El País - Martes, 12 de noviembre de 2002

Etiopía afronta la peor crisis
desde la gran hambruna de 1984

La Cruz Roja advierte de que hay 14 millones de personas en peligro

J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU. Madrid.

Etiopía afronta la peor sequía de los últimos diez años y corre el riesgo de sufrir una hambruna más devastadora que la de 1984, en la que murieron un millón de personas y cuyas dramáticas imágenes entraron en los hogares occidentales a través de la televisión.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) calcula que catorce millones de etíopes necesitarán ayuda alimentaria el año que viene como consecuencia de las malas cosechas.

"Es como revivir una pesadilla", declaró el primer ministro etíope, Meles Zenawi, a la radiotelevisión británica BBC. "Si [la hambruna de 1984] fue una pesadilla, contemplar ésta será horrible".

Meles advirtió de que seis millones de etíopes corren ya el riesgo de morir de hambre y que hasta quince millones estarán en peligro si no llega la ayuda de los donantes internacionales.

La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja hicieron ayer un llamamiento para hacer frente a la crisis y pidió once millones de euros para ayudar a ciento veinte mil habitantes de zonas rurales situadas al este de la capital etíope, Adis Abeba.

Según la Cruz Roja, las causas inmediatas de la crisis son la escasez de lluvias en la temporada húmeda de finales de primavera y el retraso y caída irregular de las lluvias en la temporada de finales de verano.

"En muchos lugares del país la gente depende por entero de esas lluvias. Etiopía ha sufrido varios años consecutivos de sequía y la gente tiene muy poco en lo que apoyarse", explicó Cecilia Brunnström, delegada de la Cruz Roja-Media Luna Roja en Etiopía.

"La mayor parte de la cosecha se ha perdido e incluso los productos agrícolas más resistentes a la sequía se han echado a perder en algunas zonas".

Con sesenta y cinco millones de habitantes, Etiopía no es el único país del Cuerno de África que sufre escasez de alimentos.

En julio pasado, el Gobierno de Eritrea decretó el estado de emergencia por la sequía, y en octubre, el Fondo Mundial de Alimentos y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtieron de que más de un millón de personas estaban en peligro como consecuencia de las malas cosechas.

África sufre actualmente dos crisis alimentarias de extrema gravedad, una en Etiopía y otra en el sur del continente.

En los últimos años, los países occidentales han destinado más recursos a paliar las necesidades de la población de Zimbabue, Zambia y Lesotho, en el sur, que en principio parecían más urgentes.

De ahí que el primer ministro etíope hiciese ayer un llamamiento desesperado a la comunidad internacional para que no se olvide de su país, al que muchos ciudadanos de Occidente identifican con las dramáticas imágenes de la hambruna de 1984 retransmitidas por la televisión.

La visión de niños y ancianos esqueléticos muertos de hambre en las aldeas etíopes generaron llamativas campañas de solidaridad, como Life Aid, impulsada por el cantante irlandés Bob Geldof, en la que participaron músicos de todo el mundo.

Geldof afirmó ayer que la nueva crisis demuestra que los programas de asistencia puestos en marcha desde enconces han sido "insostenibles" y criticó a la Unión Europea por conceder enormes subsidios agrarios en lugar de apoyar a los países en desarrollo.

Las crisis alimentarias son cíclicas en Etiopía. Pero además de la escasez de lluvias a ellas contribuyen de manera decisiva factores políticos, como la corrupción y el desvío de recursos públicos hacia objetivos no productivos.

Es el caso de la guerra que libraron Etiopía y Eritrea entre 1998 y 2000, que causó la muerte de decenas de miles de personas, dañó las infraestructuras de ambos países y obligó a interrumpir la distribución de ayuda extranjera.

La Jornada - Martes 12 de noviembre de 2002

15 millones de etiopes, de cara a la muerte

Se cierne sobre ese país peor hambruna que la de 1984; claman por la ayuda mundial

ANNE PENKET - The Independent

El primer ministro etiope, Meles Zenawi, advirtió este lunes que la hambruna que amenaza a su país podría ser peor que la de 1984, que mató a un millón de personas y causó una movilización mundial de auxilio.

Meles indicó a Radio BBC de Londres que el número afectado por la hambruna de 1984-85 "es entre una tercera parte y la mitad de las que están amenazadas ahora. Así que si aquello fue una pesadilla, esto será un cuadro demasiado pavoroso para contemplarlo".

Meles formuló un llamado urgente de ayuda internacional para esa nación del cuerno de Africa, y explicó que esta sequía es singular en cuanto que fallaron tanto las lluvias de la temporada corta, que se inicia en febrero, como las de la larga, que comienza en junio.

Dijo que ya se requieren alimentos para unos seis millones de personas y que el número de los que podrían morir de hambre en los próximos meses ascendería a quince millones si no se reciben donativos internacionales.

Etiopía necesita ayuda alimentaria en "enormes cantidades" para evitar una catástrofe. "Tendrá que ser de cientos de miles de dólares, si no es que millones."

La Cruz Roja hizo el lunes un llamado para recabar ayuda por once millones de dólares para el país. A fines del mes pasado el Programa Mundial de Alimentación advirtió del desastre que se venía encima, y solicitó ayuda inmediata para suministrar y distribuir ochocientas mil toneladas de alimentos que se requerirán en Etiopía y la vecina Eritrea el año entrante.

Las escasas lluvias primaverales y veraniegas han significado una pérdida casi total de la cosecha de cereales en Eritrea y enormes pérdidas de cultivos en Etiopía, donde la hambruna de 1984 dio origen a los conciertos de caridad Band Aid, organizados por la estrella del pop Bob Geldof.

Sin embargo, los trabajadores de instituciones de socorro señalan que, si bien el clima es la causa de la crisis actual, los Gobiernos no están libres de responsabilidad.

En 1984, los efectos de la sequía fueron exacerbados por la guerra de Etiopía con Eritrea, la cual luchaba por su independencia.

Esta vez los dos países vienen saliendo apenas de una onerosa guerra fronteriza en la que se empleó armamento de alta tecnología, descrita en una ocasión con una frase que pronto se volvió célebre: "dos calvos peleando por un peine".

Andrew Pendleton, vocero de Christian Aid, señaló que el problema de largo plazo en Etiopía es que 30 millones de personas estarán en riesgo permanente a causa de la pobreza crónica. "Cierta proporción de ellas están ahora bajo la amenaza de un desastre porque no hay nada que las respalde."

Pendleton añadió que una crónica carencia de infraestructura en las zonas rurales también ha contribuido a la catástrofe.

Traducción: Jorge Anaya.

Diário de Notícias - Terça Feira 12 de Novembro de 2002

Fome regressou à Etiópia

ANA GLÓRIA LUCAS

A Etiópia está a viver uma nova crise alimentar, bem mais grave do que a de 1984, e que ameaça matar de fome quinze milhões de pessoas se os doadores internacionais não intervierem rapidamente para evitar uma catástrofe.

O aviso foi lançado pelo primeiro-ministro etíope, Meles Zenawi, que classificou a situação actual do país como "um pesadelo que se repete".

"O número de pessoas afectadas pelo desastre que vivemos em 1984-85 é aproximadamente um terço, ou metade, das pessoas que são agora afectadas. Se antes já foi um pesadelo, agora será ainda mais horrível de ver", declarou Zenawi à BBC.

"A informação mais recente de que dispomos é de que o número de pessoas afectadas poderá ser de quinze milhões", sublinhou o primeiro-ministro, precisando que a situação actual se deve à seca prolongada, uma vez que não houve chuvas em nenhum dos dois períodos habituais (Janeiro-Maio e Junho-Setembro).

Zenawi acrescentou ainda que o seu Governo mal tem conseguido manter as pessoas vivas, quanto mais fornecer os víveres necessários, até porque não pode comprar stocks adicionais de produtos alimentares.

Um porta-voz da organização humanitária Christian Aid, Andrew Pendleton, explicou que parte do problema deriva do facto de o Governo de Adis Abeba "gastar mais de dez por cento das suas receitas no pagamento das dívidas internacionais", algo que "significa uma verba enorme num país extremamente pobre".

A fome de 1984-85, que provocou 1,2 milhões de mortos, deu origem a um movimento de solidariedade mundial liderado pelo cantor irlandês Bob Geldoff e que ficou conhecido como "Live Aid".

Ontem, ao conhecer a grave situação que a Etiópia atravessa novamente, Bob Geldoff comentou que tudo isto prova a ineficácia das políticas de desenvolvimento postas em prática nas últimas duas décadas.

"O Live Aid, se outro mérito não teve, serviu para colocar este tema no topo da agenda política. E ainda assim vemos quinze milhões de pessoas ameaçadas pela fome só num país. É francamente inadmissível".

Geldoff pôs mesmo em causa a União Europeia, "que gasta metade do seu orçamento com a Política Agrícola Comum, para produzir alimentos excedentários e depois destruí-los".

A Federação Internacional das Sociedades da Cruz Vermelha e do Crescente Vermelho calculou entretanto em onze milhões de euros a verba necessária para ajuda de emergência à Etiópia, um país com 67 milhões de habitantes.

"A Etiópia sofreu vários anos consecutivos de seca e as pessoas não têm reservas", declarou Cecilia Brunnström, chefe da delegação daquela Federação na Etiópia. "Grande parte das colheitas ficou reduzida a nada em muitas regiões do país e mesmo as culturas resistentes à seca não deram nada".

O problema da seca e da consequente fome estende-se também à vizinha Eritreia, onde se calcula que 1,4 milhões dos seus 4,5 milhões de habitantes estejam a ser afectados pela seca, que este ano transformou quase em desertos os campos tradicionalmente férteis do ocidente do país.

"As chuvas chegaram tarde e duraram pouco. Algumas plantas ainda conseguiram florescer, mas logo secaram. Em algumas zonas, os camponeses não conseguiram sequer recuperar as sementes", explicava ao jornalista da BBC o responsável do Ministério da Agricultura na região de Gash Barka.

Tanto o Governo eritreu como as Nações Unidas afirmam que, em relação à Eritreia, não houve nenhuma promessa de ajuda por parte dos doadores internacionais. "Sejam quais forem os números, existe sem dúvida um grave défice alimentar, um grave problema de água e uma grave desnutrição", afirma Musa Bungudu, chefe do Gabinete de Coordenação de Assuntos Humanitários (OCHA) da ONU.

Funcionários das Nações Unidas calculam que sejam necessárias pelo menos quatrocentas mil toneladas de alimentos para o próximo ano.