El Mundo - Lunes, 26 de agosto de 2002

NIGERIA

El presidente Obasanjo
no hará nada por Amina

ABUJA.- El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, expresó ayer su solidaridad con Amina Lawal, la mujer condenada a morir lapidada por un delito de adulterio, pero anunció que no se adoptará ninguna medida concreta para impedir la ejecución de esta sentencia.

Obasanjo manifestó su confianza en el éxito del próximo recurso de apelación que ha presentado Lawal, pero no descartó la posibilidad de que sea lapidada, a pesar de la oposición de las autoridades federales.

"No temo por su vida, pero si muere, lloraré por mí, lloraré por su familia y lloraré por Nigeria", aseguró Obasanjo.

El Gobierno de Obasanjo declaró inconstitucional la decisión de los doce Estados de mayoría musulmana de aplicar de nuevo la Sharía tras la restauración del poder civil en el país en 1999, informa France Press.

Sin embargo, hasta ahora el apoyo gubernamental a la mujer se reduce al envío de un observador encargado de asesorar al equipo de abogados de la defensa.

Ayer, Amnistía Internacional ya superaba las seiscientas diecisiete mil firmas de apoyo a Lawal, dentro de la campaña que ha puesto en marcha para presionar a las autoridades de Nigeria, con objeto de que impidan este tipo de condenas, que van contra la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La Jornada - Lunes 26 de agosto de 2002

Ofrece llorar en caso de que maten a la acusada

El presidente de Nigeria
sólo expresa solidaridad a condenada a lapidación

AFP

Abuja, 25 de agosto. El presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, expresó su solidaridad a Amina Lawal, la joven madre condenada a lapidación por adulterio, pero el sábado por la noche, en una cena con periodistas, no anunció ninguna medida concreta para que no se aplique la sentencia.

La declaración es la primera reacción pública del presidente desde la confirmación de la sentencia de la mujer por el tribunal de apelación islámico de Funtua, en Katsina (norte de Nigeria), el 19 de agosto.

El presidente afirmó que confiaba en el éxito de la próxima apelación de la joven, pero dejó abierta la posibilidad de que sea efectivamente lapidada a pesar de la oposición de las autoridades federales.

Su equipo de abogados, compuesto por voluntarios y militantes por los derechos de las mujeres, habían anunciado que apelaría nuevamente de la decisión.

"No temo por su vida, pero si muere lloraré por mí, lloraré por su familia y lloraré por Nigeria", declaró Obasanjo.

Obasanjo, cristiano del sur del país, comparó el caso de Lawal al de Safiya Husseini, la primera nigeriana condenada a morir lapidada desde que se reintrodujo la ley islámica y que fue absuelta en marzo pasado.

"Nunca tuve tantos llamados y peticiones provenientes del extranjero como en el caso de Safiya", indicó el presidente. "Espero que como Safiya pudo escapar a su condena, Amina Lawal tenga la oportunidad de hacerlo."

Obasanjo proscribió la decisión de doce Estados mayoritariamente musulmanes de reintroducir la sharia (ley islámica) desde que regresó el poder civil al país en 1999.

Pero el respaldo gubernamental a la joven se redujo al envío de un observador para apoyar a los abogados defensores.

La confirmación de la sentencia desencadenó reacciones de la comunidad internacional y pone en aprietos a las autoridades federales del país. Obasanjo, que enfrenta una difícil relección para un segundo mandato el año próximo, es reacio a tomar una posición sobre la cuestión para evitar un conflicto con el norte musulmán.

Lawal fue condenada a muerte el 22 de marzo por el tribunal de Bakori por haber confesado que esperaba un tercer hijo a pesar de estar divorciada y de ser madre de dos hijos.

El tribunal de apelación islámico confirmó la pena muerte por lapidación.

Según la sharia, una mujer casada por primera vez, aun si se divorcia, comete adulterio si tiene relaciones sexuales sin estar casada nuevamente.