Amnistía Internacional - 16 de marzo del 2004

Cuba: presos de conciencia detenidos en la campaña de represión de marzo de 2003

Un año injustamente encarcelados

Resumen

A partir del 18 de marzo, las autoridades cubanas detuvieron en el transcurso de unos pocos días a decenas de disidentes en redadas dirigidas contra grupos concretos. Algunos de los detenidos quedaron en libertad más tarde, pero setenta y cinco fueron sometidos a juicios precipitados y manifiestamente injustos a principios de abril y condenados de inmediato a largas penas cárcel, que en algunos casos llegaron a veintiocho años. La mayoría recurrió las sentencias, pero los recursos fueron rechazados.

Después de un examen detallado de la documentación legal disponible relativa a los casos, Amnistía Internacional consideró a los setenta y cinco disidentes presos de conciencia y exigió su excarcelación inmediata e incondicional.

Al tiempo que exigía su excarcelación inmediata e incondicional, Amnistía Internacional ha seguido de cerca su situación en las cárceles. En este informe se facilita información detallada sobre el estado actual de los setenta y cinco reclusos. A Amnistía Internacional le preocupan algunos de los informes recibidos.

La organización es consciente, por ejemplo, de que el embargo impuesto a Cuba por Estados Unidos ha tenido un efecto negativo, entre otras cosas, en las existencias de medicinas y de otros suministros médicos; sin embargo, los informes indican que esta circunstancia, unida a las condiciones de reclusión, ha causado en algunos casos un grave deterioro de la salud de los presos.

Hay también otros motivos de preocupación, como el incumplimiento, según informes, de las normas internacionales sobre las condiciones de reclusión; denuncias aisladas de malos tratos infligidos por guardias penitenciarios u otros presos con el consentimiento de las autoridades; acceso inadecuado a la atención médica disponible, y algunas denuncias de acoso a presos y familiares.

Amnistía Internacional pide a las autoridades cubanas la excarcelación inmediata e incondicional de todos los presos de conciencia. La organización insta también a las autoridades a que cumplan de forma estricta los principios establecidos en las normas internacionales sobre Derechos Humanos, como el Conjunto de Principios de la ONU para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión y las Reglas mínimas de la ONU para el tratamiento de los reclusos.


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