La Razón - martes 27 de abril de 2004
Un informe revela que el treinta por ciento de los "mirones" en internet
terminan practicando el abuso a menores.
España es el primer país europeo
en consumo de pornografía infantil
y el segundo del mundo
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Según el "Informe sobre la pornografía infantil en Internet" de 2003 que realizó ANESVAD, en el mundo existen más de cuatro millones de sitios web en Internet que contienen material de sexo con menores, y cada día se crean quinientos nuevos. En total, reciben más de dos mil millones de visitas anuales. Según los datos de esta ONG, España es el segundo país del mundo que más pornografía infantil consume y el primero en Europa. El treinta por ciento de los adictos en la Red termina poniendo en práctica lo que ha visto. Pero sólo uno de cada mil abusos llega a manos de la Justicia. África Martín Diez. Madrid. "No les hagas esperar!! sumisas... más de 1.000 lolitas!!!". a través de banners -publicidad específica de Internet- de este tipo se incita al internauta a pinchar el ratón para entrar en "universos prohibidos". Con sólo un clic, se puede acceder a páginas con contenidos de pornografía infantil y convertirse en cómplice de este lucrativo negocio. Las cifras referidas al tráfico mundial de mujeres y niños apuntan que es el tercer ingreso ilegal, después de los procedentes del comercio de armas y drogas. El desarrollo de las nuevas tecnologías e Internet ha posibilitado el nacimiento de su nuevo espacio clandestino. A pesar de la escasez de información y estadísticas, se denuncia la explotación sexual de más de dos millones de menores en el Sudeste Asiático y América Latina, principalmente del sexo femenino. Se estima que en torno a seiscientos cincuenta mil menores son explotados en Filipinas, cuatrocientos mil en la India y doscientos cincuenta mil en China. Un ejemplo es que, según el citado informe, en Tailandia la prostitución supone un quince por ciento de su Producto Interior Bruto. En España, una de cada cinco niñas y uno de cada diez niños ha sufrido algún tipo de abuso sexual antes de los diecisiete años, con más frecuencia entre los diez y los trece años. Una vez introducido en el mercado del sexo, la falta de una formación adecuada, las posibles enfermedades contraídas o el estigma social que implica haber trabajado en el comercio sexual suponen grandes obstáculos para que el menor se reinserte en la sociedad con un trabajo digno. Esta lacra se ve favorecida no sólo por los clientes procedentes de los conocidos como "paraísos del sexo" sino también por el denominado turismo sexual. Pagos ilegales. Anualmente, supone una fuerte contribución al empleo y una importante entrada de ingresos en los países donde se desarrolla. Incluso, según ANESVAD, algunas autoridades gubernamentales reciben beneficios económicos: unas veces legales, derivados de tasas de licencia e impuestos con los que se gravan hoteles, bares; y otras veces, ilegales, procedentes de sobornos. Por otra parte, esta ONG denuncia que la lucha en los juzgados contra esta lacra presenta serias dificultades: la víctima ha de presentar una denuncia formal, la edad es uno de los criterios para establecer si ha habido agresión o si ha sido consentido. En la mayoría de los casos no se realiza denuncia alguna (sólo uno de cada mil llegan a manos de la Justicia). Y las legislaciones difieren mucho de un país a otro. En España, la ley fija la frontera en los dieciocho años; en Australia, la legislación sólo se refiere a menores de dieciséis; en Alemania y Austria, la edad se rebaja hasta los catorce. En algunas jurisdicciones de Estados Unidos, a partir de los quince años los menores pueden consentir legalmente mantener relaciones sexuales con un adulto. Varón urbano de más de 35 años poco sociable Internet es el escondite perfecto para quienes se dedican a comercializar con el abuso de millones de menores. Se ocultan tras webs que desaparecen y reaparecen con direcciones diferentes, lo que hace aún más difícil localizar a los integrantes de un mundo ya de por sí muy inaccesible. En algunos casos, los contenidos incluso se disfrazan de desnudos artísticos y se llevan a cabo retoques digitales, con lo que se trata de eludir la posible acción de la Justicia. Pero si es difícil acceder a los responsables de la pornografía infantil en Internet, paradójicamente, cada vez es más sencillo obtener imágenes sexuales de menores en la Red. Pero lo que para muchos es simple entretenimiento, puede suponer para ellos sufrir terribles secuelas físicas y psicológicas durante toda la vida, según ANESVAD. Sobre el daño que sufren los menores, los adictos de estos contenidos consideran que ya se ha producido cuando ellos ven el material, por eso creen que no hacen ningún mal. No obstante, se estima que en torno al treinta por ciento de los adictos termina poniendo en práctica lo que ha visto. En su mayoría, son varones de edad superior a los treinta y cinco años, que residen en medios urbanos. De apariencia normal, muestran escasa empatía hacia otras personas y con problemas de socialización. La ONG, con la colaboración de Panda Software, comenzaron el jueves una iniciativa: un proyecto para menores en Tailandia y un sondeo de opinión en la web www.noalapornografiainfantil.com. |