El País - Sábado, 2 de noviembre de 2002

El Parlamento ruso impone
una férrea censura sobre la lucha antiterrorista

La Duma decide no entregar los cadáveres del comando checheno a sus familias

PILAR BONET. Moscú.

La Duma Estatal de Rusia (Cámara baja) aprobó ayer medidas que restringen la libertad de prensa en las informaciones sobre el terrorismo y que, por su ambigüedad, dejan abierta la puerta a las arbitrariedades y a la censura.

En un debate plagado de argumentaciones medievales, la Cámara prohibió la entrega de los cuerpos de terroristas muertos en una operación policial a sus familiares, así como desvelar la ubicación de sus sepulturas. Se trata de un mensaje a posibles terroristas musulmanes, que no tendrían garantías de ser sepultados de acuerdo con sus ritos.

Estas decisiones se recogen en un conjunto de enmiendas a leyes ya existentes. Se introdujeron modificaciones a la Ley de Prensa, que data de 1991, y a la Ley sobre la Lucha contra el Terrorismo, que data de 1998.

Las enmiendas a la Ley sobre la Lucha contra el Terrorismo, que se refieren a las cuestiones funerarias, sí son posteriores a la crisis y fueron presentadas ayer en nombre del Comité de Seguridad de la Duma y defendidas por Alexandr Kotenkov, el representante del presidente Vladímir Putin en la Duma.

"La furia y la cólera de los parientes de los terroristas no son nada en comparación con la furia y la rabia de los parientes de los que perecieron como resultado de esta tragedia", manifestó Kotenkov.

El representante presidencial recordó que en Rusia existe una norma legal que prohíbe entregar los cuerpos de los criminales ajusticiados a los familiares y que prohíbe indicar la ubicación de la sepultura.

"Un terrorista no es sólo un asesino, sino también el miembro de una organización política que persigue determinados fines y el solo hecho de su enterramiento es un acto político y hay que impedir desde un principio que pueda ser utilizado", dijo Kotenkov.

Un total de doscientos ochenta y ocho diputados votaron a favor de la ley, uno votó en contra y dos se abstuvieron.

El diputado Serguéi Mitrofánov, del populista Partido Liberal Democrático, afirmó que "durante siglos" las cabezas de los enemigos eran exhibidas para asustar a los posibles agresores.

Por su parte, Víctor Alksnis, del grupo regional, vino a afirmar que los terroristas son "seres amorales e inhumanos" a los que se les debe aplicar "medidas adecuadas". "No es la única ley de este tipo que tendremos que aprobar", afirmó elogiando la supuesta práctica israelí de enterrar los cadáveres de los terroristas envueltos en una piel de cerdo.

Por su parte, Alexandr Gúrov, presidente del Comité de Seguridad, insistió en la necesidad de que los parientes de los terroristas sufran por el delito cometido por éstos.

Una de las pocas voces sobrias que se elevó ayer en el debate fue la de Borís Nadezhdin, quien recordó a Mitrofanov que la práctica de arrastrar los cuerpos de los ajusticiados de ciudad en ciudad es salvaje: "No vivimos en la Edad Media", dijo recordando a los legisladores la época estalinista, cuando los cadáveres no eran entregados a los familiares y éstos eran considerados responsables por los crímenes que se imputaban a sus parientes.

Las nuevas disposiciones, que deben ser aprobadas por el Consejo de la Federación (la Cámara alta) y firmadas por Putin para entrar en vigor, serán válidas para los terroristas que "no hayan recibido sepultura hasta la entrada en vigor de la ley".

Los cambios en la legislación de Prensa y Antiterrorista que hacen referencia a las cuestiones informativas fueron aprobados por 231 votos a favor, 106 en contra y una abstención.

Se prohíbe "utilizar los medios de información con el fin de cometer actos delictivos, para difundir informaciones que constituyan un secreto de Estado".

También se prohíbe utilizar los medios de información para "cometer actos extremistas", así como para "difundir informaciones sobre técnicas de elaboración de armas, municiones y explosivos" y programas en los que se hace "propaganda de la pornografía, el culto de la violencia y la crueldad".

Operaciones especiales

En la ley antiterrorista constará ahora la prohibición de difundir informaciones sobre las técnicas y las tácticas de realización de una operación antiterrorista.

Se prohíbe a los medios prestarse a la "propaganda" o la "justificación" de las "actividades extremistas, incluidas aquellas que contienen declaraciones de personas dirigidas a impedir la realización de la operación contraterrorista".

Los medios no podrán "hacerse eco de la propaganda o la justificación de la resistencia a las operaciones antiterroristas" ni publicar los datos de las personas o unidades que participen en una operación antiterrorista ni de los que colaboren con ella.

El secretario de la Unión de Periodistas de Rusia, Ígor Yakobenko, ha criticado las enmiendas a la Ley de Prensa, porque permiten "someter a la censura total" cualquier información que venga de Chechenia.

Yakobenko manifestó que la tarea de no difundir informaciones secretas corresponde a quienes tienen la responsabilidad por ellas.

El Parlamento dejó para otro día la posible creación de una comisión parlamentaria que investigue lo ocurrido la semana pasada en un teatro de Moscú, ya que sólo cincuenta diputados, de un total de cuatrocientos cincuenta, estuvieron a favor de debatir ayer la propuesta en ese sentido de la Unión de Fuerzas de Derechas (UFD).

La Jornada - Sábado 2 de noviembre de 2002

Aprueba la Duma
limitantes a la prensa para la lucha antiterrorista

Se podrán censurar noticias sobre Chechenia, advierte la Unión de Periodistas de Rusia. Moscú sigue los pasos de Washington luego del 11 de septiembre, con igual pretexto y propósito. Irrumpen agentes en la redacción de la revista Versia; "pretenden intimidarnos", acusa su director.

JUAN PABLO DUCH, CORRESPONSAL

Moscú, 1 de noviembre. Con una diferencia mínima de seis votos, los diputados de la Duma aprobaron este viernes enmiendas a la ley de prensa que introducen algunas limitantes sensatos en la cobertura de una operación de rescate de rehenes, pero también pueden servir de pretexto para restringir la libertad de expresión.

Al calor del reciente secuestro masivo en el teatro Dubrovka y su trágico desenlace, siguiendo los pasos que dio la Casa Blanca en Estados Unidos a raíz de los atentados del 11 de septiembre del año pasado, el Kremlin considera que los medios no deben entorpecer su proclamada voluntad de "combatir el terrorismo".

Convertida en prioridad de la política de Rusia, la lucha contra el terrorismo, es de suponer que dentro de sus propias fronteras, recibirá un impulso por los cien millones de dólares adicionales que resolvió destinar la Duma, tras hacer público su compromiso de revisar dentro de unos días el presupuesto para el año próximo.

Mientras, los miembros de la Cámara baja del Parlamento rechazaron la iniciativa de la Unión de Periodistas y otras organizaciones gremiales, de que sean los propios trabajadores de los medios quienes elaboren, de acuerdo con una elemental ética y sentido de la responsabilidad, las reglas de su comportamiento en situaciones extremas, evitando siempre poner en riesgo la vida de otras personas.

Las fracciones oficialistas de la Duma hicieron suya la exigencia de los servicios secretos rusos de someter de inmediato a votación las enmiendas, con el argumento de que mientras más pronto se promulgue -después de ser adoptada por Consejo de la Federación (la Cámara alta) y, de ahí, firmada por el presidente-, mejor.

Operación mordaza

Es cierto que, en los primeros días del secuestro masivo, algunas televisoras hicieron de la tragedia un reality show y, en el afán de ganar la primicia, se llegó al extremo de informar en directo sobre movimientos de tropas en las cercanías del teatro Dubrovka, ubicación exacta de francotiradores y otros detalles que los secuestradores habrían podido saber, con tan sólo tener encendido un televisor.

Para corregir estas fallas, la Duma prohibió a los medios de comunicación informar acerca de técnicas especiales, despliegue y táctica de una operación contra el terrorismo; alertar sobre los preparativos de un operativo de rescate, y poner en peligro la vida y la salud de las personas "dentro o fuera de la zona de una operación antiterrorista".

Tampoco se permite reproducir citas textuales de un "terrorista" ni divulgar opiniones contrarias a una "operación antiterrorista", nada que pueda interpretarse como "apología del terrorismo" o "justificación del extremismo". Todo esto, aparte de la prohibición de difundir todo lo que las autoridades cataloguen de "secreto de Estado".

Así redactados los cambios a la ley, poniendo énfasis además en el concepto "operación antiterrorista", diputados de oposición y periodistas locales temen que el Kremlin sólo busca ensanchar sus posibilidades de acallar críticas y, al escudarse en las razones y los secretos de Estado, se libra de tener que dar respuestas a preguntas espinosas que, como ahora, ponen en entredicho la versión oficial de lo ocurrido durante el asalto para rescatar rehenes.

Los responsables directos de dicho rescate están muy sensibles a los cuestionamientos de los medios, y ello explicaría la incursión, este viernes, de un grupo de agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) en la redacción del semanario Versia, para incautar la mayor parte de las computadoras, dentro de la investigación de una querella presentada contra un artículo publicado... en mayo pasado.

El director de Versia, Rustam Arifdzhanov, acusó que el FSB pretende intimidar a todos los medios rusos. La portada del número que estaba a punto de ser enviada a la imprenta, y que ahora se duda pueda salir a tiempo, traía con enormes caracteres "¡No es cierto!", según se alcanzó a ver en el noticiario nocturno de una televisora.

Cuando las enmiendas a la ley entren en vigor, las autoridades tendrán mayor margen de acción. Lo primero que salta a la vista es que las enmiendas no establecen temporalidad para las restricciones, o sea, tampoco se podrá divulgar algo que esté prohibido, incluso después del operativo de rescate.

Por poner un ejemplo reciente, estaría proscrito difundir que las fuerzas especiales rusas usaron un gas letal para rescatar a los rehenes del teatro Dubrovka.

Pero parece más grave la formulación de "operación antiterrorista", que por supuesto no es fortuita. Para el Kremlin la guerra de Chechenia no es guerra, sino una "operación antiterrorista".

Por esto, Igor Yakovenko, secretario de la Unión de Periodistas de Rusia, dice que, en sentido estricto, "se podría censurar cualquier información acerca de Chechenia".

Es obvio que el Kremlin no se propone imponer una censura total, pero también parece evidente que las enmiendas a la ley le brindan una poderosa herramienta para aplicar, de modo selectivo, sanciones contra los medios que promueven, por ejemplo, un arreglo político para Chechenia.

Pugnas en la cúpula política

Por otro lado, Serguei Mironov, presidente del Consejo de la Federación, advirtió hoy sobre la necesidad de no caer en una "rígida censura". Sus declaraciones confirman la pugna que se da debajo del tapete entre diferentes grupos de interés del entorno más cercano del presidente Vladimir Putin.

Los llamados siloviky, el grupo de colaboradores salidos o vinculados al aparato de seguridad, está adquiriendo un desmesurado protagonismo que preocupa al grupo de San Petersburgo, al cual pertenece Mironov y que encabeza el poderosísimo secretario particular del presidente, Igor Sechin.

La perspectiva de que un solo clan monopolice la cercanía del presidente tampoco agrada a un tercer grupo, el de la llamada Familia, del anterior inquilino del Kremlin, Boris Yeltsin, quien tras desprenderse de dos de sus figuras más odiosas, Boris Berezovsky y Vladimir Gusinski, ha sabido mantenerse muy cerca de Putin.

El indicio más claro de esto se deriva de la cobertura del canal de televisión TVS, el antiguo TV6 que era de Berezovsky y ahora pertenece a Oleg Deripaska, magnate y yerno de Tatiana, la hija de Yeltsin, Román Abramovich, Aleksandr Mamut y otros potentados ligados a la Familia.

De unos días para acá, TVS, que elude las críticas directas a Putin, arremete con inusual dureza contra el clan del aparato de seguridad al poner en evidencia las contradicciones de la versión oficial del rescate de los rehenes.

La televisión vuelve a ser un instrumento de lucha intestina y, mientras se mantenga la correlación de fuerzas, es probable que un influyente grupo del entorno de Putin se va a oponer a la censura completa que quiere establecer el otro.

Clarín - Sábado 2 de noviembre de 2002

LAS CONSECUENCIAS DEL ASALTO AL TEATRO DE MOSCÚ

Rusia aprobó una ley
que pone límites a la libertad de prensa

Aún falta la sanción del Senado. Prohíbe la divulgación de imágenes o información que "afecten las operaciones antiterroristas". Rusia ya no devolverá los cadáveres de los guerrilleros a sus familias.

MOSCÚ. EFE, ANSA, AP y AFP.

A casi una semana de la recuperación del Teatro Dubrovka de Moscú que había sido tomado por un comando suicida checheno, y en lo que se vislumbra como una herramienta clave para la intensa guerra antiterrorista del presidente Vladimir Putin, la Duma o Cámara de Diputados rusa aprobó ayer una serie de enmiendas a la Ley de Comunicación, que virtualmente constituyen una legitimación de la censura en los medios, según la opinión de especialistas rusos.

Si el Senado aprueba las modificaciones, desde ahora los medios de prensa rusos se verán impedidos de divulgar cualquier información o imágenes vinculadas a las operaciones antiterroristas; no se podrán difundir opiniones contrarias a las mismas, ni información personal de los integrantes de las fuerzas especiales.

Esta es una estrecha síntesis de las nuevas medidas, que surgen como resultado del debate desatado en Rusia con la llamada "crisis de los rehenes", el episodio trágico de la toma del Dubrovka por un comando checheno suicida, que mantuvo cautivas a más de ochocientas personas por cincuenta y ocho horas, y que terminó cuando las tropas rusas recuperaron el sitio en un operativo cuestionado por el uso de un gas misterioso que neutralizó a los casi cincuenta secuestradores -todos murieron- y provocó la muerte de ciento diecisiete rehenes.

En las discusiones surgidas al calor de la toma del teatro, el papel de los medios jugó un rol importante. Para el Gobierno, la transmisión de imágenes desde el lugar de los hechos y la difusión de mensajes de los rehenes pidiéndoles a las autoridades que cedieran a los reclamos del comando suicida -exigían la salida del ejército ruso de Chechenia- sólo obstaculizaron las tareas de rescate de los rehenes.

Si se confirma la votación de la Duma, donde las modificaciones de la ley de prensa ganaron por doscientos treinta y un votos a favor -cinco más de los necesarios-, contra ciento seis que se opusieron y sólo una abstención-, de transgredir las nuevas normas tanto la prensa gráfica como los medios audiovisuales podrán recibir sanciones penales.

En la misma sesión en que fue aprobada la nueva legislación "mordaza", los diputados sancionaron otra ley, por la cual los cadáveres de los guerrilleros ya no serán entregados a sus familiares y serán enterrados en sitios secretos.

En una jornada legislativa que pareció corroborar el espíritu de apoyo que los rusos le vienen brindando al presidente Putin en los últimos días -los sondeos hablan de un ochenta y cinco por ciento de popularidad-, los diputados votaron además en contra del proyecto del partido liberal Iabloko, que propuso la conformación de una comisión investigadora de la operación de rescate de los rehenes.

La primera conclusión a la que arribaron los especialistas es que, si la toma del Dubrovka sucediera ahora, todas las polémicas alrededor del gas -que según el Kremlin era a base de fentanilo, un derivado del opio- no podrían ser publicadas.

El secretario de la Unión de Periodistas rusos, Igor Yakovenko, advirtió el riesgo. "Partiendo de estos planteos, se podrá censurar cualquier información que llega desde Chechenia", dijo, en alusión a la guerra que ya lleva cuatro años y que el Kremlin aún denomina "operación antiterrorista".

Para el sitio opositor www.grani.ru , la nueva ley legitimará la censura a cualquier expresión crítica por el manejo de la cuestión militar en Chechenia y por las continuas violaciones a los Derechos Humanos de los rusos, que han sido relevadas por organismos internacionales. Cualquier edición de esta naturaleza, razonó, "podrá ser acusada de justificar el terrorismo".

Ayer, el líder checheno Sahmil Basayev asumió la autoría del asalto al Dubrovka y dejó fuera del asunto al presidente separatista Aslan Masjadov. Por su parte, Rusia le pidió a Estados Unidos que incorpore al grupo del guerrillero a su lista de organizaciones terroristas.

Haciendo uso de un lenguaje común con sus pares de EE.UU., las autoridades rusas escribieron una nota al secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, que señala que "el grupo de Basayev se encuentra fuera de los límites del territorio estadounidense (...) pero amenaza las vidas y la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, como muestran los últimos actos en Moscú". Así, los rusos tomaron de ejemplo a Sandy Booker (49), un comerciante de Oklahoma que fue rehén en el teatro. El hombre es uno de los que murió por los gases, pero tuvo tiempo de escribir en su brazo izquierdo "I Love You Deborah", como testamento para su hija.

El presidente Putin recibió ayer un nuevo apoyo, el del ex presidente Mijail Gorbachov, quien respaldó su negativa de negociar con los guerrilleros. "Un Gobierno legítimo no puede negociar con terroristas", sentenció desde Berlín, como invitado de honor de la VII conferencia de ciudades germano-rusas hermanadas.

Folha de São Paulo, 2 - XI - 2002

Deputados russos aprovam lei
que censura trabalho da mídia

da Reuters, em Moscou

Deputados russos aprovaram hoje medidas para limitar a atuação dos meios de comunicação durante operações "de combate ao terrorismo", medidas essas que, se já estivessem em vigor, teriam restringido a cobertura da ocupação de um teatro de Moscou (capital), na semana passada.

O projeto de lei, apresentado à Duma (Câmara Baixa do Parlamento russo) muito antes da recente crise, foi aprovado em uma terceira votação, por 231 votos contra 106.

A medida chama atenção, novamente, para a postura vacilante do presidente Vladimir Putin em relação à liberdade de expressão no país. Dois canais de TV foram efetivamente neutralizados após terem adotado uma postura crítica em relação ao governo dele.

A nova lei proíbe os meios de comunicação de divulgarem informações sobre tecnologia, armas, munição e explosivos utilizados em operações antiterroristas e teria complicado o trabalho dos repórteres na cobertura da dramática crise no teatro de Moscou, invadido por rebeldes tchetchenos.

Pelo projeto, os meios de comunicação não teriam podido divulgar o uso do poderoso gás narcótico responsável por nocautear os cinquenta guerrilheiros que mantinham oitocentas pessoas reféns no teatro.

O gás matou 117 reféns e todos os rebeldes. Mais de duzentos reféns continuam hospitalizados.

As forças de segurança da Rússia viram-se criticadas, inclusive pelos EUA. Muitos disseram que, se o tipo do gás tivesse sido divulgado antes, vidas inocentes teriam sido salvas.

Depois de quatro dias de silêncio, o Governo afirmou que a substância tinha por base o fentanil, um poderoso opiáceo.

O projeto de lei ainda tem de ser votado pelo Conselho da Federação (Câmara Alta do Parlamento), que raramente muda as propostas enviadas pela Duma, e depois, sancionado por Putin.