El País - Jueves, 15 de agosto de 2002
Texas desoye a Fox
y ejecuta a un reo mexicano
con una inyección letal
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ROSA TOWNSEND. Miami. El mexicano Javier Suárez Medina fue ejecutado esta madrugada en la penitenciaría estatal de Huntsville (Texas), pese a las gestiones de último minuto hechas por el presidente de su país, Vicente Fox, y organismos de defensa de los Derechos Humanos. Otros dos condenados a muerte agotaban los últimos recursos legales para detener sus ejecuciones también previstas para la pasada madrugada. Medina Suárez, quien confesó el asesinato del policía Lawrence Cadena en 1988, recibió una inyección letal después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. rechazara en Washington una apelación para que se aplazara el castigo, y el gobernador del Estado, Rick Perry, se negara a interceder en su favor. Suárez, de treinta y tres años, fue condenado a la pena capital por asesinar a balazos a Cadena, de cuarenta y tres años, durante una operación policial de combate contra las drogas realizada en Dallas el 13 de diciembre de 1988. Según el Gobierno de México y organismos de defensa de los Derechos Humanos, en el momento en que fue detenido la policía no le permitió comunicarse con el consulado de su país para obtener asesoramiento legal, como establece la Convención de Viena. Suárez tenía diecinueve años cuando le detuvieron por el asesinato. Suárez admitió haber disparado a Cadena en la puerta de la tienda en la que trabajaba creyéndose que era un traficante de droga. Tenía motivos para pensarlo. El escuadrón antidroga de Dallas realizaba una operación encubierta de compra de cocaína a vendedores apostados fuera del establecimiento. "Pensé que era uno de los tantos traficantes porque no llevaba nada que indicara que era un policía", dijo durante la confesión. El sheriff de Dallas ha testificado que desconocía su nacionalidad porque habla perfectamente inglés y por ello no se le ocurrió que tenía derecho a contactar con las autoridades consulares mexicanas. La jefa de la oficina del fiscal de distrito afirma sin embargo que la declaración de Suárez es confusa; una vez se identificó como mexicano y otra dijo que había nacido en El Paso. Los expertos jurídicos sostienen que la asistencia consular no hubiera cambiado la sentencia. Las autoridades mexicanas creen que, culpable o no, ha existido una violación de derechos y que es un argumento válido para anular el juicio. Suárez, se convirtió en el vigésimo primero ejecutado en lo que va de año en Texas y en el tercero de este mes. Actualmente hay en ese Estado cuatrocientos cincuenta y tres presos en el corredor de la muerte, veinticinco de los cuales son extranjeros, dieciocho de ellos mexicanos. Más de tres mil seiscientas personas están condenadas a muerte en EE.UU. A diferencia de las otras dos ejecuciones previstas en los Estados de Misuri y Georgia, el caso de Suárez ha captado la atención de la comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, que ha intercedido por él ante el Departamento de Estado. También lo han hecho ocho países latinoamericanos y Polonia. La ejecución de Daniel Basile en Misuri quedó ayer en suspenso al aparecer un nuevo testigo que podría proporcionarle una coartada. Basille fue condenado por el asesinato de una mujer en 1992. En Georgia, no parecía probable que el gobernador del Estado fuera a suspender la ejecución de Wallace Fulgate. |
El Mundo - Jueves, 15 de agosto de 2002
Texas desoye a Fox
y ejecuta a un joven mexicano
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CESAR GONZALEZ-CALERO. Especial para EL MUNDO. CIUDAD DE MÉXICO.- La Junta de Perdones de Texas (EE.UU.) decidió por unanimidad rechazar la solicitud de clemencia para el reo mexicano Javier Suárez, cuya ejecución, por inyección letal, estaba prevista en la madrugada de hoy en la prisión de Huntsville. En 1988, Javier Suárez, un adolescente que completaba su salario de camarero con el tráfico de drogas, vendió una dosis a quien no debía, un policía vestido de paisano al que descerrajó siete balazos mortales cuando intentó detenerle. México alega que, durante el juicio, Suárez no contó con la asistencia jurídica consular de su país, tal como estipula la Convención de Viena de 1963. Vicente Fox telefoneó al gobernador de Texas para expresarle la preocupación de su Gabinete ante la sentencia. |
La Jornada - Jueves 15 de agosto de 2002
Suárez Medina fue declarado muerto a las 18:23 en Huntsville
Cancela Fox viaje a Texas
en repudio a la ejecución
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JUAN MANUEL VENEGAS En señal de "repudio inequívoco" a la ejecución en Texas del mexicano Javier Suárez Medina, el presidente Vicente Fox canceló la gira que tenía programada a esa entidad estadunidense entre el 26 y el 28 de agosto, que incluía una entrevista con el mandatario George W. Bush. "En estas lamentables circunstancias resultaría inapropiado" llevar a cabo esa visita, explicó el vocero presidencial, Rodolfo Elizondo. En el intento por salvar la vida del connacional, el mandatario hizo gestiones personales ante el presidente George W. Bush y el gobernador texano, Rick Perry, advirtiéndoles que en el arresto y proceso contra Suárez Medina las autoridades de Texas violaron el artículo 36 de la Convención de Viena sobre relaciones consulares. Sin embargo, no obtuvo respuesta favorable. Desde las dos de la tarde -cuando faltaban cuatro horas para la ejecución- Fox había señalado a los reporteros, durante una gira por Nuevo León, la posibilidad de cancelar su viaje en caso de que las peticiones de clemencia fracasaran. Ya por la noche, cumplida la ejecución, mediante un texto que leyó Rodolfo Elizondo, el jefe del Ejecutivo fijó su posición: "El Presidente ha tomado la decisión de cancelar la gira de trabajo que se proponía realizar por cuatro ciudades de Texas como señal de repudio inequívoco a la ejecución de Suárez. "El Gobierno de México instó a las autoridades texanas a posponer la fecha de la ejecución y a conmutar la sentencia con el propósito de abrir espacio para la presentación de pruebas y argumentos que pudieran evitar la ejecución. La comunidad internacional apoyó de manera decidida las gestiones del Gobierno mexicano. Todas estas solicitudes fueron rechazadas por las autoridades de Texas. "El Gobierno agradece a diversas personas e instituciones texanas que contribuyeron al programa de la visita presidencial. Este reconocimiento se dirige de manera muy especial a las comunidades mexicanas que residen en Dallas, Houston y San Antonio. El Presidente lamenta no poder reunirse con ellos, pero resultaría inapropiado en estas lamentables circunstancias llevar a cabo esta visita", expuso. Más adelante, señala: "El Presidente está convencido de que su posición de repudio a la pena de muerte es la postura correcta. El Gobierno seguirá defendiendo los derechos de todo connacional en el exterior, independientemente de los cargos imputados. "México confía en que la cancelación de esta importante visita contribuya a fortalecer el respeto de todos los Estados a las normas del Derecho Internacional, así como las convenciones que regulen la convivencia entre las naciones", leyó Elizondo. El vocero de Los Pinos distribuyó también un documento en el que destaca el apoyo de la Unión Europea y de los Gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Eslovenia, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Polonia, Suiza, Uruguay y Venezuela, cuyos embajadores en Washington se dirigieron al gobernador Perry para solicitar la conmutación de la pena. Pero todo fracasó. ELENA VEGA, ESPECIAL PARA LA JORNADA Huntsville, Texas, 14 de agosto. El mexicano Javier Suárez Medina murió ejecutado a las 18:23 horas en la prisión de este condado mediante inyección letal. Frente a sus hermanos y su padre, Suárez se convirtió en el cuarto mexicano víctima de la cámara de la muerte en esta población, al norte de Houston. Las últimas palabras del mexicano fueron de arrepentimiento para la familia de su víctima, de cariño para su familia y de agradecimiento para México. Amarrado a una camilla dentro de la cámara, en el centro de la enorme prisión conocida como Unidad Ellis, Suárez levantó su cabeza y sonrió. "Antes que nada quiero disculparme con la familia Cadena, por el dolor y el sufrimiento que les he causado. Por favor, perdónenme, espero que con esta ejecución encuentren la paz que buscan. Entréguense a Cristo y encontrarán la paz en él", dijo. Suárez explicó que a menudo pensaba en su víctima y dijo que estaba seguro que lo encontraría en el cielo para pedirle perdón de manera personal. La hermana de Suárez, su hermano y su padre lloraban y eran consolados por un sacerdote franciscano que atiende a las familias de los ejecutados en este lugar. Suárez los miró y les dijo que los amaba. "A mi familia le doy las gracias y los amo por estar conmigo y por apoyarme, este es sólo un paso a casa, la parte más difícil fueron todos los años en el pabellón de la muerte", indicó. Agradeció al pueblo y al Gobierno de su país por el apoyo y exclamó: "¡Viva México!" Suárez cerró los ojos a las 18:14 hora local y se le empezó a administrar la dosis de químicos letales. Él, por su parte, empezó a cantar un popular himno religioso llamado Amazing grace (Gracia increíble). El canto fue interrumpido por su propia tos. Lo hizo dos veces y finalmente guardó silencio. Su boca permaneció entreabierta y su rostro y labios empezaron a cambiar de color. Minutos después un médico lo revisó y lo declaró muerto a las 18:23. La culpa En 1988 Suárez fue condenado a muerte por el asesinato del agente antinarcóticos Lawrence Cadena, de cuarenta y tres años. Le disparó luego de tratar de venderle una bolsa con cocaína. El policía trabajaba encubierto en una investigación antinarcóticos. Suárez y sus abogados afirman que esa fue la primera vez que el mexicano vendía sustancias ilegales. Lawrence Cadena Jr., visiblemente molesto, dijo a los medios de comunicación que agradecía a las autoridades del Estado por lograr justicia en el crimen. El hombre, también testigo de la ejecución, entregó una carta al consulado de México en la que reclama al presidente Vicente Fox por sus esfuerzos de salvar la vida de Suárez Medina. Unos minutos antes de la ejecución, la Corte Suprema rechazó la solicitud del Gobierno mexicano, que alegó irregularidades en el juicio. "En el caso de Javier Suárez Medina hay violaciones al debido proceso legal, porque en primer lugar no se le permitió comunicarse con el consulado mexicano", dijo a reporteros el cónsul general de México en Houston, Eduardo Ibarrola. El diplomático, quien se reunió con Suárez unas horas antes de la ejecución, indicó que éste mantenía una actitud serena y reiteró su arrepentimiento por el asesinato que pagó con su vida. |