Amnistía Internacional - 20 de febrero del 2003

Zimbabwe: mientras los jefes de Estado africanos se reúnen en París,
las violaciones de Derechos Humanos contra la población civil
continúan impunemente

Mientras el presidente Mugabe visita París para participar en la cumbre francoafricana, Amnistía Internacional insta a los jefes de Estado de Francia y África a aprovechar la oportunidad para manifestar públicamente que no tolerarán las violaciones de Derechos Humanos en Zimbabwe.

A lo largo de los tres últimos años, las fuerzas de seguridad del Gobierno de Zimbabwe y las milicias promovidas por el Gobierno han sido responsables de numerosas violaciones de Derechos Humanos, afianzando la impunidad que reina en el país desde hace dos décadas.

La responsabilidad final de la campaña deliberada, promovida por el Gobierno, de acoso y actos de violencia, incluida la tortura, recae sobre las autoridades de Zimbabwe.

Amnistía Internacional ha declarado: "Debe terminar el ciclo de acoso, detenciones y tortura de aquellos que expresan pacíficamente su opinión y de quienes se oponen al Gobierno. Los responsables de abusos y violaciones de Derechos Humanos deben comparecer ante la justicia".

Desde que comenzó el 2003, la represión ejercida por el Gobierno sobre los defensores de los Derechos Humanos y los parlamentarios de oposición ha escalado una vez más, con el único fin de silenciar la disidencia.

El 22 de enero, la organización de Derechos Humanos Amani Trust, que trabaja con víctimas de tortura, recibió amenazas de bomba en sus oficinas. La organización ya había suspendido la mayor parte de sus actividades en Zimbabwe ante el temor por la seguridad de sus empleados.

El 15 de enero, Job Sikhala, representante parlamentario del Movimiento por el Cambio Democrático por el distrito de St Mary’s, en Harare, Gabriel Shumba, abogado del Foro de Organizaciones No Gubernamentales de Derechos Humanos de Zimbabwe, Charles Mutama, el obispo Shumba y Taurai Magaya fueron detenidos por la policía acusados de "subvertir el Gobierno constitucional".

Las pruebas médicas presentadas ante el tribunal el 17 de enero indicaban que los cinco habían sido golpeados en las plantas de los pies y que Job Sikhala y Gabriel Shumba habían sido torturados con descargas eléctricas.

Con la presencia del presidente Mugabe en París, el Gobierno francés tiene la oportunidad de demostrar su compromiso para con las Directrices (internas) sobre la política de la Unión Europea frente a terceros países en relación con la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, que establecen que "el objetivo de la UE es ejercer su influencia en terceros países para que éstos adopten medidas eficaces contra la tortura y los malos tratos y garanticen que se cumpla la prohibición de dichos fenómenos".

En lo que se refiere a los instrumentos regionales africanos de Derechos Humanos, Amnistía Internacional subraya que el artículo 5 de la Carta Africana, en la que Zimbabwe es Estado Parte, prohíbe la tortura y los tratos o penas inhumanos o degradantes.

Además, las Directrices y Medidas de la Comisión Africana para la Prohibición de la Tortura y los Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en África establecen que no habrá inmunidad procesal para los sospechosos de actos de tortura y que los responsables de actos de tortura o malos tratos serán procesados judicialmente.

Amnistía Internacional pide a los jefes de Estado africanos y al Gobierno francés que tomen todas las medidas necesarias para garantizar que tanto ellos como las autoridades de Zimbabwe cumplen las responsabilidades que les asignan estas directrices.

Amnistía Internacional ha declarado: "Los dirigentes africanos deben adoptar una postura más pública contra la violencia y la represión promovidas por el Estado en Zimbabwe. Es esencial que se adopte una postura más enérgica para poner fin a la impunidad en Zimbabwe y para proteger los Derechos Humanos de todos los ciudadanos del país".