El País - Domingo, 22 de septiembre de 2002

Israel acorrala a Arafat
para forzar su exilio

El líder palestino, recluido en el segundo piso de su residencia entre escombros

FERRAN SALES. Calandia, a tres kilómetros de Ramala.

Yasir Arafat, setenta y tres años, levita desde ayer en el vacío. El tiro certero de un obús de un tanque arrancó de cuajo la escalera que le permitía descender a la primera planta, al suelo.

La residencia del presidente palestino en Ramala, la Mokata, asediada desde hace tres días por las tropas israelíes en represalia por un atentado suicida perpetrado el jueves en Tel Aviv, se ha quedado así reducida a una decena de habitaciones.

A última hora de la noche de ayer, tres palestinos resultaban muertos, según France Presse, y una decena heridos, como consecuencia de una carga de las tropas del Ejército israelí para dispersar las manifestaciones que se sucedieron en Ramala en apoyo de Arafat.

El dominio efectivo de la Autoridad Palestina son ahora sólo dos centenares de metros cuadrados, en el segundo piso de la Mokata, donde se amontonan un número indeterminado de miembros de su seguridad personal, funcionarios y algunos responsables de su Gabinete, entre ellos el ministro de Economía y Finanzas, Salam Fayed, o el encargado de relaciones exteriores de Al Fatah, Ahmed Hassan.

Otros tres misiles más, lanzados ayer desde un helicóptero de combate Apache, volvieron a alcanzar la misma segunda planta del inmueble y llenaron de polvo y escombros el dormitorio de Arafat.

La estrategia de Israel, en medio del pánico de la población de Ramala, apunta a forzar al presidente palestino a marchar al exilio.

Una montaña de papeles que había enfrente de la habitación fueron esparcidos por el suelo. Todos los cristales quedaron rotos, incluso el espejo ante el que el presidente se colocaba cada mañana su kefia, blanca y negra, con la que esconde desde hace años una calva absoluta, y en una de cuyas esquinas estaba la fotografía de su esposa Suha y de su hija.

"Lo peor es que los cimientos del edificio han quedado dañados y en cualquier momento el inmueble puede venirse abajo, aplastando al presidente", han advertido en las últimas horas los colaboradores del rais, a través de los teléfonos portátiles, el último cordón umbilical que les une con la realidad.

En estas conversaciones fugaces, por miedo a agotar las baterías, los asediados se lamentan además de que ya no quedan víveres, de que no hay prácticamente agua, y de que puede cortarse el suministro, o entorpecerse las líneas telefónicas, como hicieron los israelíes en los otros dos anteriores cercos.

Pero nada de eso parece afectar a Arafat, que duerme en el suelo, sobre una alfombra, en traje militar, prácticamente abrazado a su metralleta Uzi, de fabricación israelí.

Aseguran que su moral es alta, como lo fue años atrás; primero en el asedio de Jordania o en el de Beirut, o cuando estuvo a punto de morir en el desierto libio, cuando su avión se perdió tras un accidente.

En estos momentos no se olvida tampoco, como buen musulmán, de las cinco oraciones preceptivas. Pero sobre todo habla por teléfono continuamente.

Este edificio, donde se encuentra la residencia y las oficinas privadas de Arafat, es el único inmueble que permanece en pie en la Mokata.

El resto de inmuebles, cerca de una treintena, algunos de ellos construidos durante el mandato británico, han quedado reducidos a escombros por la actividad incesante de las excavadoras, de los tanques y helicópteros israelíes.

En el exterior como si fuera un símbolo de la lucha descarnada, la bandera palestina ondea en lo alto del edificio, a escasos metros de otra israelí, que las tropas ocupantes han colocado sobre un montón de ruinas. Pero cada vez es más difícil ver algo. Una espesa columna de humo, de un incendio originado en la antigua prisión militar palestina, contigua a la residencia, amenaza con envolverlo todo.

Por encima de este escenario trágico se escuchó ayer la voz de Arafat, quien a través de la agencia Wafa difundió un comunicado en el que anunciaba que "estamos listos para la paz, pero no para la capitulación".

Luego, pidió a los palestinos "frenar los ataques dentro de Israel, porque Sharon los utiliza como cobertura para destruir la paz de los valientes".

Pero ni las presiones de EE.UU., ni de la UE ni del resto de la comunidad internacional han logrado mitigar la tensión, ni doblegar la tozudez de Sharon, que parece decidido a continuar con el asedio, con una excusa nimia: la entrega de veinte activistas.

La estrategia parece clara: no tocar al presidente, pero presionarle hasta obligarle al exilio.

El Mundo - Domingo, 22 de septiembre de 2002

Sharon ordena evacuar
el cuartel general de Arafat

Amenaza con volarlo mientras miles de manifestantes palestinos
trataban anoche de acercarse al edificio para proteger a su líder.

MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO.

JERUSALÉN.- Como si se tratase de un dentista enloquecido, el Ejército israelí continuó ayer arrancando edificios del área del complejo presidencial de Arafat en Ramala.

Con dinamita, con excavadoras y blindados, los israelíes fueron volando y derribando las estructuras del complejo hasta que ya no quedó más que el bloque principal, donde se encontraba el líder palestino con algunos de sus más directos colaboradores, un número indeterminado de policías y personal de administración.

Entrada la noche, Israel decidió dar un paso más en su estrategia. Por medio de megáfonos, los soldados israelíes que cercaban la Mukata conminaron al rais y a todos sus acompañantes a evacuar inmediatamente el edificio principal, advirtiéndoles de que una "enorme explosión" iba a producirse.

El mensaje, emitido en árabe, ordenaba a todas las personas que se encontraban en el interior de las oficinas del presidente de la Autoridad Palestina, que salieran "una por una" y con las "manos en alto".

Igualmente, los soldados israelíes instaron a todos los habitantes del barrio que rodea el cuartel general a que abandonaran sus casas.

La seguridad palestina advirtió anoche de que en el interior del edificio que el Ejército israelí pretende dinamitar hay alrededor de veinte contenedores de gas, con lo que la explosión puede ser "dantesca".

Mientras Israel estrechaba el asedio sobre Arafat, miles de palestinos decidieron anoche violar el toque de queda impuesto por Tel Aviv y lanzarse a la calle para mostrar su apoyo a su presidente.

Según la agencia Efe, se registraban enfrentamientos con los israelíes en Ramala, Tulkarem y Nablus.

En Ramala, miles de personas se dirigían a la Mukata desafiando a los israelíes, que no dudaban en usar la la fuerza para persuadirles.

A lo largo de toda la tarde, el líder palestino se mantuvo firme pese al acoso. "Estamos dispuestos a hacer la paz, pero no a capitular", aseguró un desafiante Yasir Arafat en mitad de los escombros y la ruina en la que se había convertido la Mukata.

Tras recibir la última amenaza de Sharon, un alto responsable de la Autoridad Palestina que se encontraba junto al rais , aseguró por teléfono a la agencia France Presse que "nadie iba a rendirse".

El presidente ni siquiera podía moverse libremente dentro del bloque. En concreto, estaba aislado en la segunda planta. Un buldozer militar arrancó la escalinata de acceso y ya, la noche anterior, otro tanque había destruido el pasadizo que comunicaba esa planta con el edificio contiguo.

Según fuentes palestinas, ayer por la tarde los buldozer estaban destruyendo el ala oeste que albergaba las oficinas del gobernador civil de Ramala.

La operación contra la Mukata comenzó el jueves, después de que un atentado islamista en Tel Aviv causase siete muertos, incluido el kamikaze palestino.

Tras culpar a Arafat por lo sucedido, el Gobierno israelí ordenó a sus tropas lanzar un feroz asalto contra el complejo presidencial de Ramala. En el curso del ataque, un policía resultó muerto y varios más, heridos.

"No entregaremos Jerusalén", insistía en su declaración Arafat, "ni tampoco un solo centímetro de la tierra a la que nos dan derecho las leyes internacionales", añadía en referencia a una de las más añejas resoluciones de la ONU.

El rais también volvió a reiterar su llamada a todas las organizaciones armadas palestinas para que pongan fin a los ataques contra Israel que, según él, "sólo sirven de excusa a Ariel Sharon para destruir la paz de los valientes".

En este caso, la referencia era a las negociaciones de Oslo, un proceso que ya sólo él menciona en sus discursos.

Pero todo parece en vano. En manos de sus enemigos y sin la confianza de su pueblo, que le ha visto ceder demasiado en los últimos meses, Yasir Arafat es para muchos un cadáver político.

"He dicho que no vamos a hacer daño a Arafat y yo mantengo siempre mi palabra, al contrario que él", respondía ayer el primer ministro israelí, Ariel Sharon, irritado por la preocupación que suscita en el mundo entero la suerte del líder palestino, por quien siente un desprecio rayano en la obsesión.

También el ministro de Defensa, Benjamin Ben-Eliezer, ha dado las mismas garantías de vida a Abu Mazen, al considerarlo el número dos palestino, pero se negó a permitirle visitar a Arafat.

Peligro de derrumbe

A pesar de la declaración de intención del Gobierno israelí de no herir ni matar a Arafat, esto es algo que podría ocurrir de todas formas en medio de los actuales ataques.

De vez en cuando estallan tiroteos entre los policías palestinos asediados y las fuerzas israelíes. Un fotógrafo que se encuentra atrapado en el interior relató cómo un carro de combate llegó a disparar contra la oficina privada de Arafat y cómo éste salvó la vida por unos segundos. El Ejército israelí lo ha confirmado.

La Jornada - Domingo 22 de septiembre de 2002

Arafat, "dispuesto a morir como un mártir";
promete no capitular

No descarta Israel la posibilidad de un asalto final a las instalaciones de la Mukata. Pide el presidente palestino a la Liga Árabe "esfuerzos" para contener los ataques de Tel Aviv. Demanda Egipto a Colin Powell que intervenga para detener la ofensiva del ejército de Sharon.

Reuters, AFP, PL y DPA

Ramallah, 21 de septiembre. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, aseguró hoy que no capitulará ante Israel y se declaró "dispuesto a morir como mártir".

Sin embargo, pidió a la Liga Árabe que realice esfuerzos para detener los ataques de Tel Aviv a su cuartel general, sitiado desde el jueves anterior.

Este sábado los tanques israelíes se encontraban a sólo diez metros del edificio en que las tropas mantienen aislado a Arafat, y que es el único que queda en pie en toda la zona de la Mukata, como es conocido el complejo de instalaciones de la ANP en Ramallah.

En una declaración hecha pública por la agencia palestina Wafa, Arafat añadió que "estamos preparados para la paz pero no para la capitulación, y no renunciaremos a Jerusalén o a una pizca de nuestra tierra que tenemos garantizada por la ley internacional".

Al tiempo, hizo un llamado a los palestinos y todos los partidos para que acaben los ataques contra civiles israelíes, pues esto sólo permite que el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, los utilice "como una coartada para reprimir a nuestro pueblo, sublevar la opinión pública israelí y mundial contra la causa de los palestinos y destruir la paz de los valientes".

Igualmente, llamó por teléfono al presidente de la Liga Árabe, Amr Moussa, y le pidió hacer todos los esfuerzos necesarios para detener los ataques contra su cuartel, que se intensificaron este sábado, aislándolo totalmente.

Así lo dio a conocer, en El Cairo, el vocero de la Liga Árabe, Hicham Yusef, quien dijo que Mousa estudia la posibilidad de convocar al Comité Al Qods (Jerusalén) de la Organización de la Conferencia Islámica.

La ANP, que también acusó al Gobierno de Sharon de querer la capitulación de los palestinos y la destrucción de Palestina, llamó a su vez a todas las organizaciones y fuerzas palestinas a cesar los ataques armados contra civiles en territorio de Israel, y agregó que la "seguridad y la paz son posibles para los israelíes, pero no se logrará mediante la fuerza militar".

Críticas a la lentitud de la ONU

Asimismo, la ANP criticó la decisión del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas de prolongar su debate sobre Medio Oriente hasta el lunes.

Para el principal negociador palestino, Saeb Erekat, la ANP esperaba que la determinación del Consejo de Seguridad sobre la agresión israelí contra el cuartel general fuera rápida, teniendo en cuenta que la vida del presidente palestino está en peligro.

Yasser Abed Rabbo, ex ministro de información palestino, también advirtió que la vida de Arafat está amenazada, y exhortó a los árabes a intervenir rápidamente para salvarlo de una muerte segura.

En declaraciones a la agencia egipcia Mena, Rabbo afirmó que "la vida de Arafat se encuentra a partir de ahora confrontada a peligros por todas partes", por lo cual reiteró el pedido a la Liga Árabe de que realice todos los esfuerzos posibles para salvarlo.

De la misma manera, solicitó a Estados Unidos y a la Unión Europea que hagan presión sobre Tel Aviv para detener su agresión, tras dar a conocer que fuerzas israelíes destruyeron todos los edificios que rodean el cuartel general, y ahora el presidente y sus allegados están confinados en tres cuarteles.

Al Fatah, movimiento político de Arafat, advirtió a Tel Aviv por los daños que pueda sufrir su líder, en misiva en la que afirmó que Estados Unidos será responsable de lo que le pueda sucederle.

Pero un oficial del ejército israelí dijo que Arafat es libre de abandonar el cuartel en cualquier momento y no será detenido, pues la misión no es atacar a su movimiento, sino interrogar a los hombres buscados.

El ministro de Relaciones Exteriores de Qatar, Hamad Bin Jassin al Thami, dijo que recibió la promesa de Israel de que sus fuerzas suspenderían las acciones militares de inmediato y que no le ocurriría nada a Arafat, en declaraciones transmitidas por un canal de televisión por satélite de ese país.

No obstante, el ejército de ocupación estrechó este sábado el cerco contra la Mukata, y aseguró, en un comunicado, que sus fuerzas permanecerán en el complejo hasta que sea necesario.

Por la mañana tres explosiones dañaron el edificio contiguo a las oficinas del presidente palestino, en el que se hallaban también las dependencias de los servicios palestinos del Interior, reportaron medios de prensa.

Por la tarde de este día los tanques israelíes se encontraban a diez metros de las oficinas de Arafat.

Además, las tropas ordenaron a los palestinos que se encuentran en el cuartel general que desalojen inmediatamente el lugar, bajo la advertencia de que se producirá una enorme explosión.

La misma advertencia hicieron los soldados israelíes a los residentes del área, para que abandonen sus hogares.

Un oficial de seguridad palestino que está dentro del cuartel dijo a AFP, vía telefónica, que pese a la advertencia nadie se va entregar.

No obstante, diecinueve empleados de la ANP se rindieron anoche tras la demolición de una pasarela que conecta las oficinas de Arafat con una sala de recepción próxima, informó el ejército, lo que eleva a cuarenta el número de palestinos detenidos desde el jueves.

El Gobierno de Sharon decidió el jueves anterior, tras dos atentados suicidas en Israel, aislar a Arafat en sus oficinas de Ramallah y exigir la rendición de una veintena de activistas palestinos que están atrincherados allí, entre ellos cuatro altos mandos de la seguridad acusados de "estar implicados en el terrorismo".

El Gobierno de Israel, que reiteró su determinación de conseguir la rendición de los veinte palestinos, no descarta la posibilidad de un asalto del ejército de Sharon.

"Los objetivos son claros. Consisten, primero, en aislar a Arafat, después, en capturar a los jefes terroristas perseguidos y, tercero, en hacer pagar un precio por los atentados recientes", dijo el secretario de Gobierno, Gideon Saar.

"No debatiremos la manera de cómo se alcanzarán los objetivos. El ejército sabe perfectamente lo que tiene que hacer y recibirá, si es necesario, instrucciones del escalafón político", agregó.

No obstante, el portavoz israelí, Raanan Gissin, aseguró que no se le hará daño a Arafat, y la misma posición expresó el ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer.

Una situación "muy difícil"

El ministro palestino de Finanzas, Salam Fayad, aseguró a AFP, contactado vía telefónica, que la situación en el cuartel es "muy difícil", y "no sabemos cuanto tiempo podremos aguantar".

Explicó que las condiciones sanitarias son desastrosas, mientras que el agua y los víveres comienzan a escasear, y destacó la ventaja de que pueden estar en contacto con el mundo exterior mediante teléfonos móviles en tanto no haya interferencias en la red.

Egipto, por lo pronto, pidió a Estados Unidos que intervenga para detener la ofensiva, mediante una llamada telefónica al secretario de Estado, Colin Powell, por parte del ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Ahmed Maher.

Mientras, en Cisjordania cuatro palestinos murieron esta noche al ser alcanzados por disparos israelíes, y en varias localidades de ese territorio cientos de residentes llevaron a cabo protestas contra el asedio impuesto a Arafat.

Un joven de diecinueve años murió en el campo de refugiados de Balata, en Nablus, dos palestinos fallecieron por disparos israelíes en Ramallah, y otro más en Tulkarem.

Por último, la cadena informativa CNN dijo que en Ramallah se manifestaron unas mil personas contra el aislamiento de Arafat y la destrucción de sus cuarteles, y que las protestas fueron rápida y violentamente dispersadas por el ejército israelí.

Clarín - Domingo 22 de setiembre de 2002

Arafat afirma que resistirá
dentro de su cuartel

El líder de la ANP desafía el asedio de las tropas israelíes que rodean su oficina. Miles de palestinos salieron a las calles en su respaldo.

JERUSALÉN. AFP, EFE y DPA.

Cubierto de polvo y confinado al segundo piso del edificio de la Mukata en Ramallah, rodeado por tanques y soldados israelíes, el líder palestino, Yasser Arafat, aseguró ayer que no se rendirá ni abandonará su cuartel. El presidente palestino afirmó que "estaba listo para la paz pero no para la capitulación" y pidió detener los atentados suicidas contra civiles israelíes para no hacerle juego al Gobierno de Ariel Sharon.

Arafat estaba esta noche junto a doscientas cincuenta personas bajo asedio de fuerzas militares israelíes que lo amenazaron con hacer volar el edificio donde resistía, aunque el Gobierno de Sharon negó que se proponga hacerle "daño".

Miles de palestinos desafiaron el toque de queda y salieron a las calles en defensa de Arafat, tanto en Ramallah -donde cuatro de ellos murieron- como en otras ciudades de Cisjordania y Gaza, en un pico de tensión que motivó preocupación en varios Gobiernos.

Habitantes de Ramallah y periodistas occidentales pudieron ver cómo los militares, usando altavoces y hablando en árabe, intimaron ayer por la tarde a los ocupantes del edificio donde permanece Arafat a abandonarlo "de uno en uno y con las manos en alto" ante la inminencia de su destrucción total.

Asimismo, fueron advertidos los habitantes de las inmediaciones para que abandonaran la zona, por la posibilidad de una "potente explosión".

Pero, en lo que parecía ser una guerra de nervios, un vocero oficial, Dore Gold, declaró poco después que el Gobierno de Israel "no tiene ningún interés en causar daño" al presidente palestino.

Arafat está sitiado por tanques israelíes desde el jueves por la noche por decisión gubernamental israelí tras dos atentados suicidas en menos de veinticuatro horas.

El líder palestino aseguró que no capitulará pero pidió a todos los movimientos que cesen "todo ataque violento a Israel" para evitar que Sharon lo use como excusa para redoblar su ofensiva.

Las tropas israelíes acentuaron ayer su asedio sobre el presidente palestino destruyendo la escalera que comunica el segundo piso con la planta baja. Varias explosiones estremecieron la oficina de Arafat y una lluvia de escombros cayó sobre el líder palestino.

"La situación es muy difícil y no sabemos cuánto tiempo podremos aguantar", declaró este sábado el ministro palestino de Finanzas, Salam Fayah.

"Siento cómo el edificio tiembla, las excavadoras no dejan de funcionar, destruyen todo lo que se encuentra alrededor del edificio en el que nos encontramos", afirmó Fayah al ser contactado por teléfono.

Unas doscientas cincuenta personas que están en el inmueble tienen "problemas para dormir en este espacio reducido", agregó.

"Las condiciones sanitarias son desastrosas", subrayó. "El agua y los víveres no escasean, pero no sabemos cuánto tiempo podremos aguantar (...) Estamos en contacto con el mundo exterior, sobre todo con responsables extranjeros, gracias a nuestros teléfonos móviles mientras no haya interferencias en la red", explicó.

Refiriéndose a las operaciones para dinamitar los edificios cercanos, el ministro afirmó que desconocía "si ellos (los militares) iban o no a hacer saltar por los aires asimismo" el inmueble donde se encuentran Arafat y sus allegados.

"Hoy nos hemos refugiado en la segunda planta. Creemos que ayer fuimos alcanzados por al menos un disparo de obús de tanque", señaló.

La fachada este del edificio de tres plantas, construido por los británicos durante su mandato en Palestina (1921-1948), también resultó dañada por los bulldozers.

Excavadoras israelíes y equipos de artificieros del Ejército israelí han derribado, o hecho saltar por los aires, a una veintena de edificios dentro de la Mukata.

Diário de Notícias - Domingo 22 de Setembro de 2002

Israel ordena evacuação
de quartel-general de Arafat

LUMENA RAPOSO

As tropas israelitas, que mantêm o cerco ao quartel-general de Yasser Arafat em Ramallah, ordenaram ontem à noite aos que se encontravam no edifício - incluindo o líder palestiniano - para o abandonarem "imediatamente, um a um e de mãos no ar", advertindo de que uma "enorme explosão" iria ocorrer.

Falando em árabe, através de altifalantes, os soldados alertaram ainda os residentes dos apartamentos vizinhos para abandonarem a área.

Fontes palestinianas, citadas pelo jornal israelita Haaretz e pela televisão britânica BBC, afirmaram terem visto soldados que, aparentemente, estariam a armadilhar o edifício onde se reúne o Parlamento e o da sede da Força 17 (guarda pessoal de Arafat), ambos próximos do local onde se encontra o Presidente palestiniano e outras 250 pessoas.

A pressão internacional sobre Israel para levantar o cerco a Arafat, que já se fizera sentir durante o dia e levou a ONU a agendar para amanhã uma sessão pública do Conselho de Segurança, aumentou substancialmente após o exército ter emitido a ordem de abandono do edifício.

Sharon declarara, a meio da tarde, manter o cerco até que se rendam os vinte palestinianos que Israel acusa de ligação ao terrorismo, enquanto no terreno o exército, que já destruíra com explosivos e bulldozers uma série de edifícios, abria trincheiras à volta do quartel-general de Arafat, colocava arame farpado e posicionava tanques a dez metros do mesmo.

Salam Fayad, ministro das Finanças palestiniano e ex-alto funcionário do Fundo Monetário Internacional (FMI), é um dos responsáveis que estão com Arafat em Ramallah. "Sinto o edifício tremer, os bulldozers não param, estão a demolir tudo em volta do edifício", onde as "condições sanitárias são desastrosas", disse Fayad.

"A vida do Presidente Arafat está, agora, ameaçada com perigos de todos os lados", disse, por seu turno, Yasser Abed Rabbo, ministro da Informação palestiniano, que exortou os líderes árabes, a UE e os EUA, a "agir rapidamente para lhe salvar a vida" e "pressionar Israel para que acabe com a agressão".

Arafat afirmou, entretanto, estar "pronto para a paz mas não para a capitulação, e não abriremos mão de Jerusalém nem de um único centímetro do nosso solo que nos é garantido pela lei internacional. Reitero o meu apelo ao povo palestiniano e a todas as partes para que parem com os ataques em Israel porque Sharon explora-os como cobertura para destruir a 'paz dos bravos'".

Entretanto, numa análise à política do primeiro-ministro, Joseph Alpher, antigo responsável da Mossad (serviços secretos israelitas), afirmou que "Sharon acredita que pode ganhar militar e politicamente ao obter dos palestinianos que se desembaracem dos seus dirigentes e negoceiem de acordo com as suas condições. Quer humilhá-los. É uma política insensata".