían a las posiciones que ocupaban antes del comienzo de la intifada, a finales de septiembre de 2000. Luego Tel Aviv facilitaría el regreso de los trabajadores palestinos a los sectores industriales de la franja de Gaza, y paulatinamente al territorio israelí. Reuniones de análisis Funcionarios palestinos indicaron que el plan también se podría aplicar en Belén, en el sur de Cisjordania, una de las siete grandes localidades autónomas reocupadas por el ejército israelí desde hace casi dos meses, siempre que persista la calma. "El plan fue estudiado pero no hemos tomado ninguna decisión", indicaron fuentes oficiales de la ANP, quienes precisaron que el tema tiene que ser discutido con mayor profundidad y requiere de nuevas reuniones con los dirigentes israelíes. El ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, criticó las retiradas parciales prometidas y pidió una evacuación total. "No es lógico ni posible que se lleve a cabo una retirada en un lugar mientras en otro la matanza y las destrucciones continúan", resaltó el funcionario. Nabil Abu Rudeina, asesor del presidente palestino, Yasser Arafat, informó que este miércoles habrá una reunión de seguridad con los israelíes, y durante la misma se podría dar una respuesta. Previamente, Arafat se reunirá con los miembros de su gabinete para analizar el plan. Por su parte, los grupos radicales palestinos Hamas y Jihad Islámico rechazaron el plan, al señalar que "nuestra misión es resistir la ocupación y dicho proyecto sólo tiene por objeto calmar las críticas de la comunidad internacional y ganar tiempo", declaró uno de los dirigentes de Hamas, Ismail Abz Shanab. Uno de los jefes de la Jihad Islámica, Jaled al Batch, estimó que la finalidad del plan es "acabar con la intifada y la resistencia del pueblo palestino contra la ocupación israelí, además de que apunta a sembrar la sedición y una guerra interpalestina". Además, sostuvo que los encuentros israelí-palestinos no tienen ningún sentido y "son contrarios al proyecto de resistencia, al tiempo que agudizan las divergencias entre las distintas estrategias" de las formaciones palestinas. También, en un intento por lo-grar una disminución de la violencia en Medio Oriente, el Gobierno de Estados Unidos confirmó que su secretario de Estado, Colin Powell, se reunirá el jueves y el viernes con una delegación palestina integrada por los ministros de Colectividades Locales, Saeb Erekat; del Interior, Al Yahya, y de comercio, Maher al Masri. El propósito de la reunión, dijo el vocero del Departamento de Estado, Philip Reeker, será para sostener discusiones e intercambiar puntos de vista sobre una amplia gama de asuntos, que incluyen las reformas civiles en la ANP, la renovación de la cooperación sobre aspectos de seguridad y la búsqueda de avances en el diálogo político. La delegación palestina también sostendrá una entrevista con la asesora de seguridad estadunidense, Condoleezza Rice. Empero, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, criticó con severidad a la ANP, al acusarla de estar implicada en el terrorismo y de no ser un interlocutor válido para Israel. Israel, en tanto, continuó con los operativos en Cisjordania, durante los cuales sus soldados mataron esta madrugada a dos activistas palestinos buscados por Tel Aviv, en una aldea ubicada al norte de la ciudad de Jenin. Esta noche, un policía de la ANP fue muerto por tropas israelíes en Beit Lahya. Ambos residían en Nablus y eran miembros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, ligadas al movimiento Fatah, de Arafat. Uno de ellos, Alm Adjuri, era acusado de haber organizado el doble atentado suicida del 17 de julio en Tel Aviv, que dejó cinco muertos, mientras que el otro fue identificado por Husa Hader, del comité directivo de Fatah en el campamento de refugiados de Balata, como Murat Marshut. No obstante, otros medios de comunicación dijeron que se trataba de Raed Mashud. Un portavoz militar israelí dijo que la muerte de los activistas se dio en el contexto de una operación de rutina para hacer varios arrestos en la localidad. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa reaccionaron con la advertencia de que "vengarán la sangre de los mártires". Ingresan tanques en Gaza Precisamente en la franja de Gaza, unos veinte tanques israelíes y dos bulldozers entraron esta noche al sector de Rafah, mientras que otra concentración de vehículos blindados se desplazó en Ramallah. Además, la policía arrestó en Jerusalén a una joven de diecisiete años que, aseguró, llevaba una bomba para cometer un ataque suicida, mientras que en las últimas horas de la noche del lunes un niño de once años fue muerto en Balata por disparos de ametralladora. En tanto, el Tribunal Supremo de Israel rechazó un recurso interpuesto por familias palestinas relacionadas con activistas, y que son amenazadas con la destrucción de sus casas. Según Radio Israel, los jueces aceptaron el argumento del ejército acerca de que la vida de los soldados podría peligrar si se realiza una advertencia previa. El ministro del Interior, Eli Yishai, con apoyo del primer ministro Ariel Sharon, anunció su intención de retirar la ciudadanía a los árabes israelíes implicados en actividades "terroristas". Por lo pronto, dos de ellos están en la mira, uno acusado de pertenecer a Hamas y ser cómplice en un atentado suicida, en tanto que al otro se le acusa de pertenecer al grupo radical libanés Hezbollah. |