Estrella Digital, 24 - III - 2003

Ofensiva de España, EE.UU. y el Reino Unido
por la reconstrucción de Iraq

Madrid. No llevamos ni una semana de guerra en Iraq y ya se están conociendo los próximos objetivos a cubrir una vez finalice este conflicto bélico. Las últimas noticias al respecto se refieren a la reconstrucción del país, programa que ya se está convirtiendo en parte fundamental de la política postbélica ante la posible "ofensiva" de varias constructoras españolas, británicas y estadounidenses para lograr parte del pingüe negocio que supondrá levantar el país de las ruinas.

La reconstrucción iraquí, que se ha convertido en uno de los programas más ambiciosos desde el que tuvo lugar tras la II Guerra Mundial. De hecho, el Gobierno de George Bush ha cuantificado el coste total de esta operación, que, según sus primeros datos, podría elevarse entre los 23.647 y 94.589 millones de euros (entre los veinticinco mil y los cien mil millones de dólares), y se estima que inicialmente se adjudiquen contratos por entre 851,31 y 1.418 millones de euros (por entre novecientos y mil quinientos millones de dólares).

Hace dos fines de semana, el presidente de EE.UU., el de España y el primer ministro del Reino Unido expresaron la disposición de sus Gobiernos para proceder a la reconstrucción de Iraq. Algo que las autoridades y algunos bancos de inversión estadounidenses habían comenzado a estudiar varias semanas atrás y que en los últimos días ha adquirido un tremendo auge.

La Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU., USAID, solicitó, hace ya un mes, la presentación de ofertas para la reconstrucción inicial de Iraq a cinco compañías de ingeniería y construcción de infraestructuras estadounidenses. Se trataba de Bechtel Group, Fluor, Louis Berger, Parsons y Halliburton, empresa está última de la que fue consejero delegado el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, y que actualmente es la primera compañía de construcción de infraestructuras petrolíferas.

En medios financieros se estima que las grandes corporaciones estadounidenses del sector, junto a los principales grupos británicos y españoles tendrán cierta prioridad a la hora de las adjudicaciones, lo que indudablemente comenzará a reflejarse en los mercados de valores.

Las conexiones constructoras de Bush

En este sentido, ayer, el diario The New York Times informaba que las constructoras anteriormente mencionadas se encuentran entre las principales candidatas para haceser con el concuros de la reconstrucción de Iraq. La principal característica de dichas empresas es su fuerte conexión política con el gobierno del presidente George Bush.

La que mejor podría estar posicionada sería Halliburton, que fue dirigida entre 1995 hasta mediados del 2000 por Cheney.

Halliburton, que es uno de los mayores contratistas militares, se ha encargado recientemente de la construcción de la prisión de Guantánamo en donde están detenidos los sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al Qaeda y al régimen afgano de los talibanes.

Por su parte, Louis Berger, que participó en la reconstrucción de los Balcanes, está trabajando en la actualidad en el desarrollo de infraestructura en Afganistán, con un contrato que supera los 280 millones de euros (trescientos millones de dólares).

Bechtel Group cuenta a su favor que en su consejo de administración tienen asientos el ex secretario de Estado, George Shultz, y el ex secretario de Defensa, Caspar Weinberger, y su haber se encuentran las operaciones de limpieza de la central nuclear rusa de Chernobil.

Su extensa experiencia en el campo de la construcció de pozos de petróleo en lugares difíciles, facultan a Fluor en la carrera por obtener uno de los contratos iraquíes. Esta compañía tiene negocios en el desarrollo de gasoductos y plantas petrolíferas en Kazajistán, y cuenta con conexiones políticas con altos miembros de la CIA y del Pentágono.

La última compañía que podría involucrarse en la reconstrucción de Iraq es Parsons, que participó en las tareas de construcción de Bosnia y Kosovo. Aunque no tiene conexiones políticas fuertes como Betchel y Fluor, la secretaria de Trabajo, Elaine Chao, formó parte de su consejo de administración antes de asumir su cargo en el gabinete de Bush.

Los documentos secretos de los contratos, según The New York Times, indican que las compañías serán pagadas bajo un arreglo conocido como "costos más una comisión fija", y esta última podría elevarse a entre un ocho y un diez por ciento del total del proyecto.

ACS, Dragados y Ferrovial

Por otra parte, la firma de inversión Merrill Lynch realizó recientemente un informe que en el que bajo el nombre Reconstruir Iraq, ¿un espejismo? baraja las repercusiones que el conflicto tendrá sobre la renta variable. Entre los valores europeos que resultarán más favorecidos señala los grupos españoles ACS, Dragados y Ferrovial.

Según la entidad estadounidense, estas tres constructoras españolas se encontrarían bien posicionadas a la hora de ser elegidas para la reconstrucción iraquí, lo que supondría una operación redonda para dichas firmas, que se sumarían a los interéses mostrados por las compañías estadounidenses y británicas.

En este sentido, Merrill Lynch recomendó en su informe invertir en acciones de ACS, Dragados y Ferrovial, compañías a las que evalúa positivamente dados su proyectos de crecimiento y el bajo riesgo relativo que tienen.

Curiosamente, en lo referente a materiales los expertos del banco de inversión estadounidense señalan a las empresas francesas Saint-Gobain y Lafarge, compañías que en otros medios financieros no serían consideradas dada la fuerte oposición que el Gobierno francés ha mostrado ante la coalición formada por EE.UU., el Reino Unido y España.

El movimiento británico

Por otro lado, la prensa británica se hizo eco ayer de los movimientos realizados por la ministra de Comercio e Industria, Patricia Hewitt, dirigidos a facilitar la entrada de las constructoras del Reino Unido en uno de los programas de reconstrucción más ambiciosos de las últimas décadas.

Hewitt, según el Sunday Telegraph, mantuvo el pasado martes una conversación telefónica con el director de USAID en la que expuso las ventajas de contar con las contructoras británicas para este programa dada "su experiencia en materia de proyectos humanitarios y de reconstrucción".

Dicho rotativo, que alude al portavoz del ministerio de Comercio e Industria, manifiesta que al titular de este departamento insistió ante el representante del USAID en la capacidad de las firmas contructoras británicas para sacar hacia delante dicho trabajo.

The Observer, por su parte, publica que las compañías contructoras del Reino Unido creen que sus homólogas francesas y alemanas deberían ser excluídas del programa de reconstrucción "dado el rechazo mostrado por sus Gobiernos a la intervención militar en Iraq".

Las prioridades

Entre las prioridades inmediatas para la reconstrucción, a la que están pujando las compañías españolas, estadounidenses y británicas, se encuentra el puerto de Umm Qasr, zona de carga y descarga de mercancías con el resto de países del Golfo Pérsico.

Las constructoras que pujen para lograr estos contratos, según un documento elaborado por la USAID, deberán estar especializadas en desmantelar y neutralizar armas químicas y nucleares, así como en ingeniería y construcción para rehabilitar los aeropuertos, además de asegurar el abastecimiento del agua potable, la reparación de las centrales eléctricas, carreteras, redes ferroviarias, escuelas, hospitales y sistemas de irrigación.

El informe de la USAID establece varios contratos-propuesta que remitió a varias empresas del sector que cubrirían las reconstrucciones, diferentes obras y diseños para puertos, aeropuertos, tendidos de redes eléctricas, carreteras, trazados ferroviarios, edificaciones, oleoductos, depuradoras de agua y sistemas de riego, entre otras obras.