Amnistía Internacional - 27 de octubre de 2003
Estados Unidos: pena de muerte
a discapacitado mental
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Está previsto que Joseph Timothy (Timmy) Keel sea ejecutado en Carolina del Norte el 7 de noviembre. Timmy Keel fue condenado a muerte en 1993 (en un segundo juicio, repetición del primero) por el asesinato de su suegro, John Simmons, muerto a tiros en su granja en 1990. Timmy Keel sufre discapacidad mental. Su cociente intelectual está en el límite del retraso mental, y se le ha diagnosticado daño cerebral orgánico, posiblemente a consecuencia de una lesión prenatal. A lo largo de su vida ha sufrido otras lesiones cerebrales: por ejemplo, una a los ocho años de edad, otra a los dieciséis, y otra de adulto, cuando, en un accidente laboral, lo golpeó en la cabeza una viga de acero de setecientos veinticinco kilos. También tiene un historial de problemas mentales de otro tipo, como alucinaciones auditivas, por los que ha necesitado tratamiento con medicación antipsicótica. En el momento del delito, Timmy Keel estaba bajo los efectos de la cocaína y el alcohol. Keel tiene un largo historial de consumo de alcohol. Empezó a beber regularmente a los once años de edad, alentado por sus tíos alcohólicos. Poco después de cumplir los veinte, sus padres lo ingresaron en un programa de tratamiento de salud mental porque empezó a tener lagunas de memoria durante periodos en los que se comportaba de forma extraña. En varias ocasiones se apuñaló a sí mismo con cuchillas de afeitar o cuchillos. Un neuropsicólogo ha concluido que, a causa de sus lesiones cerebrales, sus problemas de aprendizaje y su historial de consumo de alcohol, Timmy Keel tiene un desarrollo intelectual, emocional y social equivalente al de un niño de quinto curso (de diez u once años). En reiteradas resoluciones a lo largo de los últimos años, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha pedido que se ponga fin al uso de la pena de muerte contra personas que sufran cualquier forma de trastorno mental. Timmy Keel tiene un hijo de trece años al que está muy unido. INFORMACIÓN GENERAL Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte incondicionalmente. Cada condena de muerte constituye una afrenta a la dignidad humana, y cada ejecución constituye un síntoma de la cultura de la violencia, no una solución a ella. Hoy día hay ciento doce países abolicionistas en la ley o en la práctica. En contraste con esta tendencia, Estados Unidos ha ejecutado a ochocientos setenta y siete hombres y mujeres desde que reanudó las ejecuciones en 1977. La gran mayoría de estas ejecuciones se han llevado a cabo en la última década. En lo que va de año, Estados Unidos ha ejecutado a cincuenta y siete presos. |