El País - Miércoles, 16 de octubre de 2002
La FAO denuncia que seis millones de niños
mueren cada año en el mundo por desnutrición
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LOLA GALÁN. Roma. Millones de personas, de ellas seis millones de niños, mueren por desnutrición cada año, la mayoría en los países en vías de desarrollo, y cada día, veinticinco mil personas fallecen víctimas del hambre y la pobreza. La lucha contra el hambre ha sufrido un retroceso en el mundo, lo que hace complicado lograr el objetivo, fijado en 1996, de reducir a la mitad las personas desnutridas en el 2015. Esta situación aparece reflejada en el informe anual de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre El estado de la inseguridad alimenticia en el mundo 2002. El documento -hecho público en la víspera del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy- constata la existencia (entre 1998-2000) de ochocientos cuarenta millones de personas desnutridas, de las que setecientos noventa y nueve millones son habitantes de los países en desarrollo, treinta millones de los países en transición y once millones de los países industrializados. El director general de la FAO, Jacques Diouf, se lamenta en el prólogo del informe de una situación que "sufren sobre todo, dolorosamente, las personas hambrientas, pero también sus comunidades, sus países, y la aldea global". En el periodo 1990-1992 y 1998-2000, la cifra de personas hambrientas apenas se redujo en dos millones y medio al año, y ello gracias a la media ponderada que solapa los buenos resultados en China, Vietnam, Tailandia y Perú, donde la malnutrición ha retrocedido considerablemente, y el desastre al que se asiste en varios países -sobre todo África subsahariana- donde el hambre ha aumentado. "Para alcanzar el objetivo fijado en la Cumbre de la Alimentación de 1996", sostiene Diouf, "es necesario que el número de personas desnutridas disminuya en veinticuatro millones cada año, de ahora al 2015". El precio de la hambruna se cuenta no sólo en millones de seres humanos sometidos a una vida de carencias, que se extinguen en poco tiempo, porque la mala nutrición socava sus fuerzas y paraliza el sistema inmunitario, sino que tiene un reflejo en el desarrollo de los países. En un nivel ligeramente superior al de la hambruna se encuentran los más de dos mil millones de personas con falta de lo que el informe denomina como "micronutrientes". Es decir, sus dietas carecen del aporte necesario de vitaminas y minerales, sobre todo de vitamina A y C y de hierro, yodo y zinc, esenciales para el desarrollo y el crecimiento de los seres humanos. La falta grave de estas sustancias puede provocar la ceguera y la discapacidad mental. "En los países donde la situación es más grave", dice Diouf, "la expectativa de vida no supera los treinta y ocho años, frente a los setenta años que alcanza en los veinticuatro países más ricos del mundo". Países virtuosos y países desastrosos China, que entre 1992 y 2000 consiguió reducir en setenta y cuatro millones la cifra de personas hambrientas, seguida por Indonesia, Vietnam, Tailandia, Nigeria, Ghana y Perú, que redujeron cada uno en tres millones el número de habitantes desnutridos, son los países "virtuosos" que han permitido recuperar un poco la lucha global contra la hambruna. Pero en otros cuarenta y siete países del mundo el hambre ha aumentado y afecta a noventa y seis millones de personas más. África subsahariana sigue teniendo el triste primado de la malnutrición y las cifras aumentan, sobre todo en África central y en la República Demócrata del Congo, donde la guerra ha triplicado los hambrientos. En África occidental, el sureste asiático y América Latina disminuye ligeramente, pero no así en Centroamérica, Oriente Próximo y Asia oriental, excepto China. La pobreza es responsable de la mayor parte del hambre en un mundo de abundancia, según la FAO, que cita entre otras causas las sequías e inundaciones, los conflictos armados, las "turbulencias políticas, sociales y económicas". En estos momentos, treinta países se enfrentan a una emergencia alimentaria en toda regla, con un total de sesenta y siete millones de personas en situación desesperada. Entre finales de 2001 y principios de 2002, la emergencia ha estado ligada a la guerra, al menos en quince países. El informe dice a este respecto que los conflictos en África subsahariana "se tradujeron en pérdidas de casi cincuenta y dos mil millones de dólares en la producción agraria entre 1970 y 1997, una cifra equivalente al setenta y cinco por ciento de toda la ayuda oficial al desarrollo recibida por dichos países". Las pérdidas en la producción agraria de los países en desarrollo alcanzaron los cuatro mil trescientos millones de dólares, una cantidad que habría bastado para alimentar a trescientos treinta millones de personas. |