El País - Jueves, 19 de septiembre de 2002

Unidades de élite tienen orden
de asesinar a los jefes terroristas

ROSA TOWSEND. Miami.

La segunda fase de la "guerra contra el terrorismo" va a ser mucho más intensa e incluirá asesinatos de líderes de Al Qaeda y otras misiones clandestinas.

El Pentágono ha encargado al Comando de Operaciones Especiales (SOCOM) de Tampa, Estado de Florida, dirigir esta fase, y para empezar ya ha desplazado a ochocientos miembros de sus fuerzas a Djibouti, y otro contingente similar a Yemen, Pakistán y Georgia.

La ofensiva tiene un carácter global, aunque de momento se concentrará en esos países, según ha trascendido de fuentes militares.

Los comandos están integrados por soldados de los Navy SEAL (SEAL son las siglas de tierra, mar y aire), la supersecreta Delta Force y unidades paramilitares de la CIA.

Muchas de estas tropas llevan meses operando en Afganistán, Pakistán y Yemen, pero el Pentágono ha decidido ampliar su protagonismo y convertirlas en el arma principal de la lucha antiterrorista.

El cambio de estrategia se debe a que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, estaba cansado de la ineficiencia del sistema anterior, en el que los comandantes regionales dirigían conjuntamente la guerra convencional y la encubierta.

Ahora ha consolidado el mando bajo el general Charles Holland, director de SOCOM, y ha dejado al general Tommy Franks (también en Tampa) a cargo de las operaciones de Afganistán y de la futura guerra en Irak.

El objetivo fundamental del Comando de Operaciones Especiales serán los líderes de Al Qaeda y otros grupos terroristas asociados. Las órdenes que tienen son muy concretas: capturarlos o matarlos.

Según la cadena CNN, el propósito de estacionar las fuerzas especiales en Djibouti es facilitar las incursiones en el vecino Yemen y, posiblemente, Somalia.

La Jornada - Jueves 19 de septiembre de 2002

Será más encubierta
la guerra contra Al Qaeda

Planea el Pentágono reforzar la lucha contra el terrorismo

Reuters, AFP y PL

Washington, 18 de septiembre. El Pentágono planea reforzar la lucha antiterrorista colocando al Comando de Operaciones Especiales (SOCOM, por sus siglas en inglés) a cargo de la mayoría de ese tipo de acciones de Estados Unidos, en lo que sería un giro hacia una guerra más encubierta contra Al Qaeda, y entre cuyos operativos inmediatos se menciona a Yemen y Pakistán.

Si bien funcionarios estadunidenses confirmaron un reporte de The Washington Post sobre las nuevas responsabilidades del SOCOM, el Gobierno de Yemen descartó la posibilidad de que Estados Unidos lance una operación contra miembros de Al Qaeda en su territorio, con lo que desmintió informes en ese sentido que manejaba la cadena de televisión ABC.

Los informes sobre presuntos preparativos de misiones clandestinas del comando estadunidense, altamente preparado para "capturar" y "asesinar", señaló que Washington envió entre quinientos y ochocientos soldados de elite a Djibouti, en el este de África, donde se prepararían para actuar especialmente en Yemen, pues los funcionarios afirman que allí se han asentado guerrilleros de Osama Bin Laden que huyeron de Afganistán.

Según el Pentágono, líderes de alto rango y otros miembros de la red Al Qaeda han huido además desde Afganistán al vecino Pakistán, así como Sudán, Georgia, Chechenia y otros países.

En ese contexto, unidades paramilitares de la Agencia Central de Inteligencia que han operado con el SOCOM en Afganistán, trabajan en los nuevos planes.

Un responsable yemenita, no identificado, afirmó que el Gobierno de Sanaa rechaza a los terroristas en su territorio, y que son perseguidos y encarcelados los activistas que hayan ingresado.

Aseveró que la cooperación entre Yemen y los militares estadunidenses en la materia va bien, y se limita al entrenamiento de tropas e información pero no a operaciones sobre su territorio.

Mientras, los comités de inteligencia del Congreso estadunidense, que investigan la actuación de los cuerpos de inteligencia antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, aseguraron que esos servicios estaban al corriente del riesgo de que tuvieran lugar atentados como los ocurridos.