Amnistía Internacional - 21 de febrero del 2003

Somalia / Somalilandia: declaración
de los defensores de los Derechos Humanos

Coincidiendo con la reanudación de la Conferencia Somalí para la Paz y la Reconciliación, de cuatro meses de duración, en un nuevo lugar en Kenia y con un nuevo presidente, los activistas de Derechos Humanos somalíes han publicado una importante declaración basada en sus muchos años de esfuerzos, casi siempre no reconocidos y peligrosos, en defensa de estos derechos.

Defensores de los Derechos Humanos somalíes pertenecientes a veintitrés organizaciones, reunidos en Hargeisa del 10 al 18 de febrero de 2002, declararon que "lucharán con más fuerza contra abusos contra los Derechos Humanos como los homicidios arbitrarios, la tortura, la detención arbitraria y el secuestro, y trabajarán en pos de la igualdad de derechos para todos, con plena protección de los grupos vulnerables, como las mujeres y las minorías".

Además, afirmaron su apoyo a las defensoras de los Derechos Humanos que luchan para erradicar la violencia contra la mujer y para conseguir la plena participación política de las mujeres en la creación de una democracia.

Además, la declaración pedía a todas las autoridades políticas somalíes que "reconozcan públicamente el papel legítimo que desempeñan los defensores de los Derechos Humanos en la protección y promoción de estos derechos, como establece la Declaración de los Defensores de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas", y que "no sometan a represalias a los defensores de los Derechos Humanos por llevar a cabo estas actividades".

El texto también pedía a la comunidad internacional que protegiera a los defensores de los Derechos Humanos en peligro y los ayudara a potenciar la capacidad de sus organizaciones.

La declaración fue aprobada en presencia de Ghanim Alnajjar, experto independiente de las Naciones Unidas para Somalia.

En el centro y el sur de Somalia, donde se desarrolla el conflicto, los defensores de los Derechos Humanos se enfrentan diariamente al peligro de ser víctimas de homicidio arbitrario o detención a manos de las milicias de las facciones rivales o de que los secuestren y pidan un rescate por ellos pistoleros que los líderes de estas facciones han hecho muy poco o nada por erradicar de las zonas que afirman controlar.

En Puntland, las autoridades políticas toleran muy mal a las organizaciones de la sociedad civil que documentan abusos y que están en peligro a consecuencia del conflicto armado no resuelto.

Frente a ello, en Somalilandia, donde hace tiempo se logró la paz, hay un respeto general por los Derechos Humanos, una libertad de prensa casi total y un proceso de elecciones libres en marcha, los principales motivos de preocupación de los activistas son las deficiencias del sistema de justicia y el descenso en la representación política de mujeres y minorías.

En noviembre de 2002, en su Carta Abierta a la Conferencia de Paz para Somalia, Amnistía Internacional apoyó la petición de los grupos de la sociedad civil asistentes a la conferencia de que en ella se diera más prioridad a los Derechos Humanos y no se limitara sólo a un reparto del poder logrado por la fuerza y de sus ventajas entre los líderes de las facciones armadas.

La Declaración sobre los defensores de los Derechos Humanos somalíes hizo suyas las preocupaciones de otros activistas somalíes en las conversaciones de paz y reiteró que no debía "concederse la impunidad a los que han cometido crímenes de guerra y de lesa Humanidad [...] Si se les permitiera gobernar, podrían volver a cometer los mismos crímenes".

"El resultado de las conversaciones de paz no debe ser un Gobierno de los líderes de las facciones combatientes que se den a sí mismos total impunidad para sus graves violaciones de Derechos Humanos", manifestó Amnistía Internacional.

"Los líderes políticos somalíes que creen en la paz y los Derechos Humanos deben unirse ya para poner fin a las violaciones del alto el fuego, los homicidios arbitrarios, las agresiones sexuales, el secuestro y la extorsión económica".

Hasta ahora, los líderes de las facciones combatientes han dado muy pocas señales de estar comprometidos en la tarea de salvar a Somalia de una crisis al parecer interminable que amenaza la paz y la seguridad de la región.

"Los patrocinadores regionales e internacionales de las conversaciones de paz deben aumentar sus esfuerzos para asegurar este compromiso y verlo cumplir en la práctica como prerrequisito básico para cualquier nuevo Gobierno de transición."

Información general

Reunidos en Somalilandia en la única zona segura del antiguo Estado de Somalia que se desintegró en 1991, los asistentes a un seminario organizado por Amnistía Internacional, Novib e International Cooperation for Development son defensores de los Derechos Humanos de Mogadiscio pertenecientes a organizaciones como Peace and Human Rights Network, Coalition of Grassroots Womens' Organizations y Dr Ismail Jumale Human Rights Organization; del Estado regional de Puntland (Dulmidiid Centre for Human Rights), de Baidoa (Isha Human Rights Organization), de Kismayu (Kisima Peace and Human Rights Organization) y de Somalilandia (Nagaad Women's Coalition, Hornwatch y otras).

El Gobierno de Somalilandia, en el poder desde hace doce años, continúa luchando por su reconocimiento internacional.

El Gobierno Nacional de Transición apoyado por la ONU tiene poco poder incluso en Mogadiscio y se acerca al fin de su periodo de tres años.

Dos coaliciones rivales de más de una docena de facciones armadas basadas en clanes, una de ellas vinculada al Gobierno de transición y la otra respaldada por Etiopía, continúan luchando por el poder. Las violaciones del alto el fuego de octubre de 2002 siguen impunes.

En nuestra página web se encuentra el texto completo de la Declaración en inglés y un enlace al texto en somalí.

Si desean consultar el texto completo de la carta abierta de Amnistía Internacional a la conferencia de paz somalí, conéctense aquí