Estrella Digital, 16 - III - 2004

La Policía precinta un club en Pamplona
donde ejercían la prostitución menores de edad

La investigación se inció en octubre, tras la denuncia de dos mujeres rumanas que habían sido captadas para trabajar en el campo español.

Estrella Digital / Efe

Pamplona. La Jefatura Superior de Policía de Pamplona precintó ayer, por orden del Jugado de Instrucción número 1, un club al comprobarse que en el mismo trabajaban extrajeras menores de edad ejerciendo el alterne o la prostitución y que habían llegado al mismo a través una organización rumana.

La investigación policial comenzó el pasado mes de octubre a raíz de la denuncia presentada por dos mujeres rumanas que habían convenido venir a España a trabajar en el campo pero sin embargo su verdadero destino iba a ser la prostitución.

A su llegada a Pamplona, dice la Jefatura, fueron llevadas a un piso del barrio pamplonés de San Juan, donde ya se encontraban otras ocho mujeres de su misma nacionalidad que trabajan como prostitutas en un club cuyo responsable les exigió la entrega del pasaporte y les advirtió que deberían ejercer la actividad un año para cubrir los gastos originados por el viaje desde su país a España.

"Dada la actitud violenta con que fueron tratadas" entregaron el pasaporte, precisa la Jefatura, pero en la madrugada siguiente "pudieron huir del piso donde las tenían retenidas" y acudir a la Policía para interponer una denuncia.

El día 15 de octubre Agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación y una funcionaria de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social efectuaron en el club una Inspección-Control de Extranjeros y detuvieron al encargado del local, un pamplonés de veintitrés años, como presunto autor de delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, coacción a la prostitución y detención ilegal.

En la misma inspección fueron detenidas también cinco mujeres indocumentadas por infracción a la vigente Ley de Extranjería, de las que dos resultaron ser menores de edad y otros dos contaban ya con dieciocho años pero los habían cumplido después de llevar un tiempo empleadas en el local.

La jefatura agrega que las cinco mujeres narraron que "habían sido obligadas, bajo amenazas, a falsear su edad ante los clientes".

Las investigaciones realizadas han permitido a los agentes además acreditar la existencia de una organización dedicada a la introducción en España de mujeres rumanas para después, aprovechando la situación de necesidad de éstas o su temor a las amenazas de sufrir un daño físico ellas mismas o sus familias, obligarles a ejercer el alterne y la prostitución en diferentes clubes del país.

Destaca al respecto la Jefatura que a las mujeres se les retira su pasaporte, se les exige el pago de importantes cantidades de dinero por el viaje, alojamiento y manutención, son incluso agredidas si manifiestan su deseo de abandonar la actividad y están total o parcialmente privadas de libertad de movimientos y bajo control de la organización.

La Policía concluye que los integrantes de esta organización, también de nacionalidad rumana, actúan en connivencia con los dueños de los clubes y se reparten entre ellos la mayor parte de las ganancias que cada mujer consigue con un trabajo.