El País - Viernes, 11 de octubre de 2002
Un muerto y más de 20 heridos
en un atentado suicida en Tel Aviv
El conductor de un autobús salvó a la mayoría de los pasajeros
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FERRAN SALES. Jerusalén. Baruch Neuman fue ayer el héroe del día en Israel. Este conductor de autobuses de Tel Aviv, de cincuenta años, logró ayer inmovilizar durante unos valiosos minutos a un terrorista palestino, permitiendo así a los viajeros abandonar el vehículo y ponerse a salvo, aunque al final no pudo evitar que el suicida llevara a cabo su acción y causara la muerte de una mujer e hiriera a otros veinte pasajeros. El atentado fue reivindicado por el movimiento fundamentalista Hamás, que dijo actuar en represalia por la operación militar sobre el campo de refugiados de Jan Yunes, que se saldó con dieciséis muertos. "Por el retrovisor vi a un pasajero caer sobre la calzada cuando intentaba subirse al autobús por la puerta trasera en el momento que arrancaba. Dejé el volante y corrí para asistirle, pero al llegar a él me di cuenta de que llevaba un cinturón explosivo. Era un terrorista", relataba ayer Baruch Neuman, un conductor de la línea de autobuses urbanos de Tel Aviv, con más de veinte años en la profesión. El conductor, con la ayuda de un peatón, mantuvo inmovilizado al terrorista sobre el asfalto, al tiempo que gritaba al resto del pasaje que abandonaran el interior del vehículo y que se alejaran lo más rápido posible. El forcejeo duró el tiempo imprescindible. Luego trataron ellos también de escapar de la muerte, momento en que el activista aprovechó para accionar el explosivo. "Se levantó, caminó unos treinta metros y luego hizo estallar el explosivo, que alcanzó a un grupo de personas, hiriéndolas", añadió el conductor. En el autobús viajaban varios soldados, que no hicieron nada salvo correr y ponerse a salvo. Horas más tarde fallecía una de las heridas, una mujer de setenta y un años. Este atentado suicida, el primero que los grupos radicales palestinos llevan a cabo después de tres semanas de silencio, supone un reto a la petición del alto el fuego que el presidente palestino, Yasir Arafat, ordenó a todas las milicias hace diez días. El ataque amenaza con complicar aún más las tensas relaciones entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamás, especialmente en Gaza, donde los fundamentalistas han anunciado su intención de continuar la lucha armada contra los israelíes aun a costa de enfrentarse a las fuerzas de seguridad de Arafat. Ayer, pocas horas después del atentado, Gaza vivía una nueva jornada de enfrentamientos, esta vez incruentos, entre la policía palestina y Hamás, con ocasión del entierro del general Rajeh Abou Lehya, víctima de una venganza familiar. El entierro del jefe de la policía antidisturbios se convirtió en una jornada de duelo oficial, en la que las instituciones gubernamentales palestinas no cesaron de atacar a Hamás, a la que acusan de estar detrás del asesinato del general. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, ha abierto dos nuevos frentes de lucha contra Hamás: uno en Cisjordania, con la detención de casi setenta militantes, y el otro en Rafah, al sur de la franja de Gaza, donde una veintena de tanques efectuaron una incursión en un campo de refugiados, causando tres muertos, entre ellos un niño de doce años. |
El Mundo - Viernes, 11 de octubre de 2002
Un conductor israelí evitó una masacre al impedir
que un kamikaze palestino detonara sus explosivos en un autobús
"Le agarramos y gritamos a la gente que escapase"
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MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN.- "¡Hay que agarrarle las manos! ¡Hay que agarrarle las manos!". En un momento crítico de lucidez, fue esto lo que gritó un pasajero al conductor del autobús cuando ambos se encontraron con la pesadilla de todo israelí: un hombre bomba palestino allí mismo, caído en el suelo pero dispuesto a volarse por los aires. Lo habría conseguido con tan sólo extender una de sus manos. Pero no lo logró. Es por ello que ayer Baruch Neuman era el héroe del día en su país. Fue este conductor de autobús de cincuenta años de edad quien, con ayuda de otra persona, logró salvar la vida de decenas de personas al impedir que un suicida palestino se volase en su autobús, cerca de Tel Aviv. Al final, hubo una víctima mortal, una mujer de setenta y un años, además del kamikaze. Otras tres personas quedaron tendidas en el asfalto, heridas. Pero comparado con lo que pudo haber sucedido, se lo considera un milagro. Cuestión de segundos, de sangre fría y de buena suerte. Sobre todo buena suerte, toda la que no tuvo el militante de Hamás que quería inmolarse para vengar la muerte de sus compatriotas a manos del Ejército israelí. Había elegido el autobús número 87, en tránsito entre Tel Hashomer y Petah Tikva. Lo había elegido porque lo había visto lleno de soldados de permiso, aunque también viajaban en él algunos estudiantes de la vecina Universidad de Bar Illan. Colarse sin pagar Cargado con casi veinte kilos de explosivos bajo su ropa, el hombre bomba no intentó pasar junto al conductor. Sabía que no tenía ninguna posibilidad de lograrlo. Se situó, en cambio, junto a la puerta trasera y esperó a que ésta se abriese para dejar bajar a algunos pasajeros. Tenía ya un pie en el estribo cuando, de repente, la puerta se le cerró en las narices. El conductor le había visto y pensaba que intentaba colarse sin pagar. El suicida fue a parar al suelo, tras perder el equilibrio. El conductor, viendo que sangraba por una herida en la cabeza, y sin saber que se trataba de un hombre bomba, bajó a ayudarle junto con otros dos pasajeros, uno de ellos una mujer que dijo ser enfermera. Fue entonces, al abrir sus ropas, cuando encontraron el cinturón explosivo y los cables para detonarlo. "Me quedé petrificado" explicó más tarde Neuman. "¡Hay que agarrarle las manos!" le gritó el pasajero que estaba con él. Eso hicieron: cada uno lo sujetó por una muñeca. "El terrorista estaba consciente, y empezó a luchar por deshacerse de nosotros", contó Neuman."Entonces gritamos a los pasajeros y a la gente que había allí que escapase". La confusión fue tal que incluso los soldados que viajaban en el autobús, y que iban en su mayoría armados, salieron huyendo sin hacer nada por ayudar a Neuman y su compañero. Éstos, por su parte, no sabían qué hacer tampoco. "Tenemos que salir corriendo de aquí, pero hay que soltarlo los dos a la vez" le gritó el pasajero al conductor. Así lo hicieron. Soltaron las manos del joven y echaron a correr para ponerse a salvo. Con un gran esfuerzo, el suicida logró ponerse en pie, miró a su alrededor, distinguió un grupo de gente en la parada de autobús, y corrió hacia allí, desatando el pánico entre los viandantes. Entonces, se voló por los aires, consumiéndose a sí mismo en una explosión que le envolvió en un humo espeso. |
La Jornada - Viernes 11 de octubre de 2002
Muere mujer israelí en atentado suicida
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Fuerzas de Tel Aviv matan a dos palestinos en Gaza y detienen a setenta en Cisjordania. Saeb Erekat deplora el ataque que se adjudicó Hamas; no se esperan represalias contra Arafat. AFP, Reuters, DPA y PL Tel Aviv, 10 de octubre. Una mujer israelí murió en un atentado suicida, y unas treinta personas resultaron heridas este jueves en un ataque ocurrido a las afueras de Tel Aviv, horas después de que el ejército israelí dio muerte a dos palestinos, un niño entre ellos, durante una incursión en la franja de Gaza, en momentos en que tropas israelíes detuvieron a más de setenta palestinos en Cisjordania. Al condenar el atentado suicida antisraelí (el primero desde el pasado 19 de septiembre), el ministro palestino Saeb Erekat deploró la matanza de civiles, "ya sean palestinos o israelíes". Mientras, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) llamó a la comunidad internacional a sancionar a Israel por los crímenes cometidos a diario contra la población civil de los territorios reocupados en Cisjordania y la franja de Gaza. En el atentado, ocurrido en una parada de autobuses al este de Tel Aviv, murieron el autor y una mujer. Sin embargo, en opinión de testigos, pudo haber tenido mayores consecuencias si el conductor del autobús y una de las pasajeras no hubieran retenido brevemente al atacante. "Nos pusimos de rodillas junto a él y lo inmovilizamos de los brazos. Gritamos que todos debían huir porque era un terrorista", relató el conductor. El joven atacante palestino tropezó al tratar de subir al autobús repleto de pasajeros, en una parada situada sobre una vía rápida en las afueras de Beni Brak, suburbio ultraortodoxo de Tel Aviv. Cuando el conductor y una pasajera pretendían ayudar al palestino, descubrieron que éste llevaba un cinturón con explosivos, por lo que lo sujetaron para que las personas que estaban esperando en la parada pudieran ponerse a salvo. Poco después, ante el temor a que hubiera una explosión, decidieron soltarlo, tras lo cual el palestino caminó un par de metros y activó la bomba. El atentado fue reivindicado por el grupo integrista Hamas, que prometió vengar las muertes ocurridas recientemente en Gaza. "Estos ataques son una respuesta a las matanzas por la ocupación contra nuestros civiles. Las incursiones en la franja de Gaza no deben quedar impunes", dijo a Reuters un dirigente de Hamas. Israel responsabilizó del atentado a la ANP, pero la emisora del ejército israelí aseguró -al citar como fuente al primer ministro Ariel Sharon- que en esta ocasión no se espera ninguna represalia militar contra el presidente palestino Yasser Arafat. Y es que después del atentado del pasado 19 de septiembre, Tel Aviv aisló durante diez días al líder palestino en la Mukata (cuartel general) de Ramallah, en Cisjordania. Representantes del Gobierno israelí señalaron que Sharon pretende reconsiderar el desmantelamiento de asentamientos judíos no autorizados en Cisjordania, como lo ordenó el ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer. El miércoles, el ejército israelí desmanteló dos pequeños asentamientos; más tarde, colonos abandonaron otros cuatro puestos que no contaban con la correspondiente autorización del gobierno israelí. La noche del miércoles, el ejército israelí atacó con helicópteros y unidades blindadas Rafah. Los soldados destruyeron dos túneles supuestamente utilizados por activistas palestinos para introducir armas clandestinamente en la franja de Gaza desde Egipto. En la operación las excavadoras del ejército destruyeron cinco casas, mientras que un joven palestino de doce años y otro de dieciocho murieron en enfrentamientos con los soldados israelíes en los cuales tres niños más resultaron heridos. Más aún, el ejército israelí detuvo al menos a ochenta y cinco palestinos durante una redada en Cisjordania. La operación, según la radio israelí, estaba dirigida fundamentalmente contra miembros de Hamas. Según fuentes palestinas, al menos sesenta y cinco personas fueron detenidas en unos veinte pueblos situados en la región de Ramallah. Los otros veinte fueron aprehendidos en Jamun, cerca de Jenin, y en las áreas de Nablus, Kalkilya y Hebrón. Otros dos palestinos fallecieron este jueves como consecuencia de sus heridas. Un policía lesionado el 4 de octubre en Jenin, y otro herido el lunes pasado durante enfrentamientos entre habitantes del campo de refugiados de Nusseirat, y policías israelíes en la franja de Gaza. Con los seis muertos de esta jornada, el número de víctimas mortales desde el estallido de la actual intifada, en septiembre de 2000, se eleva a dos mil quinientas setenta y seis personas, entre ellas mil 909 palestinos y 617 israelíes. En Copenhague, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, anunció que el cuarteto sobre Oriente Medio (Estados Unidos, ONU, UE y Rusia) se reunirá en octubre para examinar el plan de paz de Los Quince que prevé la creación de un Estado palestino. |
Clarín - Viernes 11 de octubre de 2002
MURIERON UNA ANCIANA ISRAELÍ Y EL ATACANTE PALESTINO
Nuevo atentado suicida en Tel Aviv
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TEL AVIV. ANSA y AP. Una anciana israelí y tres palestinos, dos de ellos niños, murieron ayer en la espiral de violencia que sacude a Oriente Medio, donde en represalia a un nuevo atentado suicida, el ejército de Israel bombardeó poblaciones civiles de la Franja de Gaza. El atentado suicida que reivindicó la organización Hamas fue cometido cerca de una parada de colectivos en la periferia de Tel Aviv y dejó un saldo de una anciana y el atacante que portaba los explosivos muertos y unos cinco heridos. El episodio en realidad fue un atentado fallido, puesto que el atacante intentó abordar el autobús en una parada atestada de gente cerca de Bnei Brak, pero resbaló y se cayó sobre la acera, al parecer por el peso de los explosivos. El conductor, Baruj Neuman, dijo que se bajó del autobús junto a un paramédico para ayudarlo. El micro de la línea 87 cumplía el recorrido entre las localidades israelíes de Petach Tikva y Tel Hashomer, con paradas frente a las fábricas de la Coca-Cola, la Universidad Bar Ilan, y la colonia ultraortodoxa de Bnei Brak, en la periferia sudeste de Tel Aviv. Neuman le abrió la camisa para ver si estaba lastimado y vio el cinturón con explosivos. "Lo tomamos por los brazos", dijo. El chofer indicó que intentó hablar con el atacante y le preguntó por sus motivos, asegurándole que no resultaría herido si dejaba de resistirse. Pero el hombre parecía estar bajo absoluto estado de conmoción y no le respondía, indicó Neuman, para luego relatar que soltó al individuo porque temía por su propia vida. Agregó que el atacante, que estaba pasivo al principio, empezó a forcejear. "Nosotros decidimos soltarle los brazos y salir corriendo", narró. El atacante se levantó y corrió unos treinta metros hacia la parada, que estaba llena de gente. Fue allí donde se inmoló. Poco después se difundió la reinvidicación de Hamas, organización islámica palestina, cuyo último ataque, de características similares, había sido cometido el 19 de setiembre pasado, con un saldo de seis muertos. Hamas identificó al terrorista que se inmoló como Rafiq Hamad de treinta y un años y padre de cuatro hijos. Por su parte, el portavoz del grupo, Abalaziz Rantisi, vinculó el atentado con las incursiones militares israelíes en las ciudades del sur de Gaza, que ha provocado la muerte de veinte palestinos -la mayoría civiles y entre ellos varios niños- desde su inicio, en la madrugada del lunes. Ayer, otros dos niños palestinos de doce y catorce años murieron bajo el intercambio de fuego de los soldados israelíes y palestinos armados. |