El País - Miércoles, 30 de octubre de 2002
Amnistía: Rusia tortura
Las fuerzas de seguridad rusas
han violado impunemente Derechos Humanos
en Chechenia y en todo el país
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ANA CARBAJOSA. Madrid. "Me golpearon otra vez y dijeron: "Vamos a cortarle la cabeza". Agarraron un cuchillo de matar animales y me cortaron la oreja izquierda. Estaba echado en el suelo; había sangre por todas partes, y tenía la oreja tirada a mi lado". Es el testimonio de Alaudin Sadykov, maestro de cincuenta y un años de Grozni, detenido y torturado por las fuerzas de seguridad rusas en 2000, cuando se quedó en la capital chechena para distribuir ayuda humanitaria. En la comisaría recibió golpes, le obligaron a comerse su cabello y le quemaron con metal al rojo vivo. La investigación abierta en Rusia por supuestos malos tratos se suspendió ante la imposibilidad de identificar a los autores. Estas torturas constituyen una de las múltiples violaciones de Derechos Humanos cometidos por fuerzas rusas en Chechenia, que Amnistía Internacional (AI) documenta en el informe La Federación Rusa: la negación de la justicia, hecho público ayer. Shamil Mandykhadzhiev recibió dos tiros en las piernas; a Zaindi Bisultanov le pusieron un saco en la cabeza y le golpearon en los genitales; a Aiub Artsoev le insertaron cables eléctricos en las extremidades llenas de cortes; a los habitantes de Komsolskoe les impidieron salir de la zona de combate en marzo de 2000, cuando iba a ser bombardeada; a Zainap la violaron en una comisaría cuando estaba embarazada de ocho meses; Kheda Kungaeva fue violada y estrangulada. Estas prácticas, junto con las detenciones arbitrarias, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, son, según AI, prácticas frecuentes de las fuerzas rusas en Chechenia y constituyen crímenes de guerra. Amnistía denuncia que Moscú no persigue los abusos, lo que ha generado un clima de impunidad. "Pese a las irrefutables pruebas de actos de violencia sexual cometidos por las fuerzas rusas en Chechenia, el Gobierno de Rusia no ha realizado las investigaciones necesarias ni ha pedido cuentas a nadie en los incontables casos", afirmaba la relatora especial de la ONU de la violencia contra la mujer en 2001. El informe de AI revela asimismo crímenes cometidos por las fuerzas chechenas, como la toma de rehenes, el homicidio de soldados rusos prisioneros y atentados contra civiles de la Administración chechena. Esta situación de violencia ha forzado la huida de trescientas mil personas. Los resultados de la investigación de AI hacen referencia también a los abusos generalizados contra hombres, mujeres y niños encarcelados y minorías étnicas en toda la Federación Rusa. "El mismo clima de impunidad que ha marcado la situación chechena penetra en todo el sistema de justicia criminal de Rusia", se dice en el texto. Casi un millón de personas se consumen en las cárceles rusas. De ellas, doscientas mil esperan a ser juzgadas. Las condiciones de reclusión son, en su mayoría, inhumanas y degradantes: la mitad de los presos están enfermos y trescientos mil sufren trastornos mentales. A medidados del año pasado, diecisiete mil niños cumplían condena, hacinados, al igual que los adultos, en celdas sucias y plagadas de bichos. Pero hay un dato positivo: tras una reforma penitenciaria ya no se encierra a los niños en las celdas de castigo. La toma de rehenes en un teatro moscovita por parte de un comando checheno es, para Amnistía, un ejemplo más de la falta de respeto de los Derechos Humanos en Rusia. La organización de defensa de los Derechos Humanos exige una investigación independiente sobre este secuestro y la posterior liberación de los rehenes, y denunció la actitud de la comunidad internacional, que "ha aplaudido una acción de liberación de rehenes que ha dejado casi doscientos muertos", sostuvo ayer en Madrid el director de la sección española de AI, Esteban Beltrán. |
La Jornada - Miércoles 30 de octubre de 2002
Imperan en Rusia torturas, secuestros
y violaciones a derechos: Amnistía Internacional
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Arrestan a decenas de sospechosos de participar en toma de rehenes en Moscú. Denuncia diputado que la policía rusa acosa y "ficha" a chechenos en varias regiones. AFP, DPA y Reuters Moscú, 29 de octubre. Las autoridades rusas anunciaron este martes la detención de varias decenas de personas sospechosas de participar en la toma de rehenes por parte de un comando checheno en Moscú, en momentos en que el diputado de Chechenia en la Duma -cámara baja del Parlamento-, Aslambek Aslajanov, denunció que los chechenos residentes en la capital rusa y en otras regiones son acosados por la policía. Aslajanov, figura clave de la diáspora chechena y de alguna manera mediador entre los que desean formar parte de Rusia y los que apoyan la idea de la independencia, informó que en todo el país la policía está tomando las huellas digitales de ciudadanos de origen checheno, lo cual sólo puede hacerse, con apego a la ley, cuando el individuo fue juzgado por cometer un crimen o de manera voluntaria. Resaltó que en este caso no es así, y afirmó que ahora parece que ser checheno ya es delito o convierte a la persona en potencialmente peligrosa. Los chechenos residentes en Moscú (más de cien mil) son obligados a presentarse en la comisaría más cercana a su casa, donde les toman las huellas digitales, los fotografían como si fueran delincuentes (de frente y de perfil) y abren un expediente sobre sus familiares y amigos, subrayó Aslajanov. En este contexto, Amnistía Internacional (AI) presentó un informe elaborado antes de la crisis de los rehenes, en el que señala que Rusia es un país donde reinan las torturas, maltratos y secuestros, y se pisotean los Derechos Humanos. Actualmente, casi un millón de hombres, mujeres y niños se encuentran en prisiones rusas, entre ellos unos doscientos mil que aún esperan sentencia; el número de jóvenes detenidos se eleva a diecisiete mil, aseguró AI. No se conoció reacción alguna de Moscú al reporte de AI, presentado en París casi al mismo tiempo en que en esta capital el ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, declaró que el concepto de la seguridad nacional será revisado a petición del presidente, Vladimir Putin, con el propósito de tener "en cuenta obligatoriamente la utilización de las fuerzas armadas" en la lucha antiterrorista. Por lo pronto, en cumplimiento del nuevo plan antiterrorista militar ordenado por Putin, la policía arrestó a decenas de personas sospechosas de estar involucradas en la toma de rehenes que duró tres días. "Varias decenas de personas fueron detenidas y son sospechosas de complicidad en la toma de rehenes", declaró el ministro del Interior, Boris Gryzlov, quien no precisó las nacionalidades de los detenidos. Pero según el fiscal de Moscú, Mijail Avdiukov, aunque se hayan encontrado rastros de explosivos en varios sospechosos, sólo dos fueron detenidos en relación directa con la investigación sobre el secuestro masivo en el teatro Dubrovka, la semana pasada, que culminó con un asalto de las fuerzas especiales rusas. El viceprimer ministro checheno en la clandestinidad, Ahmed Sakayev, aseguró que las autoridades rusas ordenaron acabar de forma violenta con la toma del teatro Duborvka para impedir una salida pacífica, a pesar de que los secuestradores habían anunciado por teléfono celular, la noche anterior, que dejarían salir a todos los rehenes la mañana del sábado pasado. Mientras tanto, las autoridades, en lo que parece un afán por ocultar detalles importantes de lo ocurrido o de acomodar las cosas a una versión oficial cada vez más cuestionada, han incurrido en declaraciones contradictorias. Al querer atenuar el impacto que causa en los rusos saber que el gas neuroparalizante inyectado en el teatro poco antes del asalto mató a los rehenes, el procurador de Moscú, Mijail Avdiukov, habló de cuarenta y cinco muertos por bala y horas más tarde tuvo que aclarar que de esos cuarenta y cinco, cuarenta y uno eran secuestradores chechenos. Asimismo, las autoridades continúan sin dar una explicación sobre los "desaparecidos". Ayer eran setenta y cinco, hoy son ciento catorce. En la noche, el director de una clínica confirmó que esta tarde murió una mujer, pero los voceros oficiales insisten en la cifra de ciento dieciocho víctimas mortales ofrecida el domingo. Tampoco comentan que así como muchos son dados de alta de los hospitales, otros que salieron antes solicitan su reingreso porque no se sienten bien. A todo esto, expertos estadunidenses creen que el misterioso gas narcotizante utilizado en el rescate de los rehenes contenía una sustancia opiácea llamada Fentanyl, según informó el diario The New York Times. Citando fuentes gubernamentales, el rotativo aclara que se trata de una suposición, ya que las autoridades rusas se han negado a revelar las características del gas al Gobierno de Bush por motivos de seguridad. Según el Times, la sustancia podría ser similar a las de un pequeño arsenal de armas no mortales que Estados Unidos "estudia" para su posible implementación en la lucha antiterrorista. Así las cosas, rebeldes separatistas chechenos derribaron este martes un helicóptero MI-8 cerca de la principal base militar rusa en Chechenia, a las afueras de la capital Grozny, matando a cuatro soldados, señalaron autoridades rusas. |