La Jornada - Jueves 14 de noviembre de 2002
Más de 300 mil familias
enfrentan amenaza de desalojo en Argentina
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Mueren cuatro niños por desnutrición; la pobreza lacera a menores: funcionarios de salud. "Lo único que nos queda es la casa y la dignidad, resistiremos hasta la muerte": afectados. STELLA CALLONI, CORRESPONSAL Buenos Aires, 13 de noviembre. Para María Carnia sólo queda un camino: "la resistencia hasta la muerte", para evitar que le quiten su humilde casa, donde vive con dos hijas y otros miembros de su familia, ya que todos han perdido sus empleos desde hace un año. La casa fue hipotecada para pagar medicamentos para los niños y comprar un triciclo para repartos de alimentos en el barrio, del que viven "apenas comiendo algo". Ahora, como más de trescientas mil familias argentinas, están bajo la amenaza de desalojo, ya que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige al Gobierno de Eduardo Duhalde que ejecute las hipotecas. Esto, a solicitud de la banca extranjera que "se quedó con millones de dólares de sueldos y ahorros en el corralito" bancario impuesto hace casi un año, "y que es responsable de que María y los otros se hayan atrasado en sus pagos", recordó un grupo de manifestantes que hoy llegó a reclamar ante el Congreso para evitar esta medida. También campesinas de Santiago del Estero, una de las provincias más pobres del noroeste argentino, protestaron hoy aquí, reclamando por las tierras que desde hace un siglo ocupan y trabajan con sus familias, donde han construido escuelas, un cementerio y una represa, y que les están siendo arrebatadas por supuestos dueños que aparecieron "de la nada". En un comunicado de prensa, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), que acompañó el reclamo de las mujeres, dice que "los pobres del campo, campesinos y hacheros, mujeres, niños, jóvenes y ancianos, venimos de los montes a exigir el respeto al derecho a la tierra, a los alimentos, a la agricultura, es decir, el derecho a la vida. El hambre y la desnutrición crecen con las políticas neoliberales, no por falta de alimentos, sino por la falta de nuestros derechos". El MOCASE exige un proceso de reforma agraria controlado por las organizaciones populares. "Nosotros, los campesinos, somos capaces, con nuestro trabajo familiar, de producir los alimentos sanos que nuestro pueblo necesita, preservando la vida de la naturaleza para las próximas generaciones". La tragedia ronda de nuevo en un país en crisis En el caso de estas campesinas, que en su protesta en la ciudad bonaerense de La Plata no pudieron impedir el remate de sus tierras, así como en el de las familias y productores amenazados por la ejecuciones hipotecarias, la tragedia vuelve a rondar nuevamente sobre la sociedad argentina sumergida en la crisis. Mientras el Fondo Monetario Internacional "juega con el Gobierno como el gato con el ratón, para que finalmente al país ya no le quede más nada que entregar que su gente, a nosotros sólo nos quedan las calles y la resistencia", razona Felipe, durante la manifestación de reclamo frente al Congreso. Los miles de afectados pagaban sus deudas con regularidad hasta que llegó el corralito, a principios de diciembre de 2001, con la quiebra del Gobierno y luego la devaluación. Algunos afectados están organizando ya la resistencia mientras los directivos del FMI continúan "inventando exigencias después de estar un año mintiendo al Gobierno, a pesar de que éste cumplió con creces las demandas crueles de ese organismo", sostienen. Este día, por la ausencia de los justicialistas (oficialismo) en el Congreso, no hubo quórum para tratar este grave problema, ya que aunque el gobierno llegó a un acuerdo verbal con la banca privada para suspender ejecuciones hasta febrero próximo, lo que se necesita es una ley que permita renegociar para resolver la situación. "Cada día el FMI parece estar arrojando nafta (gasolina) sobre el incendio", dice una manifestante. La indignación mayor surge de "cómo el FMI ha exigido el salvamento de la Banca y el incumplimiento de sus obligaciones con los ahorristas y ahora exige que dejen en la calle a millones de personas que no pudieron pagar por el incumplimiento de esa banca. Es perverso". Jorge R., quien al quedar sin trabajo hipotecó su casa para comprar un taxi, advirtió en su desesperación que está dispuesto "a resistir con lo que sea, palos, piedras y a dejar la vida si es necesario para no perder lo único que nos queda: la casa y la dignidad. No voy a llevar a mi familia a dormir bajo los puentes porque no es culpa nuestra si dejamos de pagar este año o lo hicimos con atraso. Tendrán que matarnos", advierte. Además, si hay ejecuciones hipotecarias, miles de productores agrarios y microempresarios cerrarían, llevando a más desempleo en poco tiempo. Pero fue el Gobierno el que lanzó una ofensiva para impedir que el Congreso tratara el tema hoy, porque "podía poner en peligro el acuerdo con el FMI". Muchos de los asistentes a la manifestación de este día peregrinaron luego hasta una calle del barrio porteño de Constitución, donde cuarenta familias, la mayoría madres solteras, fueron sacadas a golpes por policías de civil de una casa que ocuparon el lunes. La imagen esta noche era casi de guerra: todos en la calle, con los niños sobre colchonetas, sin comida. Tocamos fondo, advierten en el noroeste En tanto, en el castigado noroeste tan sólo en horas recientes cuatro niños murieron por desnutrición. Desde la provincia de Tucumán, las imágenes televisivas mostraban otra cantidad de niños internados, que recordaban la hambruna en África. Las víctimas tenían entre dos y seis años, y ninguno de ellos pesaba más de diez kilos. "Estamos tocando fondo", dijo un funcionario de salud de la región, advirtiendo que hay miles de niños al borde de la muerte, y "todos los casos responden a enfermedades de la pobreza". |
Clarín - Jueves 14 de noviembre de 2002
UN TREMENDO DRAMA SOCIAL: CONSECUENCIAS DE LA EXTREMA POBREZA
Cuatro chicos
murieron por desnutrición en Tucumán
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Tres casos fueron en el interior de la provincia y uno en la capital. Según las autoridades sanitarias, se dieron "en dos o tres días sucesivos" y no fueron atendidos en los hospitales. Rubén Elsinger. TUCUMÁN. CORRESPONSAL. Cuatro chicos murieron por desnutrición en los últimos días en esta provincia, tres de ellos en el interior y uno en la capital, reconoció ayer el Gobierno tucumano, a través del presidente del Sistema Provincial de Salud (SIPROSA), Juan Masaguer. "Estas muertes son un emergente más de la gravísima crisis social que estamos viviendo", alertó el funcionario. Sobre una población de 1.336.664 personas, Tucumán tenía en abril último unos 257.000 indigentes (19,4%) y 763.000 (57,6%) pobres, de acuerdo con los cálculos del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (Siempro) de la Presidencia de la Nación. En la medición más reciente, la de mayo, la desocupación registrada en la provincia alcanzó la marca histórica del 23%, y la subocupación llegó al 19,5%. Según Masaguer, los chicos del interior -de los cuales no informó ningún dato de identidad, edad, sexo o domicilio, en razón de que los casos están en manos de la Justicia- murieron en "dos o tres días sucesivos", en sus casas, sin que fueran atendidos en los hospitales. El funcionario indicó que todas las causas de estas muertes fueron diagnosticadas como "poliparasitosis" por un miembro del Cuerpo Médico Forense local (una versión no confirmada oficialmente indicaba que sería la doctora Rita Luna Urrejola). "Sin embargo -comentó Masaguer-, no se puede ignorar que lo que realmente los mató fue el hambre, ya que el 85% de los niños tucumanos padece de parasitosis y no se muere de eso." "Lo que pasa es que un forense se encuentra con un cuerpecito del que afloran los parásitos y pone 'parasitosis', pero la causa de la muerte no son los parásitos sino la desnutrición", explicó el titular del SIPROSA. Apenas pesaba 9 kilos La cuarta víctima, la única cuya identidad se divulgó, es María Rosa Gómez, de seis años, cuya familia de once miembros habita una precaria casilla de madera de dos habitaciones en un asentamiento junto a un canal de desagüe, al sur de la capital tucumana. La nena, que pesaba apenas nueve kilos y padecía de parálisis cerebral, había sido atendida varias veces, según sus padres, en el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) "Corazón de María", situado en Libertad al 2600. Pese a ello, Clarín pudo constatar que su familia no figura en el listado de "familias críticas" de la zona. Se trata de una nómina clasificada según niveles de riesgo, para lo cual se toman en cuenta diversos criterios, como embarazo, desnutrición, hacinamiento y defunciones. El jefe del Área Operativa Sudoeste del SIPROSA, el médico Rubén Aguilar, de quien depende el CAPS "Corazón de María", no pudo ser ubicado ayer por Clarín, que quería conocer su versión de las circunstancias de la muerte de la nena. Se sabe que murió el lunes y fue enterrada el martes. "Murió en los brazos de su madre" "La llevamos viva al CAPS", aseguró ayer la mamá de María Rosa, María Cristina Díaz, de 21 años. En tanto que el papá, Francisco Gómez, de treinta y siete años, dijo que su hija "murió en los brazos de su madre". La versión que maneja Masaguer es otra: "La chiquita había fallecido por lo menos tres horas antes de que la atendieran en el Caps; ya tenía rigidez cadavérica", le dijo a Clarín. Dos hermanitos de María Rosa están internados en el Hospital del Niño Jesús de esta capital por desnutrición. Pablo, de cuatro años, que sufre también de parálisis cerebral, debería pesar unos dieciséis kilos y pesa sólo siete. Juan Facundo, de sólo tres meses, presenta un cuadro menos severo. "El hospital está completamente desbordado. Hacemos todo lo que podemos, pero tenemos serias limitaciones de recursos", le manifestaron ayer a Clarín médicos residentes de ese hospital. "Casos de desnutrición ingresan todos los días, y fueron aumentando en los últimos meses", añadieron. "Estamos asombrados, además, del alto grado de desnutrición que presentan algunos casos", apuntó una de las residentes. El grave deterioro de la salud pública en Tucumán comenzó a ser noticia nacional en abril de este año, cuando Barbarita y Ruth Flores, de ocho y doce años, que cursan el tercero y el séptimo grado en la Escuela 248, "Juan Luis Nougués", de esta capital, contaron a diversos medios cómo el hambre hacía que se desmayaran en clase. El director de ese establecimiento, Miguel Galván, explicó que la situación de esas hermanitas no era excepcional: "En los barrios de los que provienen nuestros alumnos la desocupación ronda el 90%", le señaló a Clarín en esa ocasión. En mayo se conoció la situación de la desnutrición infantil en el pueblo de Villa Quinteros, a sesenta y cuatro kilómetros de la capital. Allí, los nenes de dos a seis años controlados eran sólo sesenta y tres de un total calculado en cuatrocientos cincuenta. Pese a ello, los desnutridos agudos eran veintiocho (44,4%), y los crónicos, quince (23,8%). Entre ambos hacían un 68,2% de desnutridos. "El problema es que hay muchas Villa Quinteros en Tucumán", advirtió el entonces ministro de Asuntos Sociales, Alejando Sangenis. En un fin de semana de ese mismo mes murieron seis recién nacidos en el Hospital de Maternidad "Nuestra Señora de la Merced" de la capital. Esas muertes tuvieron diversas causas, pero el común denominador a todas fue que los expertos las consideraron "evitables entre un sesenta y un setenta por ciento" de haberse realizado los controles que la miseria les impide hacerse a las embarazadas. "Nuestra tarea sigue siendo detectar y asistir a los grupos más vulnerables, pero todos estos problemas se van a solucionar sólo cuando la gente tenga trabajos y salarios dignos", aseveró ayer Masaguer. |