Reporteros sin Fronteras, 4 - IV - 2003

Militantes de Reporteros sin Fronteras
ocupan la oficina cubana de turismo en París
para protestar contra el encarcelamiento de veinticuatro periodistas

Este viernes 4 de abril, hacia las diez horas, una quincena de militantes de Reporteros sin Fronteras, acompañados de personalidades del mundo de la cultura, ocuparon la oficina cubana de turismo en París (280, bd Raspail, Distrito 14) que, simbólicamente transformaron en cárcel.

En la fachada, se desplegó una pancarta en la que estaba escrito "Cuba = cárcel". Varios militantes colocaron sobre el escaparate unos barrotes ficticios, tras los cuales situaron los retratos de los periodistas cubanos recientemente detenidos.

Los militantes dejarón la oficina de turismo a los 2 pm (12.00 GMT), cuando tenía que empezar el juicio en La Habana de dos de los periodistas: Raúl Rivero y Ricardo González.

El pasado 18 de marzo, en vísperas de la ofensiva norteamericana, el Gobierno aprovechó la actualidad internacional para lanzar una oleada de represión sin precedente. Han sido detenidos cerca de ochenta disidentes, entre los que se encuentran veinticuatro periodistas independientes.

Y entre ellos, el poeta y periodista Raúl Rivero, galardonado con el premio Reporteros sin Fronteras - Fundación de Francia 1997, y Ricardo González, el corresponsal de la organización en La Habana, que deberían ser juzgados este viernes, en La Habana.

Al primero podrían condenarle a veinte años de cárcel y al segundo a cadena perpetua. Los procesos empezaron el 3 de abril y deberían finalizar el 7 de abril.

Cuando la opinión pública se pregunta si difundir las fotos de prisioneros de guerra es atentar contra su dignidad, Reporteros sin Fronteras recuerda que mostrar los rostros de los periodistas encarcelados es devolverles su dignidad, y sacarles del olvido en que quiere encerrarles el Gobierno del presidente Fidel Castro. Cuba, país en el que la información es monopolio del Estado, se ha convertido en la mayor cárcel del mundo para los periodistas.

Los escritores cubanos Zoé Valdés y Eduardo Manet, y varias personalidades entre las que se encuentran Jean-Jacques Beinex, Marek Halter e Yves Simon, se sumaron a la operación, para expresar su solidaridad con los periodistas disidentes.

Reporteros sin Fronteras pide a las autoridades cubanas que pongan en libertad a los periodistas detenidos y dejen sin efecto los cargos que pesan contra ellos.

Por otra parte, la organización pide a la Unión Europea que congele el estudio de la demanda de adhesión de Cuba a los acuerdos de Cotonou (acuerdos que permiten a setenta y siete países de África, Caribe y Pacífico -Grupo ACP-, disfrutar de una ayuda económica y de un régimen preferente comercial con la Unión Europea), hasta que no sean liberados esos periodistas.

El 3 de abril, Reporteros sin Fronteras publicó una campaña de sensibilización en el diario francés Libération, cuyo texto decía "Lejos de Bagdad, Cuba encarcela la libertad sin gritar guerra".

Tras la breve ocupación de la oficina cubana de turismo en París, Reporteros sin Fronteras está decidida a llevar a cabo nuevas acciones, en el caso de que se condene a los periodistas en sus procesos.

Procesos sumarios

Entre el 18 y el 24 de marzo de 2003 fueron detenidos, en total, setenta y ocho disidentes. Están acusados de haber llevado a cabo acciones "contra la independencia y la integridad territorial del Estado" en colaboración con la Sección de Intereses Norteamericanos, la representación oficial de Estados Unidos en La Habana. De ellos, al menos veinticuatro son periodistas independientes.

Los domicilios de las personas detenidas fueron objeto de registros, algunos de los cuales duraron más de diez horas, y en ellos la policía se incautó de ordenadores, documentos personales, libros, faxes y máquinas de escribir.

Esta oleada de detenciones pone fin al período de relativa tolerancia que parecía disfrutar la prensa independiente cubana, desde hacía algunos meses.

Aprovechando la calma, varios periodistas lanzaron, en diciembre de 2002, la revista De Cuba (disponible en www.rsf.org), primer desafío al monopolio del Estado en la información, desde hacía diez años.

La detención de Ricardo González, director de De Cuba y corresponsal de Reporteros sin Fronteras, pone fin a la existencia del bimestral, cuyo segundo número se publicó el pasado 27 de febrero.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), una asociación cubana de defensa de los Derechos Humanos, ilegal pero tolerada, publicó el 2 de abril la lista de las peticiones fiscales, contra los setenta y ocho disidentes.

Según ese documento, piden cadena perpetua para once de ellos, entre los que se encuentran tres periodistas. Las otras penas solicitadas van de diez a treinta años de cárcel, y en total suponen más de novecientos años de cárcel.

Los procesos se iniciaron el 3 de abril y deberían continuar hasta el 7 de abril. En la primera jornada del proceso, tenían que ser juzgados ocho periodistas en La Habana y otros cuatro en provincias.

Según el sitio cubanet.org, para cuatro de ellos, Adolfo Fernández Sainz, Normando Hernández, Mario Enrique Mayo y Alejandro González Raga, se confirmaron las peticiones. El veredicto podría pronunciarse el lunes.

No se permitió la entrada en las salas de las audiencias ni a los diplomáticos extranjeros, ni a la prensa internacional. Sólo pudieron entrar las familias. Varios de los acusados no disponían de abogado.

El proceso de Raúl Rivero y Ricardo González

Entre los acusados que deben comparecer este viernes, 4 de abril, figuran Raúl Rivero, poeta y director de la agencia de prensa Cuba Press, y Ricardo González, que también es presidente de la asociación de periodistas Sociedad Manuel Márquez Sterling.

Ambos deben ser juzgados juntos en el tribunal municipal del distrito 10 de Octubre, en La Habana. El proceso debería abrirse a las ocho de la mañana.

Disponen de la abogado Máximo Averoz quien, según la esposa de Raúl Rivero, Blanca Reyes, pudo entrevistarse el 3 de abril con los dos periodistas.

El acta de acusación contra ambos, de la que Reporteros sin Fronteras ha conseguido una copia, solicita cadena perpetua para Ricardo González y veinte años de cárcel para Raúl Rivero.

Se les acusa en aplicación del artículo 91 del Código Penal, según el cual "el que, en interés de un Estado extranjero, ejecute un hecho que tenga como objetivo atentar contra la independencia del Estado cubano o la integridad de su territorio, incurre en una pena de diez a veinte años de cárcel, o pena de muerte". Se les han añadido algunas circunstancias agravantes.

Según ese documento, los dos, calificados de "apátridas", "se han autodenominado periodistas independientes a guisa de fachada (...) y con el objetivo de agrupar a algunos contrarrevolucionarios dispuestos a actuar de acuerdo con los fines perseguidos por el Gobierno de Estados Unidos. (...) Los dos acusados participaron en la creación de una revista subversiva, que lleva el título De Cuba, para dar informaciones falsas y facilitar las agresiones norteamericanas contra el sistema social cubano".

El documento les acusa igualmente de haberse reunido, en varias ocasiones, con representantes de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana.

Subraya que han colaborado con medios de comunicación "contra-revolucionarios" y "anti-cubanos" de Estados Unidos, así como con diferentes organizaciones internacionales, entre ellas Reporteros sin Fronteras.

A Raúl Rivero le acusa de ser un "provocador irrespetuoso de las normas de la vida social".

Cuatro periodistas encarcelados anteriormente

Antes del 18 de marzo de 2003, ya había cuatro periodistas encarcelados en Cuba, desde hacía varios meses: Bernardo Arévalo Padrón, de la agencia Línea Sur Press, condenado en noviembre de 1997 a seis años de cárcel, por "desacato" al jefe del Estado y al vicepresidente; Carlos Brizuela Yera, colaborador de la agencia CPIC, y Lester Téllez Castro, director de la Agencia de Prensa Libre Avileña, detenidos el 4 de marzo de 2002, en Ciego de Avila (Centro), cuando protestaban por la agresión policial a un periodista de la agencia Cuba Press; y Carlos Alberto Domínguez, detenido desde el 23 de febrero de 2002, sin que se haya formulado contra él ningún cargo concreto.

En Cuba, la Constitución establece que, en ningún caso, la prensa puede ser de propiedad privada. Un centenar de periodistas independientes, que tienen prohibido publicar en su país, cuentan con las asociaciones de cubanos exiliados en Estados Unidos, para difundir sus informaciones, normalmente en sitios de Internet.

Desde 1995, cerca de sesenta periodistas independientes se han visto obligados a exiliarse, víctimas de un acoso diario.


Reporteros sin Fronteras (RSF) defiende a los periodistas encarcelados y la libertad de prensa en el mundo, o sea el derecho de informar y estar informado, en conformidad con el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

RSF cuenta con nueve secciones nacionales (Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Reino Unido, Italia, Suecia y Suiza), con representaciones en Abidyán, Bangkok, Buenos Aires, Estambul, Montreal, Moscú, Nueva York, Tokio, y Washington, y con un centenar de corresponsales en el mundo.