Clarín - Domingo 17 de noviembre de 2002
EL HAMBRE EN LA ARGENTINA:
SEGÚN DATOS DEL INDEC, EL 70% DE LOS CHICOS NACE EN UN HOGAR POBRE
Uno de cada cinco chicos
de la Argentina está desnutrido
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La infancia es el sector más vulnerable, pero no el único: casi diez millones de argentinos son indigentes, es decir, tienen ingresos insuficientes para acceder a una alimentación básica. Mariana Iglesias. DE LA REDACCIÓN DE CLARÍN. INFORME: CORRESPONSALES. Cinco chicos muertos de hambre. En pocos días. En la Argentina. En "el país del trigo". La noticia golpeó con fuerza. Y las fotos de los chiquitos desnutridos en Tucumán provocaron lágrimas, bronca, indignación. Es que las imágenes de los hermanos Facundo y Pablo Gómez, con esas caritas desdibujadas por el hambre, les dieron un rostro a las frías estadísticas que intentan reflejar la realidad del país. Las cifras dicen que la desnutrición infantil llega al veinte por ciento. Esto significa que uno de cada cinco chicos está desnutrido, tiene problemas de crecimiento y trastornos neurológicos. Según el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil -consultora de la Organización Mundial de la Salud- la desnutrición en el 2001 afectaba a entre el once y el diecisiete por ciento de los chicos, cifra que este año de crisis económica aumentó al veinte por ciento. De acuerdo con datos del INDEC de agosto, siete de cada diez chicos nacen en un hogar pobre y cuatro viven en la indigencia. Esto es, hay 2.108.237 chiquitos que no tienen cubiertas las necesidades más básicas. Si bien la infancia es el sector más vulnerable, la pobreza afecta a todos. Las cifras oficiales dicen que el veintiséis por ciento de las personas son indigentes: casi diez millones de argentinos no acceden a una alimentación básica. Este dato es de un informe de mayo del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (SIEMPRO) de Presidencia de la Nación. Y quiere decir que esos argentinos no tienen cubiertas sus necesidades energéticas y proteicas. Esto afecta a chicos y adolescentes que van a la escuela, a hombres y mujeres -que en algunos casos trabajan- y a muchos abuelos que, además, están solos o enfermos. Las estadísticas del INDEC dicen que el cincuenta y cinco por ciento de los argentinos es pobre: veinte millones de personas. Son dos millones ochocientos dieciséis mil hogares bajo la línea de pobreza. Para medir este valor se tienen en cuenta las necesidades alimentarias y servicios básicos (transporte, educación, salud, ropa). Ejemplo: para que una pareja con tres hijos de uno, tres y cinco años del Gran Buenos Aires no esté bajo la línea de pobreza, su ingreso debe ser de $ 711. Al hablar de indigencia se tiene en cuenta la canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. El ingreso debe ser de $ 320. Hay 1.224.000 hogares bajo la línea de indigencia. Estos números son la peor consecuencia de otros números que también son catastróficos: los de la desocupación, que es del veintidós por ciento. En el conurbano bonaerense llega al 24,2 por ciento. Y hay zonas más críticas: Gran Catamarca (25,5), Gran Córdoba (25,3) y Mar del Plata (24,6). La falta de trabajo lleva al hambre, al hacinamiento, a la posibilidad de contraer todo tipo de enfermedades. A esto hay que sumarle, en muchos casos, la imposibilidad de acceder a centros de salud que, combinado con la falta de información o educación, hace que muchos padres no se den cuenta de que ellos mismos o sus hijos están desnutridos o enfermos. Según el Ministerio de Salud, la mortalidad infantil es de 18,4 por mil nacidos vivos. La tasa es el doble que la de los países del primer mundo, pero al mismo tiempo, es más alta que las de Costa Rica, Cuba, Chile o Uruguay. Al ser un promedio nacional, oculta las diferencias en las regiones. Las tasas más altas son del norte: en Chaco y Formosa superan el treinta por mil. Y en otras ocho provincias del norte pasan el veinte por mil. A raíz de lo ocurrido en Tucumán se supo que allí, según el Sistema Provincial de Salud provincial, los chicos desnutridos llegan a once mil. El panorama de otras zonas del país no es tan diferente. En Gran Resistencia, Chaco, los datos dan escalofríos: cien mil de los trescientos mil habitantes viven en asentamientos, ciento cincuenta mil van a comedores comunitarios, cien mil viven con menos de un peso diario y el noventa por ciento debe recurrir al sistema de salud público. En la capital de Salta, donde viven 502.316 personas, el sesenta y seis por ciento está bajo la línea de pobreza y el 37,1 bajo la línea de indigencia. Cáritas, que tiene cincuenta comedores en la provincia, asiste a doce mil personas, de las cuales dos mil están desnutridas. Según el Ministerio de Salud provincial, el cincuenta y cinco por ciento de los menores de seis años está controlado nutricionalmente, pero sólo el veintidós por ciento es por demanda espontánea. El resto se cubre a través de la búsqueda activa de agentes sanitarios. En Misiones, el último censo reveló que más de la mitad de la población es pobre, cifra que en Posadas se eleva al setenta por ciento. Según datos de SIEMPRO, 315 mil personas son pobres y 176 indigentes. El ministro de Salud, Telmo Albretch, admitió que la desnutrición llega al veinte por ciento. "Lo que más nos preocupa por su crecimiento son los nacimientos de chicos con bajo peso, ya que la causa es la mala alimentación de las madres", dijo. El 50 por ciento de los niños que van al Hospital de Pediatría de Posadas está desnutrido. Y el diez por ciento, en grado 3: no reciben buena alimentación desde hace más de un año. Muchos son neonatos y bebés de meses. Nacen desnutridos, porque las embarazadas tienen hambre. Así, oficialmente son más de quince los niños que murieron este año por mala alimentación. En Entre Ríos la pobreza afecta al sesenta y seis por ciento y la indigencia, al treinta y tres. Este año hubo varios chicos desmayados de hambre en clases en Paraná, Concordia y Gualeguaychú. Según la Municipalidad de Concordia, el quince por ciento de los niños que se atienden en los catorce centros de salud está desnutrido. Datos de SIEMPRO de septiembre dicen que el 87,5 por ciento de los menores de catorce años son pobres. En la provincia de Buenos Aires, donde vive el treinta y ocho por ciento de la población del país (13,8 millones de personas), hay dos millones setecientos cuarenta mil indigentes: el doce por ciento de los hogares. Según el INDEC, 6,8 millones de personas (cuarenta y nueve por ciento) viven debajo de la línea de pobreza. En Merlo, Moreno, La Matanza y San Miguel el sesenta y cinco por ciento de los hogares son pobres, y el veinte por ciento de las familias, indigentes. |