El País - Domingo, 25 de agosto de 2002

Asesinada a tiros una palestina
sospechosa de colaborar con Israel

Dos muertos en enfrentamientos con el Ejército israelí en Yenín

JULIO DE LA GUARDIA / AGENCIAS. Jerusalén.

Por primera vez desde que comenzó esta Intifada, fue asesinada ayer una presunta colaboracionista palestina de Israel. La mujer, de treinta y cinco años, fue acribillada por extremistas en la ciudad de Nablús.

Otros dos palestinos fallecieron en Yenín en un enfrentamiento con el Ejército israelí. Y siete adolescentes resultaron heridos al ser alcanzados por los disparos de un tanque tras haber lanzado piedras.

Poco antes de que se produjera este incidente, más de trescientos activistas de la organización pacifista israelí Ta'ayush se manifestaron a pocos kilómetros de Nablús, para protestar por la grave crisis humanitaria que se vive en las localidades rurales del norte de Cisjordania.

Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, las milicias paramilitares clandestinas afiliadas al movimiento Al Fatah, reivindicaron la autoría del que constituye el primer asesinato de una mujer por colaboración desde que diera comienzo la segunda intifada hace casi veintitrés meses.

La presunta colaboracionista fue acusada de haber pasado información a los servicios secretos israelíes sobre el paradero de uno de sus dirigentes, que fue asesinado el 7 de agosto, junto a otros tres activistas, en Tulkarem.

Por otro lado, dos militantes palestinos armados fueron abatidos en la ciudad de Yenín, después de que dispararan contra una patrulla del Ejército, según informó el portavoz militar. Y siete jóvenes resultaron heridos de diversa consideración por los disparos efectuados por un tanque en las inmediaciones de Nablús, tras haberle lanzado varias pedradas.

Este incidente se produjo pocos minutos después de que se disolviera una manifestación de pacifistas israelíes de la organización Ta'ayush (Coexistencia). Tras cuatro kilómetros de marcha, coreando consignas pacifistas, y saludando a los vecinos, que les miraban incrédulos desde las terrazas y ventanas, se encontraron con una cadena de soldados en Hawara (Cisjordania).

Tras haber recibido refuerzos de la policía, los militares declararon Hawara "zona militar cerrada" y amenazaron con cargar sin contemplaciones.

En ese momento, cincuenta personas, la mitad de ellos pacifistas europeos y la otra palestinos, aparecieron por una pista forestal, procedentes de Nablús.

"A diferencia de a los de Ta'ayush, nos han tirado gases lacrimógenos y varias granadas aturdidoras, así que al final no llegamos ni una cuarta parte de los que comenzamos la marcha", aseguró una de las manifestantes, quien criticó el triple rasero que aplicaron a la hora de emplearse contra los manifestantes.

Los israelíes recibieron empujones, los extranjeros gases lacrimógenos y siete palestinos fueron heridos por un tanque, al que previamente habían lanzado una andanada de piedras.

El Mundo - Domingo, 25 de agosto de 2002

Asesinan a una mujer palestina
acusada de colaboracionista

JERUSALÉN.- Una mujer palestina apareció muerta ayer, acribillada a balazos, en la ciudad cisjordana de Nablus, víctima de un asesinato por "colaborar con Israel", informó la radio israelí.

La mujer, de treinta y cinco años, había sido secuestrada anteayer en la ciudad cisjordana por unos milicianos palestinos armados, que ayer reconocieron el asesinato de la mujer "por ser colaboracionista".

Un portavoz de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, brazo armado del movimiento oficialista Al Fatah, aseguró en Nablus que la mujer les confesó que había facilitado una información a los israelíes, que luego les sirvió para acabar con la vida de dos líderes de la facción armada.

Por otra parte, un soldado palestino fue abatido ayer por la noche y cuatro palestinos resultaron heridos en un intercambio de disparos con soldados israelíes en Yenín, en el norte de Cisjordania, según informaron fuentes médicas palestinas.

La víctima mortal, Mohamed Hatem Hout, de veintiséis años, era un miembro de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa y, según algunos testigos, fue abatido tras varios disparos contra una unidad blindada israelí que quería imponer el toque de queda nocturno en la localidad.

Los palestinos abrieron fuego y los militares llegados en vehículos blindados respondieron con disparos de ametralladora.

Esta nueva muerte sitúa en dos mil cuatrocientas cincuenta y seis el número de víctimas desde el comienzo de la intifada en septiembre de 2000, entre ellas mil ochocientos once palestinos y seiscientos dos israelíes.

Ayer, también, se supo que el Ejército de Israel había demolido tres casas en el campamento de refugiados de Dir el Balaj, al sur de la Franja de Gaza, porque consideraba que eran utilizadas para disparar contra colonos y soldados israelíes.