La Jornada - Domingo 27 de octubre de 2002
Aplicará la PGR examen obligatorio
para determinar actos de tortura
|
GUSTAVO CASTILLO GARCIA Permitirá imponer penas de 20 a 40 años de cárcel a quienes apliquen o solapen ese ilícito. La gente contará con un documento legal que puede ser empleado en un proceso penal. Por primera vez en México existirá un criterio único de dictaminación pericial para documentar actos de tortura cometidos por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR), y con ello se pone en marcha el mecanismo que permitirá condenar de veinte a cuarenta años de prisión a quien realice, permita o solape actos de esa naturaleza. En entrevista con La Jornada, Mario Alvarez Ledesma, titular de la Dirección General de Derechos Humanos de la PGR, y Miguel Oscar Aguilar, director de Servicios Periciales de la dependencia, revelaron que el dictamen médico sicológico especializado para casos de posible tortura y/o maltrato será de obligatoria aplicación en la PGR a partir del 10 de diciembre, fecha en que el procurador Rafael Macedo de la Concha firme el acuerdo correspondiente. Miguel Oscar Aguilar indicó que este formato único "permitirá que cualquier ciudadano sea valorado desde el punto de vista médico forense, igual en Yucatán que en Veracruz, en Guanajuato o Zacatecas, ya no habrá disparidad en los criterios de interpretación de las lesiones, y se contará con un documento legal que pueda ser utilizado en un proceso penal. "Otra de las cosas que nos va a permitir el dictamen médico especializado en tortura es que podremos garantizar la calidad de los resultados. Se ilustrarán de manera uniforme con monografías, croquis, con mapas del cuerpo humano; se tendrá la ubicación perfecta de las lesiones, y además nos va a permitir que el médico perito pueda hacer una valoración básica preliminar, sicológica y siquiátrica, efectiva. "La idea no es que este examen se aplique en un papel cualquiera, sino que cada formato se elaborará en papel seguridad y estará debidamente foliado, es decir, vamos a tener perfectamente clasificados todos los asuntos de tortura en el país. "Esto nos va a permitir con toda claridad llegar a la verdad de si hay tortura y, lo hemos señalado, los primeros interesados en que se sepa la verdad somos los directivos, porque no tenemos nada qué esconder. Tan es así que en este acto donde se está discutiendo el perfeccionamiento del mecanismo se están tomando en consideración las opiniones de organizaciones no gubernamentales y de funcionarios de otras dependencias", indicó el director de Servicios Periciales. Por su parte, Alvarez Ledesma señaló que los primeros resultados del curso de entrenamiento para documentar la tortura, que culminará hoy, "son, desde el punto de vista médico, que con esto se sientan las bases de una pericia médica en la materia. "Se trata de exámenes que con bases científicas determinarán de manera real si una persona fue torturada o no. La PGR ha tomado una iniciativa para que su área de periciales tenga elementos científicos reconocidos al más alto nivel y con normas internacionales, para que la aplicación de este dictamen médico-sicológico se convierta en una práctica obligatoria." -¿Una vez que entre en operación este mecanismo, qué ocurrirá con un agente que torture o un Ministerio Público que incumpla con esto? -Simplemente se le va a aplicar lo que la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura señala. Nos parece que tener ya este peritaje médico especializado es el eslabón que permitirá hacer efectiva la ley. "Las sanciones son muy severas, de veinte a cuarenta años de prisión de acuerdo con las acciones, es decir, para quien la cometa, física o sicológicamente. Con las mismas sanciones se castigan las omisiones, trátese de un Ministerio Público o de un perito. "Además, tiene otra parte muy importante y hay que subrayarla: este peritaje se convierte también en un instrumento de protección para los buenos servidores públicos, porque pueden exigir al Ministerio Público cuando alguien los esté acusando de tortura, que apliquen este peritaje y se podrá detectar, con médicos capacitados -porque habrá uno en cada delegación de la PGR-, si sólo se está utilizando el argumento de que fue torturado para evadir la aplicación de la ley." -¿Este mecanismo sólo se aplicará en la PGR? -No. Su aplicación es una obligación del Estado mexicano y por lo menos la PGR ya está cumpliendo con ello. La obligatoriedad es que exista un modelo de dictamen médico ajustado al protocolo de Estambul para detectar actos de tortura, y en un futuro, no muy lejano, ya no será un compromiso sólo de la PGR, sino de todas las procuradurías, y por tanto los Estados tendrán que asumirlo. Especialistas piden a jueces que se atrevan a llevar adelante juicios contra esa práctica La tortura en México es un problema grave, y el Gobierno federal no tiene ningún reparo en reconocerlo, afirmó el jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Sepúlveda, al participar en el curso Modelo de entrenamiento para la efectiva documentación de la tortura en México. En tanto, representantes de diferentes dependencias federales relacionadas con la defensa de los Derechos Humanos demandaron que jueces y miembros del Poder Judicial se atrevan a llevar adelante juicios por tortura, ya que "existen resistencias a aceptar la invocación de leyes internacionales para castigar ese delito". Durante la mesa de trabajo denominada Aspectos legales de la tortura en México, Margarita Espino, subprocuradora Jurídica y de Derechos Humanos de la Procuraduría General del Distrito Federal; Ricardo Sepúlveda, de Gobernación; Luis García López Guerrero, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); funcionarios de la cancillería mexicana, y académicos de distintas universidades plantearon la necesidad de reformas legislativas que incluyan la declaración de invalidez de todo juicio o sentencia en el que haya existido algún acto de tortura contra el inculpado. Durante el curso, que se realiza en el Instituto Nacional de Ciencias Penales y que concluirá hoy, Raymundo Gil Rendón, coordinador de la Comisión de Derechos Humanos de la Barra Mexicana de Abogados, aseguró que con base en cifras de la CNDH, de más de ciento treinta y nueve recomendaciones por tortura, sólo en ocho se condenó penalmente a los responsables de esos hechos. En su intervención inicial, Sepúlveda Iguiniz reconoció que se trabaja en una política de Estado en materia de Derechos Humanos, y añadió que la lucha por terminar con prácticas de tortura ha sido muy limitada, pese a las bases constitucionales, porque existe una fractura entre lo que es el sistema jurídico y su aplicación, aunque el Gobierno de Vicente Fox trabaja para erradicar las prácticas que afectan los Derechos Humanos. En una segunda participación agregó: "la tortura en México es un problema grave, y no se trata de una cuestión aislada, sino que es una manifestación de un conjunto de factores, por lo que se debe atacar de manera integral". El jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación puntualizó que "el Gobierno federal no tiene ningún reparo en afirmar y en reconocer este problema; al contrario, es un actor preocupado, involucrado en el problema y por tanto en sus soluciones". En ese sentido, agregó, "en el campo de las soluciones entendemos que no debemos conformarnos con medidas aisladas, sino que se tiene que fundar una política de derechos humanos, y también, si se le puede llamar así, fundar una subpolítica de erradicación de la tortura, en donde estén involucrados todos los actores, y dentro de ellos están los tres poderes primarios de la Constitución y, muy especialmente, el Poder Judicial". Juan Carlos Solís, director general de Derechos Humanos de la procuraduría capitalina, indicó que entre los puntos fundamentales de acuerdo entre todos los participantes de ese encuentro destaca la necesidad de reformar la legislación para que el Estado asuma la responsabilidad que conlleva la violación a Derechos Humanos, adaptándose a los criterios internacionales. Pidió a los legisladores "clarificar las normas y diferenciar lo que es la tortura, trato cruel y degradante, porque ello ayudará al Ministerio Público a aplicar la legislación". En su oportunidad, la subprocuradora Margarita Espino criticó el hecho de que en muchas ocasiones el Ministerio Público no se atreve a consignar penalmente por tortura a quienes cometen esos ilícitos, y que en los juzgados muchas veces les devuelven los expedientes asegurando que no se tienen todos los elementos para librar la correspondiente orden de aprehensión, por lo que las acusaciones van por otro tipo de delitos. Por su parte, Juan José Gómez Camacho, director general de Derechos Humanos de la cancillería, señaló que "la Suprema Corte de Justicia de la Nación vive en otro mundo", porque hay resistencia en el Poder Judicial a aceptar la consignación de presuntos torturadores con fundamento en acuerdos internacionales firmados por México, que según la jurisprudencia del máximo tribunal del país esas normas deben ser de obligatoria aplicación en nuestro país. Luis García López Guerrero, director del Centro Nacional de Derechos Humanos de la CNDH, pidió "que se reformen las leyes penales para establecer que si alguien es torturado los procesos sean anulados". Raymundo Gil Rendón mencionó, en nombre de la Barra Mexicana de Abogados, que "en México persiste la tortura y se vive en una cuasi impunidad, y los campeones de esto son los elementos de la PGR, según un estudio estadístico de las recomendaciones emitidas por la CNDH entre 1990 y 2000, y muestra de ello es que de seiscientos sesenta agentes acusados de tortura, sólo ocho fueron sentenciados". Agregó que el estudio elaborado a partir de ciento treinta y nueve recomendaciones señala que en setenta y dos por ciento de los casos de tortura denunciados los responsables fueron agentes judiciales, y de ellos cuarenta y siete por ciento trabajaban para la Federación. Además, en ochenta y cuatro por ciento de los casos el trato cruel se aplicó con el propósito de obtener confesiones inculpatorias de los detenidos, y a los presuntos delincuentes que más se aplica este tipo de práctica ilícita es a los que se investiga por delitos contra la salud. |