Amnistía Internacional - 4 de noviembre de 2002
Comunicado de prensa
Israel y los Territorios Ocupados:
es preciso investigar los crímenes de guerra
de la Fuerza de Defensa Israelí
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Jerusalén -- Amnistía Internacional ha manifestado hoy, en la presentación de un informe sobre las acciones que la Fuerza de Defensa Israelí (FDI) llevó a cabo en Yenín y Nablús en marzo y abril de 2002, que existen claros indicios de que algunos de los actos cometidos por la FDI durante la "Operación Muro Defensivo" son crímenes de guerra. En dicho informe, titulado A salvo de escrutinio: Violaciones de Derechos Humanos cometidas por la Fuerza de Defensa Israelí en Yenín y Nablús (índice AI: MDE 15/149/2002/s), Amnistía Internacional documenta graves violaciones de Derechos Humanos cometidas por las fuerzas israelíes, entre ellas homicidios ilegítimos, tortura y maltrato de detenidos, destrucción gratuita de centenares de viviendas (a veces con sus moradores todavía dentro), negación de acceso a las ambulancias y de asistencia humanitaria y utilización de civiles palestinos como "escudos humanos". La organización mantuvo en mayo varias reuniones con la FDI para hablar de sus acciones y estrategias, y posteriormente le expuso la mayoría de los casos particulares incluidos en el informe con objeto de que expresara su opinión sobre ellos. La FDI prometió hacerlo, pero Amnistía Internacional no ha recibido aún ninguna respuesta. Israel tiene derecho a tomar medidas para prevenir la violencia ilegítima, pero no debe violar al hacerlo el Derecho Internacional. En Yenín y Nablús, la FDI impidió durante días el acceso a las ambulancias, la ayuda humanitaria y el mundo exterior, a pesar de que había numerosas personas muertas y heridas en las calles y en las casas. En Yenín demolió un barrio entero del campo de refugiados, dejando a cuatro mil personas sin hogar. "Hasta ahora, las autoridades israelíes no han cumplido con su obligación de poner a disposición judicial a los autores de graves violaciones de Derechos Humanos -ha manifestado Amnistía Internacional-. Los crímenes de guerra figuran entre las infracciones más graves del Derecho Internacional y constituyen delitos contra la Humanidad en general. Poner a sus autores a disposición judicial es, por tanto, competencia y responsabilidad de la comunidad internacional. Todos los Estados Partes en los Convenios de Ginebra deben buscar a los presuntos autores de infracciones graves de estos tratados y ponerlos a disposición judicial". Asimismo, la organización ha señalado: "No habrá paz ni seguridad en la región mientras no se respeten los Derechos Humanos. Todos los intentos de poner fin a la violaciones de Derechos Humanos y establecer un sistema de protección internacional en Israel y los Territorios Ocupados, mediante el envío, en particular, de observadores con un cometido claro en materia de Derechos Humanos, se han visto menoscabados por la negativa del Gobierno israelí, apoyado por Estados Unidos". Para concluir, Amnistía Internacional ha afirmado que " la comunidad internacional no puede seguir contemplando sin hacer nada las graves violaciones de Derechos Humanos que se cometen en Israel y los Territorios; hace ya mucho tiempo que debería haber tomado medidas urgentes, adecuadas y efectivas". En el informe A salvo de escrutinio: Violaciones de Derechos Humanos cometidas por la Fuerza de Defensa Israelí en Yenín y Nablús (índice AI: MDE 15/149/2002/s) se exponen las siguientes infracciones: Homicidios ilegítimos
Diez miembros de la familia Shu'bi estuvieron enterrados bajo su casa, en Nablús, durante seis días. Sólo sobrevivieron dos. Estos son sólo dos de los muchos casos documentados por Amnistía Internacional en Yenín y Nablús, donde muchas personas murieron en circunstancias que indican que fueron víctimas de homicidio ilegítimo. Haciendo uso desproporcionado de la fuerza y no tomando medidas adecuadas para protegerlos, la FDI mató a palestinos que no participaban en los combates. En el campo de refugiados y en la ciudad de Yenín, más de la mitad de los cincuenta y cuatro palestinos que murieron a causa de la incursión llevada a cabo entre el 3 y el 17 de abril no estaban tomando parte, al parecer, en los combates. Entre ellos había siete mujeres, cuatro niños y seis hombres mayores de cincuenta y cinco años. A seis los habían aplastado dentro de algún edificio. En Nablús, la FDI mató al menos a ochenta palestinos entre el 29 de marzo y el 22 de abril. Siete de las víctimas eran mujeres, y otras nueve, niños. Ninguno de estos homicidios ha sido investigado imparcial y exhaustivamente, a pesar de que hay razones para pensar que se cometieron ilegítimamente. El hecho de que las autoridades israelíes no hayan llevado a cabo estas investigaciones ha contribuido a crear un clima de impunidad en el que algunos miembros de la FDI, sabiendo que no se va a tomar ninguna medida contra ellos, continúan cometiendo homicidios ilegítimos. Uso de palestinos en operaciones militares o como "escudos humanos"
Tanto en Yenín como en Nablús, la FDI obligó sistemáticamente a los palestinos a participar en operaciones militares o los utilizó como "escudos humanos". Lo hizo tanto con mujeres como con hombres. Por lo general, los retenía durante varios días y los obligaba a registrar edificios, por lo que corrían un gran peligro de resultar heridos. Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes a personas detenidas arbitrariamente
En Yenín, la FDI separaba a los hombres de las mujeres, los niños y los individuos mayores de cincuenta y cinco años y los detenía, dejándolos en paños menores, con los ojos vendados y esposados. Muchos aseguran que los golpearon. Un detenido murió como consecuencia de las palizas recibidas. También en el caso de Nablús se tuvo noticia de reiterados casos de tortura y maltrato de personas detenidas en redadas masivas. Inmediatamente después de la detención, las llevaban al centro temporal de reclusión de Shomron. Según los detenidos entrevistados por Amnistía Internacional, las palizas tenían lugar durante la detención y después de ella. En el centro de Shomron estaban hacinados, no les daba agua ni comida suficiente y, a veces, les negaban el acceso al aseo. Negación de acceso al socorro médico y humanitario
Tanto en Yenín como en Nablús, la FDI negó a las organizaciones médicas y humanitarias el acceso a las zonas afectadas, incluso habiendo cesado ya los combates. La FDI impidió durante días el paso de los servicios médicos; además, disparó contra ambulancias o hizo disparos de advertencia en torno a ellas, y hubo conductores de ambulancia que sufrieron hostigamiento o fueron detenidos. Mientras tanto, los heridos estuvieron horas sin recibir atención o tuvieron que ser atendidos en casas particulares, y los muertos permanecieron días tirados en la calle o dentro de las casas. Según informes, en varios casos, la falta de atención medica pudo haber acelerado la muerte de la persona o haberla causado. Demolición de viviendas y edificios
Así explicó lo que veía un delegado de Amnistía Internacional que entró en Yenín minutos después de que la FDI levantara el bloqueo del campo de refugiados el 17 de abril de 2002. Las unidades de la FDI que entraron en Yenín y en Nablús llevaban tanques o bulldozer y avanzaban con ellos por las calles, destruyendo a veces las fachadas de las casas. En Hawashin y en las zonas de los alrededores del campo de refugiados de Yenín fueron demolidas ciento sesenta y nueve casas con trescientos setenta y cuatro apartamentos, la mayoría después de haber cesado los combates. Debido a ello, más de cuatro mil personas perdieron su hogar. Tanto en Yenín como en Nablús hubo casos de casas demolidas por la FDI estando sus ocupantes todavía dentro. Los soldados avisaban mal o no lo hacían en absoluto antes de demoler las casas, y después no hacían nada para rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros, e incluso impedían que otros lo hicieran. Amnistía Internacional documentó tres de estos casos, en los que murieron diez personas. En las listas hospitalarias de muertos de Yenín, el aplastamiento por escombros figura como causa de la muerte de seis personas más. |