El País - Domingo, 13 de octubre de 2002

Al menos 60 muertos en un atentado
en el centro turístico de Bali

La mayoría de las víctimas de la explosión en la isla de Bali son extranjeras, según la policía

AGENCIAS. Bali.

Al menos sesenta personas murieron ayer, la mayoría de ellas extranjeras, según la policía de Indonesia, en el atentado ocurrido en la isla de Bali, que cada año visitan millones de viajeros occidentales.

Dos explosiones se produjeron simultáneamente, una en una discoteca del área de la playa de Kuta, donde se produjo la masacre, y otra cerca de un edificio consular de EE.UU., que no produjo víctimas mortales.

Varios testigos describieron escenas dantescas de la discoteca Sari y sus alrededores, salpicados de restos humanos. El caos y el pánico se apoderaron de la principal zona turística de la isla.

Los miles de visitantes que disfrutaban de la noche del sábado en la multitud de restaurantes, terrazas y discotecas de Bali se quedaron petrificados por el horror.

Un oficial de la policía señaló que las explosiones se produjeron de manera simultánea, en torno a las 23.30 locales (17.30 hora peninsular española).

La explosión más potente y mortífera se produjo en el Sari Club, de Kuta, una de las discotecas más frecuentadas por turistas extranjeros.

La policía confirmó que la explosión en las inmediaciones de un edificio consular estadounidense en Denpasar, la capital provincial, no produjo muertos ni heridos después de que las informaciones iniciales indicasen que había causado tres muertos.

La explosión desató un terrible incendio en el Sari Club. Más de seis horas lucharon los bomberos contra las llamas y un humo especialmente denso. Los servicios de socorro trataban esta madrugada de abrirse camino entre los rescoldos de la discoteca para recuperar los cadáveres de quienes se quedaran atrapados por las llamas. Un fotógrafo local, Murdani Usman, aseguró que había visto cómo quince coches habían resultado destrozados por una de las explosiones. "Vi un hombre, que parecía de origen indonesio, sin cabeza", dijo.

"Hay un pánico tremendo. Los destrozos alcanzan a varios cientos de metros del lugar de las explosiones", relató un testigo. "Muchos de los muertos están completamente carbonizados o destrozados, con restos esparcidos por una amplia zona ", señaló otro testigo. Un empleado del hospital Sanglah señaló que, por lo menos, habían ingresado 50 heridos en los momentos inmediatamente posteriores al ataque y que no paraban de ingresar nuevas víctimas.

Según la policía, todo apunta a que se trata de un atentado con bomba que, hasta el momento no ha sido reivindicado por ningún grupo o individuo.

La nacionalidad de los muertos extranjeros no ha sido comunicada por las autoridades indonesias, que precisarán tal vez varios días para identificar los cadáveres, debido sobre todo al terrorífico estado en que han quedado muchos de ellos.

Sin embargo, fuentes policiales indonesias señalaron que gran parte de las víctimas extranjeras podrían ser estadounidenses y australianos.

En las últimas semanas, la Embajada de Estados Unidos en Indonesia -el país musulmán más poblado del mundo, con doscientos veinticinco millones de habitantes- había lanzado una serie de advertencias sobre la actividad de grupos extremistas islámicos y sobre el temor de que los estadounidenses pudiesen ser el objetivo de grupos terroristas cercanos a Al Qaeda, la organización de Osama Bin Laden, que la Casa Blanca considera responsable de los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Washington y Nueva York.

Muchos especialistas han señalado que Indonesia, un país sometido a constantes enfrentamientos étnicos, es el eslabón más débil en la guerra contra el terrorismo, porque el Gobierno de Yakarta teme que una política demasiado dura contra los integristas islámicos provoque una rebelión.

Desde hace cuatro años Indonesia vive una intensa crisis política: primero sufrió una grave crisis económica que arrastró a los países vecinos, posteriormente Suharto dejó el poder que ocupó durante treinta y dos años, después perdió el territorio de Timor Este y más tarde se vio afectada por constantes enfrentamientos étnicos en varias regiones independentistas.

La actual presidenta del país es Megawati Sukarnoputri, que llegó al poder en julio de 2001, cuando fue obligado a dimitir su antecesor, Abdurrahman Wahid. Las próximas elecciones presidenciales están previstas para el año 2004.

A pesar de que casi todos los gobiernos occidentales recomiendan a sus ciudadanos que no viajen a numerosas zonas de Indonesia, la isla de Bali, de mayoría hindú, siempre había sido considerada un oasis de paz, visitado por millones de turistas de todo el mundo -sobre todo estadounidenses, australianos y japoneses-, que se concentran en la capital regional, Denpasar, y en la zona de Kuta.

Aunque las primeras informaciones de las autoridades indonesias señalaron que el consulado de EE.UU. en Bali se encontraba a unos doscientos cincuenta metros del lugar de una de las explosiones, un portavoz del Departamento de Estado en Washington señaló que no era el consulado en sí, sino "un edificio consular estadounidense". "Por el momento no parece que nuestra legación diplomática haya sido el objetivo", dijo un funcionario, que indicó que EE.UU. sólo disponía de "algunas oficinas" en Bali.


Un destino de vacaciones en el país musulmán más poblado

EL PAÍS. Madrid.

El lugar donde ayer se registraron dos explosiones que acabaron con la vida de al menos 60 personas, la isla de Bali, es un sitio paradisíaco, destino de millones de turistas al año.

Según confirmaba anoche la Oficina de Información Diplomática no es necesario obtener un visado para estancias turísticas de menos de dos meses en Bali, por lo que es imposible conocer el número exacto de españoles que pudieran encontrarse ayer en la isla.

El Ministerio de Exteriores puso en marcha "todos los medios para confirmar si hay algún español entre los afectados".

Las agencias de viajes especializadas definen el lugar como un paisaje único en el que se mezclan palmeras y arrozales; de montañas cruzadas por riachuelos que desembocan en las famosas playas cristalinas de los catálogos. Bali se ha convertido en un típico destino de viaje de novios. Esta madrugada llamaron a EL PAÍS algunos padres preocupados porque no habían localizado a sus hijos.

Sin embargo, el turismo en Indonesia, centrado sobre todo en Bali, sufre este año una caída con respecto a 2001. En el primer semestre han visitado la isla dos millones de turistas, lo que supone un 1,2% menos que en el mismo periodo del año anterior.

Este descenso del turismo es atribuido a la inestabilidad que sacude al archipiélago, donde se desarrollan conflictos separatistas. Inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, Indonesia sufrió una cancelación masiva de reservas. En Bali, ese descenso de turistas fue del 5,6%.

El Mundo - Domingo, 13 de octubre de 2002

Un atentado en una zona turística de Bali
provoca, al menos, 67 muertos

El embajador de España en Yakarta declaró esta madrugada
que no se podía saber aún si había españoles entre las víctimas de las explosiones

YAKARTA.- Al menos sesenta y siete personas murieron anoche y más de ciento setenta resultaron heridas por la explosión de dos bombas en un club nocturno y en un restaurante de la turística isla de Bali.

La mayoría de las víctimas eran extranjeras, según los datos proporcionados por la policía, pese a que muchos de los cuerpos quedaron tan destrozados que su identificación resultaba imposible.

La explosiónes, de extremada potencia, se produjeron, con un intervalo de tres o cuatro minutos, en torno a las 23.00 hora local (17.00 hora española) en dos establecimientos situados en el barrio de Kuta Beach que es frecuentado por numerosos turistas extranjeros.

Poco después, una tercera bomba de fabricación casera explosionó en Denpasar, la capital de Bali, en las inmediaciones del Consulado de EE.UU., pero en esta ocasión no se registraron víctimas.

Al cierre de esta edición, la policía aseguraba desconocer todavía el origen de la gran explosión que arrasó el club nocturno. Durante la madrugada (hora española) continuaban las labores de rescate de los cadáveres. Fuentes hospitalarias no descartaban que la cifra final de muertos pudiera superar el centenar.

El embajador de España en Yakarta, Dámaso Delario, declaró de madrugada a la agencia Efe que no se puede saber aún si hay españoles entre las víctimas de la explosión. "Hay mucha confusión y la mayoría de los cuerpos están calcinados, por lo tanto es muy difícil identificar a las víctimas", añadió.

También explicó que la policía, que investiga la autoría del atentado, está registrando todos los hoteles de Bali para establecer la identidad de los desaparecidos.

Aunque la mayoría de las personas que perdieron la vida son extranjeras, Delario insistió en que aún no se conocen sus nacionalidades y sus identidades, pero se sabe que hay al menos siete indonesios, además de estadounidenses, australianos y holandeses entre las víctimas mortales.

Tareas de rescate

Testigos presenciales aseguraron que los restos humanos quedaron esparcidos en un amplio radio alrededor del edificio, que fue acordonado por las fuerzas de seguridad para facilitar las tareas de socorro.

"Algunos cuerpos están carbonizados y otros totalmente destrozados", dijo un portavoz de la policía, y ello, añadió, "dificulta la tarea de identificar a las víctimas o atribuirles nacionalidad".

Una fuente militar indicó que el explosivo utilizado contra los dos establecimientos había sido TNT. A la hora de cerrar esta edición no se había producido reivindicación alguna del atentado.

El hospital Sanglah de la capital Denpasar recibió a más de ciento veinte heridos, entre ellos varios de nacionalidad australiana y estadounidense.

El atentado contra la discoteca se produce después de que la Diplomacia estadounidense hiciera público su temor a ciertas amenazas de ataques terroristas ligados a la red de Bin Laden, en Indonesia.

El mes pasado la embajada y el consulado de Estados Unidos en Surabaya estuvieron cerrados durante seis días por el riesgo que existía, según fuentes norteamericanas, de que se produjeran atentados a manos de seguidores de Al Qaeda.

La Jornada - Domingo 13 de octubre de 2002

Una de las explosiones, cerca del consulado de EU

Atentado en Bali deja
más de 150 muertos, la mayoría turistas

Reuters, AFP y DPA

Bali, domingo 13 de octubre. Al menos ciento cincuenta personas, la mayoría turistas, murieron en ataques con bombas que se registraron la noche del sábado en una discoteca de una playa de la isla turística de Bali, en Indonesia.

Al cierre de esta edición equipos de rescate continuaban recuperando más cuerpos de víctimas de entre los escombros.

"Hay ciento cincuenta muertos", dijo por teléfono a Reuters el director de información del hospital Santga, Puta Putra Wisade. A la pregunta sobre una estimación de cuántos serían indonesios, el funcionario respondió: "setenta y cinco por ciento son extranjeros".

Reportes previos dieron cuenta de que el número de muertos superaba el centenar y el de los heridos era de unos ciento setenta.

La isla es el destino turístico más popular de Indonesia. Las autoridades indicaron que muchas de las víctimas fatales en la discoteca eran ciudadanos de Australia, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Suecia.

La policía dijo que hubo tres explosiones simultáneas en una discoteca y en un restaurante bar alrededor de las veintitrés horas, y que minutos después detonó otro artefacto cerca del consulado de Estados Unidos en Bali, al este del país asiático. En este segundo atentado no hubo que lamentar víctimas.

En Washington, el Departamento de Estado dijo que no parecía que el edificio consular estadunidense hubiera sido el objetivo del segundo "ataque", y tampoco pudo in-formar si había o no víctimas estadunidenses en alguno de estos hechos.

El jefe de la policía de Indonesia, Dai Bachtiar, declaró que podría tratarse de un atentado terrorista. "Si se mira el número de víctimas, esto fue indiscriminado y existe la posibilidad de que fuera terrorismo", dijo a la prensa, en Yakarta, poco antes de viajar a Bali.

El canciller australiano, Alexander Downer, señaló a vez que "parece como si una organización terrorista estuviera involucrada y como si el ataque hubiera sido coordinado y claramente dirigido contra intereses extranjeros".

Los informes señalaban que los cuerpos seguían llegando y se temía que la cifra de víctimas siguiera aumentando. La mayoría estaban calcinados o completamente destrozados, lo que dificulta enormemente la identificación de los cadáveres y la atribución de una nacionalidad.

Versiones de testigos e imágenes de la televisión dieron cuenta de un cuadro terrible en pleno caos, con personas ensangrentadas en la zona mientras los cuerpos de rescate hacían su labor y los bomberos luchaban por apagar el fuego.

Un fotógrafo local contó que vio cómo volaron por los aires los pedazos de unos quince automóviles con una de las explosiones, mientras mucha gente estaba dentro de la discoteca.

Los atentados, que no han sido reivindicados por grupo alguno, ocurrieron en momentos en que diplomáticos de Estados Unidos venían advirtiendo de los riesgos de ataques terroristas en Indonesia, supuestamente relacionados con la red Al Qaeda del multimillonario Osama Bin Laden.

Apenas el mes pasado la embajada estadunidense y el consulado de la ciudad de Surabaya estuvieron cerrados durante una semana debido al riesgo de atentados.

Indonesia es el primer país con población musulmana del mundo, y la mayor parte de la población de Bali es hindú, que tenía hasta hoy la reputación de ser un lugar seguro. Nunca había sido objetivo de atentados con bomba como los que han golpeado al resto del país en los últimos años.

Por otra parte, se reportó otro atentado con bomba que dejó un muerto y nueve heridos en Katmandú, capital de Nepal. Las autoridades nepalesas responsabilizaron de lo sucedido a los rebeldes maoístas.

Los reportes eran escasos, pero se supo que el artefacto explosivo estaba escondido en una estatua del rey Mahendra, cerca de un mercado de verduras. Desde luego, la escultura quedó completamente destruida por la explosión.

Clarín - Domingo 13 de octubre de 2002

EL PARADISIACO DESTINO TURÍSTICO DE INDONESIA

Un atentado terrorista en la isla de Bali
provocó más de 150 muertos

Una bomba de gran poder explotó anoche en una disco. La mayoría de las víctimas son británicos, estadounidenses y australianos. Sospechan de un grupo terrorista islámico vinculado a Al Qaeda.

YAKARTA y WASHINGTON. EFE, ANSA, AP y AFP.

Sacudiendo la belleza que para muchos la convierte en uno de los lugares más paradisíacos del mundo, un atentado terrorista que se produjo anoche en la isla de Bali, el principal destino turístico de Indonesia, dejó un saldo de más de 150 muertos, en su mayoría extranjeros, y unos 200 heridos, aunque estas cifras crecen con el correr de las horas. En el momento del atentado, el lugar estaba atestado de turistas estadounidenses, británicos, italianos, suizos, suecos, neozelandeses y australianos. Entre estos últimos se encuentran varios jugadores del equipo de fútbol Kingsley.

Otra explosión se registró casi simultáneamente a unos doscientos metros del consulado de Estados Unidos, pero en este caso no hubo víctimas.

Hasta esta madrugada ningún grupo se había atribuido el ataque, aunque el canciller australiano, Alexander Downer, especuló que pudo haber sido obra de la Jemaa Islamiah -considerado el brazo de la red Al Qaeda en el sudeste asiático-, cuyo líder es Abu Bakar Bashir, quien ya había sido vinculado con ataques contra intereses de EE.UU. en Indonesia.

En las últimas semanas la Embajada de Estados Unidos en ese país había advertido sobre la actividad de grupos extremistas islámicos y había expresado su temor de que los estadounidenses podrían ser objetivo de esos grupos.

Los cuerpos de las víctimas del atentado de anoche están calcinados o completamente destrozados, lo cual dificulta su identificación o saber cuál es su nacionalidad. Y las autoridades sostuvieron que el balance de víctimas podría aumentar en las próximas horas, ya que los grupos de rescate siguen trabajando en el lugar.

La explosión más importante ocurrió en Kuta Beach, una zona muy popular porque está repleta de bares y locales nocturnos, que anoche tenían una enorme concurrencia, sobre todo de turistas de diversos países.

Allí, una deflagración de gran potencia, provocada por una bomba, destrozó la discoteca Sari, un local frecuentado, principalmente, por estadounidenses y australianos, que acuden masivamente a Bali. La detonación provocó varios incendios en las viviendas cercanas y dañó a decenas de vehículos.

"Algunos cuerpos están carbonizados", dijo un portavoz policial, en tanto que testigos presenciales aseguraron que restos humanos y escombros quedaron esparcidos en un amplio radio. Un fotógrafo indonesio que fue testigo de los hechos en el club nocturno, contó: "Vi a un hombre, creo que un indonesio, volar por los aires decapitado".

Fuentes del hospital Sanglah, de Denpasar, la capital de Bali, uno de los centros médicos donde recibieron a los heridos, dijeron que allí se recibieron al menos ciento sesenta heridos.

El otro ataque tuvo lugar propiamente en Denpasar, a unos doscientos metros del consulado de Estados Unidos. Ese estallido fue provocado por una bomba de fabricación casera, según la policía, y no produjo muertos ni heridos. Las informaciones iniciales indicaban que había causado tres víctimas mortales.

"No sabemos si esas explosiones están vinculadas", dijo una portavoz de la Embajada de los Estados Unidos en Yakarta, que pidió que su nombre se mantuviera en reserva. Desde Washington, un portavoz del Departamento de Estado, que también requirió no ser identificado, afirmó que "no parece que nuestro edificio haya sido el blanco".

Las dos explosiones causaron un gran pánico entre la población y los miles de visitantes de la zona, que llegan desde todas partes del mundo.

Bali es una las más pequeñas de las trece mil islas del archipiélago indonesio, y está bañada por el Mar de Java y el Océano Indico.

Definida como la "Isla de los Mil Templos", es el último bastión del hinduismo, ya que cruzando el estrecho de Lombok la mayoría predominante es musulmana.

En las últimas décadas se convirtió en uno de los centros turísticos internacionales más importantes, por sus playas paradisíacas y casi vírgenes, además de sus templos y selvas.

Las detonaciones en Bali ocurrieron horas después de que una pequeña bomba casera estalló cerca del consulado filipino en la ciudad portuaria de Manado, en la isla de Sulawesi, en el centro de Indonesia. La explosión rompió tres ventanas del edificio, pero no dejó lesionados. La policía dijo que la pequeña bomba había sido colocada en la reja perimetral.

Diário de Notícias - Domingo 13 de Outubro de 2002

Pânico e morte atingem Bali

A explosão de uma bomba num bar de Bali (Indonésia) fez, num balanço provisório, 53 mortos - a maioria provavelmente estrangeiros - e 125 feridos. Uma outra bomba explodiu perto do consulado americano sem provocar vítimas.

Um porta-voz da Polícia local afirmou que a primeira explosão ocorreu no nightclub Padi, na conhecida praia de Kuta, local muito frequentado por turistas. A prová-lo, o facto da maior parte das vítimas e dos feridos ser estrangeiros, nomeadamente americanos e australianos.

"Temos já muitos corpos, alguns dos quais são estrangeiros, a julgar pela sua aparência", afirmou um responsável da polícia, adiantando que, no entanto, a identidade das vítimas ainda não foi estabelecida em definitivo.

Uma fonte hospitalar afirmaria, por seu turno, que "alguns dos corpos estão carbonizados", enquanto um funcionário do hospital Sanglah dava conta de já terem sido recebidos mais de cinquenta feridos e "outros estão para chegar."

Testemunhas oculares afirmaram que a explosão no clube foi de tal modo potente que pedaços de corpos foram lançados para a praia. "Há muitos estragos materiais e pânico num raio de meio quilómetro" à volta do clube, avançou um polícia.

Um jornalista local afirmou que corpos ou restos humanos de mais de vinte pessoas foram levados para a morgue e confirmou que numerosos cadáveres são de estrangeiros.

Este ataque ocorre quando diplomatas americanos tinham já manifestado a sua inquietação quanto a possíveis ameaças terroristas ligadas à rede de Ussama Ben Laden.

Aliás, a Embaixada dos EUA em Jacarta alertou, nas últimas semanas, os americanos para a hipótese de serem alvos de integristas islâmicos ligados à Al-Qaeda.

A Embaixada chegou mesmo, no mês passado, a encerrar durante vários dias após relatórios dos serviços secretos indicarem que grupos integristas estavam a planear ataques com carros armadilhados.

Richard Galpin, correspondente da BBC em Jacarta, avançou que a Embaixada, dada o continuado receio de ataques, colocou a hipótese de evacuar os seus funcionários considerados como não essenciais.

A segunda explosão ocorreu no centro de Denpasar (capital de Bali), não muito longe do consulado dos EUA.

Bali, também conhecida como a "ilha dos deuses", é o principal destino turístico da Indonésia. A maior parte dos turistas - nomeadamente australianos, americanos e europeus - concentram-se nas praias de Kuta e nos arredores da capital provincial, Denpasar.