Amnistía Internacional - 11 de abril del 2003

1.526 personas ejecutadas en 2002

Ginebra. Durante el año 2002, más de mil quinientas veintiséis personas fueron ejecutadas en treinta y un países, según ha informado Amnistía Internacional hoy 11 de abril de 2003.

Al dar a conocer sus estadísticas sobre el número de ejecuciones en todo el mundo durante 2002, Amnistía Internacional pidió a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que tome enérgicas medidas contra la pena de muerte en su periodo de sesiones anual, que tiene lugar actualmente en Ginebra, y que dicte una suspensión universal de las ejecuciones.

"Es de esperar que la Comisión de Derechos Humanos apruebe pronto otra enérgica resolución reiterando su petición de que se decrete inmediatamente la suspensión mundial de las ejecuciones e instando a los Estados a que respeten las normas internacionales, incluida la prohibición de ejecutar a delincuentes juveniles."

"Las Naciones Unidas deben dar la pauta y adoptar medidas firmes y positivas para proteger a los que se enfrentan a la pena de muerte."

Amnistía Internacional subrayó que las cifras dadas a conocer hoy sólo incluyen los casos que la organización conoce: "Es imposible dar una cifra completa porque muchos países mantienen deliberadamente en secreto las verdaderas cifras de ejecuciones, desmintiendo así el supuesto valor disuasorio de este castigo", ha afirmado la organización.

Amnistía Internacional también registró la existencia de más de tres mil doscientas cuarenta y ocho personas condenadas a muerte en sesenta y siete países durante 2002.

"Muchos casos violaban ostensiblemente las normas internacionales sobre la aplicación de la pena capital", ha declarado la organización.

"Se condenó a muerte a presos tras juicios sin garantías y se ejecutó a delincuentes juveniles, es decir, personas condenadas por delitos cometidos cuando tenían menos de dieciocho años".

Hubo tres ejecuciones de este tipo en el año 2002, las tres en Estados Unidos.

Amnistía Internacional registró mil sesenta ejecuciones en China y ciento trece en Irán, pero la organización cree que en ambos países la verdadera cifra es mucho mayor.

En Estados Unidos se ejecutó a setenta y una personas frente a las sesenta y seis de 2001.

"Las ejecuciones en China, Irán y Estados Unidos suponen un ochenta y uno por ciento del total de ejecuciones conocidas en 2002", ha afirmado Amnistía Internacional.

"Pero también ha habido avances hacia la abolición. Al terminar el año, ciento once países habían abolido la pena capital en la ley o en la práctica."

Durante 2002, Chipre y la República Federal de Yugoslavia (ahora Serbia y Montenegro) abolieron la pena de muerte para todos los delitos, y Turquía la abolió en la práctica.

Amnistía Internacional expresó su satisfacción por la decisión tomada por el presidente de Tanzania en abril de 2002 de conmutar las penas de muerte de cien personas condenadas por asesinato, así como la conmutación de diecisiete penas capitales en diciembre en Arabia Saudí.

Más recientemente, el gobernador George Ryan del Estado estadounidense de Illinois decidió, al abandonar el cargo en enero de 2003, conmutar las penas a los ciento sesenta y siete presos condenados a muerte en este Estado.

En Guatemala, Filipinas y el Estado estadounidense de Maryland se anunció la suspensión de las ejecuciones. En Kirguistán, el presidente anunció en enero de 2003 que la suspensión de las ejecuciones en el país se ampliaría un año más.

Además, durante 2002, Djibouti, Lituania y Sudáfrica ratificaron el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos -que dispone la abolición total de la pena de muerte-, elevando a cuarenta y nueve el número de Estados Partes en el Protocolo.

En Europa se aprobó y abrió a la firma un nuevo tratado que dispone la total abolición de la pena de muerte sin excepciones. Al terminar el año, cinco países habían ratificado el Protocolo Número 13 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos, y otros treinta y cuatro lo habían firmado.

Otro acontecimiento positivo en 2002 fue la formación de la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte, en la que participan sindicatos, colegios de abogados, Gobiernos locales y regionales y organizaciones de Derechos Humanos. Esta nueva coalición trabaja en favor de la abolición universal de la pena capital. Los miembros de la Coalición se han unido a Amnistía Internacional para pedir a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que actúe.

"La pena de muerte es el castigo más cruel, inhumano y degradante y una violación del derecho a la vida", ha afirmado Amnistía Internacional.

"Es hora de deshacernos para siempre de este brutal castigo."