La Voz de Galicia - Viernes, 27 de febrero del 2004
Más peligrosos que los talibanes
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Los militares norteamericanos han violado a más de un centenar de mujeres soldado de su país en remotas zonas de combate en Iraq y Afganistán. Bárbara Celis D'amico Para las soldados norteamericanas destinadas en Iraq, Kuwait y Afganistán, han resultado más peligrosos sus propios compañeros de batallón que el temido enemigo talibán o iraquí. Al menos ciento doce mujeres soldado han denunciado durante los últimos dieciocho meses haber sufrido abusos sexuales mientras estuvieron destinadas en dichos países. Sus denuncias se unen a las de una treintena de cadetes de la Sheppard Air Force Base de Texas, que recientemente habrían acudido a un centro local de atención a mujeres violadas para informar de los ataques sufridos en 2002. Las acusaciones han provocado que el propio secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, abriera una investigación interna hace una semana para averiguar, entre otras cosas, cuál fue el trato médico y psicológico recibido por las víctimas, que han denunciado la falta de colaboración de sus superiores. Según declaraciones de algunas de ellas, tras sufrir los ataques fueron obligadas a seguir trabajando en las mismas unidades en las que servían los militares que las violaron. El hecho de ser atacadas en zonas de combate remotas donde es difícil acceder al tratamiento médico inmediato y donde la sensación de justicia es más bien inexistente es un dato "muy preocupante", según la senadora republicana Susan Colins, del subcomité de Personal de Servicios Armados. "No hay guerra sin sacrificio pero el sacrificio debería ser producto del enfrentamiento con el enemigo y no de las egregias violaciones de algunos miembros de nuestras tropas", afirmó durante un encuentro en el Congreso de dicho subcomité en el que diversos legisladores sometieron a cuatro generales condecorados y altos cargos del Departamento de Defensa a un interrogatorio del que se desprendió la incapacidad de la institución para proteger a sus mujeres. El demócrata Ben Nelson acusó al Pentágono de falta de interés por el problema. "Tengo la sensación de que los líderes militares no se sienten indignados", aseguró. Ante las críticas crecientes, acentuadas por las investigaciones del diario Denver Post, que ha denunciado muchas de las violaciones, el Pentágono decidió esta misma semana hacer público un informe encargado por el Congreso en el que se afirma que, en 2002, el número de asaltos sexuales en el Ejército habría disminuido un tres por ciento respecto al seis por ciento registrado en 1995, última vez que se realizó una encuesta similar. Sobrevivir La mayoría de las acusaciones actuales afectan al Ejército de tierra, donde se han presentado ochenta denuncias, la Marina ha reportado doce y la fuerza aérea, ocho. Los marines sólo han recibido seis denuncias, aunque en este cuerpo hay un menor porcentaje de mujeres que, además, se autoimponen el silencio ante los ataques como medida para sobrevivir en ese entorno hostil, según denunciaba la periodista Mercedes Gallego en su libro Mas allá de la batalla, en el que relata sus experiencias en Iraq empotrada en un batallón de los marines. El miedo a las represalias de sus compañeros es uno de los problemas que dificultan la lucha contra estos ataques, algo que los altos mandos reconocen. "No queremos que eso ocurra. Queremos un ambiente en el que estas jóvenes mujeres se sientan libres para poder denunciar", afirmó el secretario de Accion de la Armada, Les Brownlee, ante el mismo comité. En cuanto a la investigación abierta por el Pentágono, las conclusiones deberían publicarse el 30 de abril y generar un objetivo prioritario: mejorar la atención a las víctimas que sufren dichos abusos. |