El País - Viernes, 30 de agosto de 2002
Un tribunal islámico de Nigeria
condena a dos amantes
a morir lapidados por adulterio
El padre de la mujer les denunció y recurrió el primer fallo por considerarlo poco severo
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CRUZ BLANCO / AFP. Madrid / Lagos. Ahmadu Ibrahim, de treinta y dos años, y Fátima Usman, de treinta, fueron condenados a morir lapidados el pasado lunes por un tribunal islámico del distrito de New Ganu, en el Estado de Níger (norte de Nigeria), por haber cometido adulterio. Se trata de la primera sentencia conocida en el país que, basada en la interpretación penal de la sharía o ley islámica, castiga a muerte por adulterio a ambos miembros de la pareja. Una primera sentencia, de mayo pasado, les impuso cinco años de cárcel, pero el padre de Fátima, que quedó embarazada, recurrió el veredicto por considerarlo poco severo. El padre de Fátima, Alhaji Usman Umoru, no aceptó la relación desde que ésta llegó a su conocimiento. Se negó a que se casaran y arregló una boda para su hija con otro hombre. Pero Fátima, madre de dos niños fruto de un primer matrimonio, no tardó en confesar a su nuevo esposo que esperaba un hijo de Ahmadu Ibrahim, a lo que el cónyuge contestó solicitando el divorcio que, informa The Guardian, le fue concedido sin demora. Preso de la cólera, Alhaji Usman denunció a Ahmadu Ibrahim a la policía por haber dejado embarazada a Fátima, y, en mayo pasado, Ahmadu y Fátima fueron juzgados por un tribunal islámico que les condenó a una multa de quince mil nairas (unos ciento veinte euros) o cinco años de cárcel. Convictos y confesos, ambos optaron por ir a prisión y fueron internados en la cárcel de Suleja. La sentencia resultó ser demasiado clemente para el padre de Fátima, que apeló a un alto tribunal y consiguió que se reabriera el caso, provocando que se celebrara un nuevo juicio el pasado lunes 26. En esta ocasión, el juez del tribunal islámico del distrito de New Ganu, en el Estado norteño de Níger, determinó que la sentencia anterior se había aplicado en función de una interpretación demasiado indulgente y anticuada de la sharía (o ley islámica) y decidió actualizar el fallo aplicando la interpretación penal de la ley que rige en este Estado y otros once del norte de Nigeria desde 2000. El resultado fue la condena a muerte por lapidación de ambos, considerando como prueba irrefutable la aceptación de los hechos por parte de los acusados y el embarazo de Fátima. El presidente del Foro de las Leyes Musulmanas, Awwal Bida, condenó el fallo y señaló que el juez debería haber considerado que los inculpados ignoran la sharía. Los condenados tienen treinta días para apelar. Con ellos, son cuatro las personas que aguardan la lapidación por adulterio en Nigeria. El 19 de agosto, un tribunal de Funtua ratificó la pena de Amina Lawal, de treinta y un años, sentencia pendiente de apelación; y el 21 de junio fue condenado el campesino Rafin Chiyawa, de treinta y cinco años, que se ha negado a recurrir. Una quinta persona, un hombre de cincuenta años, Mallam Ado Baranda, está en la misma situación por violar a una niña de nueve años. Asilo para Amina El presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, ofreció hace dos días a los tribunales nigerianos que Amina Lawal, condenada a morir lapidada por adulterio, pueda vivir el resto de sus días en Senegal en el caso de que le sea conmutada la pena de muerte por una de prisión. |
El Mundo - Viernes, 30 de agosto de 2002
LA PAREJA, QUE HA RECONOCIDO LOS HECHOS,
TIENE 30 DÍAS PARA APELAR LA DECISIÓN JUDICIAL
Dos amantes nigerianos,
condenados a morir lapidados tras cometer adulterio
Se elevan a cuatro las sentencias de apedreamiento dictadas desde principios de mes
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ANGELA ENCINAS MADRID.- De nuevo la ley sharia vuelve a golpear en Nigeria. En esta ocasión, dos jóvenes amantes que cometieron adulterio son los que tendrán que sufrir las crueles consecuencias de la aplicación de este ordenamiento jurídico, que entró en vigor en el Estado de Níger en el año 2000. Aumenta así a cinco el numero de personas condenadas a morir lapidadas en este país en los próximos meses. Ahmadu Ibrahim y Fátima Usman, ambos de treinta y dos años, cometieron el error de tener relaciones con otras personas que no eran sus cónyuges en un país donde dicho acto no sólo se castiga moralmente, sino también con la muerte por apedreamiento. Así, el pasado lunes los dos jóvenes fueron condenados por un tribunal islámico del Estado de Gawude, al norte del Nigeria, a morir por este rito. No obstante, la pareja, que se declaró culpable de los hechos que se le imputaban, tiene treinta días para presentar un recurso de apelación, según informó ayer un portavoz del Gobierno local. Sin embargo, los recursos no han funcionado -al menos, de momento- en los tres procesos anteriores en donde los inculpados están igualmente sentenciados a acabar sus días a manos de las piedras que les lancen sus propios compatriotas. La pareja se convierte así en el cuarto caso en este mes en que una o varias personas han sido sentenciadas a sufrir este tipo de pena por alguno de los tribunales islámicos instituidos en doce Estados del norte de Nigeria desde hace dos años, aunque por el momento ninguna de ellas ha sido ejecutada. Mientras, permanece vivo el caso de Amina Lawal -cuya condena a morir lapidada fue ratificada a mediados de este mes tras confesar que tuvo una hija estando divorciada-, donde las autoridades de diversos países del mundo siguen presionando al presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, para que evite la ejecución de su sentencia. Además, algunas organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional (AI) mantienen sus campañas de apoyo a Lawal con la recopilación de firmas en pro de que se anulen este tipo de condenas que van contra la Declaración Universal de Derechos Humanos. Ayer, ya se superaban las seiscientas cincuenta y seis mil rúbricas de apoyo en la página web de la organización. Otros casos Sin embargo, éstos no han sido los únicos dictámenes judiciales con ese trágico resultado. Hace unos días, otro nigeriano de cincuenta y cuatro años, Mallam Ado Baranda, fue condenado a morir por el mismo proceso en el Estado de Jigawa (al norte del país) tras haber rechazado la posibilidad de apelar su condena por la violación de una niña de nueve años, según anunció el pasado martes un portavoz del Gobierno de dicho Estado. En esta ocasión, AI también ha enviado una misiva al gobernante de la nación solicitándole que anule el cumplimiento de la resolución, más aún cuando, según señaló Esteban Beltrán, director de la sección española de AI, el procesado "no tuvo asistencia letrada en las primeras instancias judiciales del caso". Asimismo, el campesino Yunusa Rafin se encuentra también pendiente de que se ejecute el fallo que le condena a morir apedreado, el cual fue dictado el pasado 21 de junio por un Tribunal del Estado de Bauchi al considerar probado que había mantenido relaciones sexuales con la esposa de un amigo. La lapidación es una de las penas que impone la ley sharia, que rige en más de un centenar de países de mayoría musulmana. El rigor con que se aplique varía mucho dependiendo de los países, aunque básicamente consiste en atar o enterrar al sentenciado, para que luego el juez, los miembros del tribunal y el público le lancen piedras durante unas horas. Si el condenado logra sobrevivir o liberarse, queda perdonado. La mayor parte de la comunidad internacional ha expresado su absoluta repulsa hacia este tipo de castigos, contrarios a las mismas leyes constitucionales de Nigeria y atentatorias contra los Derechos Humanos. |