Agencia de Información Solidaria, 11 - IV - 2003
La desmemoria de la destrucción masiva
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Vicenç Fisas - director de la Escola de Cultura de Pau (Càtedra UNESCO sobre Pau i Drets Humans, Barcelona) El intento de Estados Unidos y algunos aliados de buscar legitimidad durante estos últimos meses para atacar a Iraq a través del discurso de que este país constituía una amenaza mundial por su vocación pasada, presente y futura para dotarse con armas de destrucción masiva, merece algunos comentarios para poner algunas cosas en su sitio y contextualizar esta pretendida amenaza. Naciones Unidas tiene documentado y demostrado que entre 1980 y 1984 Iraq utilizó armas químicas en más de ciento treinta ocasiones, matando a más de tres mil quinientas personas. Lo que se nos ha olvidado es que en aquella época, y siendo público lo que estaba haciendo Sadam Husein, Argentina, Brasil, Egipto, Francia, la República Federal de Alemania, Italia, España, Estados Unidos y la Unión Soviética le suministraban sin problema todo el material militar que pedía, y así continuó haciéndose hasta la guerra del Golfo de 1991. España, además de venderle grandes cantidades de armas y municiones, explosivos, helicópteros y vehículos blindados, colaboró muy directamente en la obsesión de Sadam Husein por dotarse de armas químicas. En su momento se comprobó que en febrero de 1984, Iraq utilizó gas mostaza en la batalla de las islas Madjun. Hay documentos que reflejan el envío de dos toneladas de este producto desde la base militar de Torrejón (Madrid) a Iraq, concretamente el día 21 de enero de 1984. Posteriormente, en marzo, una misión de Naciones Unidas que inspeccionó el terreno iraní afectado por el gas mostaza descubrió una bomba intacta, con espoleta de la empresa española Explosivos Alaveses (EXPAL), una de las principales empresas del grupo Explosivos Río Tinto (ERT). Según parece, el gas podría proceder también de una exportación de etileno realizada en 1982, ya que este último producto puede transformarse en iperita en una refinería. Que se sepa EXPAL nunca fue multada, juzgada o cerrada por este acto criminal. La desmemoria llega también a Estados Unidos que en el último medio siglo ha sido el país que más armas químicas ha utilizado en el mundo, especialmente en Indochina en los años sesenta, dejando miles de toneladas de agente naranja, gas mostaza y otros productos asesinos. Pero la cosa no queda en el recuerdo de un pasado. En abril de 2002, y después de múltiples presiones, Estados Unidos consiguió destituir al director general de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons, OPCW), el brasileño José Mauricio Bustani, que se había propuesto que Iraq firmara la Convención sobre Armas Químicas de 1993, intento que irritó sobremanera a Washington, no fuera que un país del "eje del mal" fuera a portarse bien. La OPCW, además, se encarga de realizar inspecciones en fábricas y laboratorios de todo el mundo que pueden fabricar productos susceptibles de ser utilizados para elaborar armas químicas, aunque en los dos últimos años ha tenido que trabajar al ralentí por falta de presupuesto. Pues bien, Estados Unidos, que de momento ha destruido el veinticinco por ciento de su stock de armas químicas de 31 279 toneladas, se ha opuesto radicalmente a ser inspeccionado por este organismo. Y es más, según el último anuario del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), Estados Unidos ha venido llevando en secreto algunos proyectos para mejorar su defensa contra armas biológicas. Sin embargo, la legalidad de estos proyectos respecto a la Convención sobre Armas Biológicas y Toxínicas de 1972 es cuestionable, y existe una generalizada preocupación porque Estados Unidos no está dispuesto a recibir inspecciones internacionales. El desarme no puede ser únicamente para unos, mientras que otros se arrogan el derecho de poder armarse como quieran y de utilizar su potencial militar cuando les convenga. El desarme es una necesidad universal, un bien que hay que regular bajo unos principios y criterios que sean válidos para todos, sin ningún tipo de excepción. Ha sido patético y peligroso ver a los responsables de defensa de Estados Unidos y Reino Unido amenazando a Iraq con usar armas nucleares. Esa amenaza nuclear rompe con todas las reglas de la sensatez y la diplomacia, e incluso con las normas básicas de disuasión. Antes de hablar, que se acuerden de los centenares de miles de muertos de Hiroshima, de las poblaciones kurdas o de los indochinos, víctimas de quienes han usado ya armas de destrucción masiva. |