La Jornada - Martes 4 de mayo de 2004

Termina carrera militar
de seis oficiales del ejército de EU por abusos en Iraq

Los soldados británicos "perdieron totalmente el control", sostiene uno de los efectivos. Parlamentarios egipcios piden a la Liga Árabe presentar denuncia ante el TPI contra Bush.

AFP, DPA y The Independent

Washington, 3 de mayo. El ejército estadunidense anunció este lunes que amonestó por escrito a siete oficiales involucrados en torturas infligidas a prisioneros en Iraq, al tiempo que el inspector general de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA, por sus siglas en inglés) investiga los abusos cometidos en cárceles por las fuerzas de ocupación, e incluso la muerte de un detenido.

Seis oficiales acusados recibieron la amonestación escrita más grave, que significa el fin de su carrera militar, explicó una fuente militar consultada por AFP que pidió mantener el anonimato. Un séptimo oficial recibió una reprimenda escrita de menor grado.

El Pentágono inició en enero una investigación al respecto, y esta semana diferentes medios de comunicación difunden fragmentos del informe al respecto.

"Entre octubre y diciembre de 2003, en la prisión de Abu Gharib, se cometieron numerosos abusos sádicos, flagrantes y gratuitos contra varios detenidos. Esos maltratos sistemáticos e ilegales contra los detenidos fueron cometidos intencionadamente por varios miembros de la policía militar", reconoció el general estadunidense Antonio Taguba en su informe, del cual publicó algunos fragmentos Los Angeles Times.

Respecto del papel de la inteligencia, se confirmó que también se investiga una muerte en la prisión de Abu Gharib. "El inspector general de la CIA, en asociación con el Departamento de la Defensa, investiga los maltratos a prisioneros iraquíes, en especial el caso de un deceso", aseguró un funcionario de inteligencia citado por AFP.

"Todo lo que puedo decir es que hay una investigación sobre este tema", sostuvo el funcionario, y agregó que los agentes de la CIA participaron en los interrogatorios de prisioneros en Abu Gharib, a las afueras de Bagdad, aunque se negó a informar sobre su participación en las torturas.

En Londres, el diario británico The Daily Mirror defendió que las fotos publicadas el sábado en las que aparecen soldados británicos torturando a un iraquí son reales, y aseguró que existen "cientos de imágenes" parecidas.

"Es posible que los oficiales desconozcan lo que ocurre, pero el resto (de la tropa) sí lo sabe. He visto cientos de fotografías", dijo uno de los soldados que entregaron las fotos al tabloide. También afirmó que varios de sus compañeros desplegados en el sur de Iraq "perdieron totalmente el control".

Piers Morgan, editor del periódico, aseguró que no existe razón alguna para considerar que las fotos fueron "manipuladas de alguna manera, dado el poderoso testimonio que nos han dado".

El Ministerio de Defensa británico pidió a sus efectivos desplegados en Iraq reportar a sus oficiales cualquier abuso a los Derechos Humanos cometido en Iraq, y aseguró que puso en marcha una investigación sobre las fotografías publicadas el sábado.

Parlamentarios británicos opuestos a la guerra sostuvieron que la publicación de las fotografías tendrá un impacto "desastroso" en la imagen de Gran Bretaña en los países de población musulmana. Charles Kennedy, líder de los Demócrata Liberales, consideró que las fotografías "llevarán a los jóvenes a radicalizarse. Temo que esto ayudará a crear más atacantes suicidas".

Por su parte, el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, expresó su "mayor horror y frustración" por "una serie de prácticas (de las fuerzas de la coalición) que se habían tratado de eliminar precisamente con el régimen de Saddam Hussein".

En entrevista con el Canal 5 de televisión local, Moratinos consideró que las fotografías de los abusos en las prisiones iraquíes alimentarán "el imaginario colectivo en el mundo árabe que nos sigue considerando a los occidentales como ocupantes".

En Bagdad, el ex ministro iraquí de Derechos Humanos Abdel Bassat Turki aseguró que en noviembre de 2003 alertó a la administración civil estadunidense sobre la existencia de maltratos en los centros de detención. "En noviembre, hablé con Paul Bremer (administrador civil estadunidense) de las violaciones de los Derechos Humanos en general, y en las prisiones en particular, cometidas por los soldados estadunidenses contra ciudadanos iraquíes. Me escuchó, pero no obtuve respuesta.

"Esto quiere decir que no prestó atención a las informaciones que le di... Tenía informes sobre violaciones de los Derechos Humanos antes (pero) nunca imaginé maltratos tales", declaró Turki, cuya dimisión presentada el 8 de abril fue aceptada el domingo.

El ex ministró aseguró que solicitó varias veces autorización, en vano, para visitar a los "prisioneros de seguridad" sospechosos de haber participado en operaciones contra la coalición. "Bremer decía que eran prisioneros de guerra", señaló.

El canciller iraquí, Hoshyar Zebari, condenó los abusos cometidos por soldados y fuerzas de seguridad estadunidenses y británicas, y se pronunció por una investigación independiente.

En Nueva York, el relator especial de la Organización de Naciones Unidas para la Tortura, Theo van Boven, pidió castigo para los responsables de los abusos en las prisiones iraquíes así como indemnización para las víctimas.

Por su parte, el canciller iraní, Kamal Kharrazi, estimó que los abusos cometidos por británicos y estadunidenses en Iraq "son hechos monstruosos" que generan odio de los musulmanes hacia los invasores.

Arabia Saudita expresó "su profunda irritación por el trato degradante e inhumano" que las fuerzas de ocupación han cometido en Iraq.

Parlamentarios egipcios pidieron a Liga Árabe que presente una denuncia ante el Tribunal Penal Internacional contra el presidente estadunidense, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, por los abusos cometidos contra prisioneros iraquíes. El ministro del Exterior egipcio, Ahmed Maher, pidió una investigación "seria y en profundidad" al respecto.

La Jornada - Martes 4 de mayo de 2004

Las torturas en Iraq,
resultado de "una política" de la CIA

El informe secreto de una investigación militar interna descarta que sean "hechos aislados". Falla de la doctrina castrense, no prevenir este tipo de abusos, sostiene especialista de AI. Reconocen funcionarios del Pentágono que el impacto de las vejaciones ha sido "devastador".

Jim Cason y David Brooks, corresponsales

Washington y Nueva York, 3 de mayo. Investigadores militares estadunidenses han concluido que existen problemas "sistémicos" que llevaron al abuso, tortura y humillación de prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Gharib en Iraq por parte de soldados estadunidenses, contratistas privados y agentes de la CIA quienes, según averiguación castrense secreta, "cometieron actos atroces y violaciones del Derecho Internacional".

Funcionarios del Pentágono y comandantes estadunidenses en Iraq han reconocido que las fotos explícitas del abuso y humillación de prisioneros iraquíes por fuerzas estadunidenses han tenido un impacto "devastador" en Medio Oriente, pero insisten en que estos casos sólo ilustran el fracaso de "conducta individual" en incidentes aislados y no representan un fracaso institucional.

Pero esta justificación está plenamente descartada por el aún secreto informe de la investigación interna militar, copia de la cual fue obtenida por la revista The New Yorker y el diario Los Angeles Times.

Ese informe de cincuenta y seis cuartillas, según segmentos publicados hoy, declara tajantemente que la tortura fue resultado de una política deliberada de los interrogadores de la inteligencia militar estadunidense y de la CIA para "ablandar" a los prisioneros y lograr mayor cooperación.

"Esto no es un caso aislado", argumentó Beth Ann Toupin, especialista para Iraq de Amnistía Internacional-Estados Unidos (AI). En entrevista hoy con La Jornada, Toupin agregó: "desde el inicio de la guerra ha habido un flujo continuo de informes sobre el maltrato y tortura realizado por (las fuerzas de) Estados Unidos y el Reino Unido".

Aunque Toupin subrayó que AI no está declarando que la tortura es parte de la política estadunidense en Iraq, agregó que el fracaso en establecer salvaguardas para asegurar la prevención de este tipo de abuso representa una falla de la doctrina castrense.

El propio informe militar confidencial parece apoyar estos argumentos. "Entre octubre y diciembre de 2003, en la instalación de reclusión Abu Gharib, numerosos incidentes de abusos criminales sádicos, flagrantes y desenfrenados fueron asestados contra varios detenidos", declaran los investigadores militares enviados a evaluar las condiciones en esa cárcel después de que un soldado decidió presentar quejas por el trato a los prisioneros.

"Este abuso sistémico e ilegal de los detenidos fue realizado intencionalmente por varios miembros de la fuerza de la guardia de la policía militar... Las acusaciones de abuso fueron sustentadas con declaraciones detalladas de testigos y el descubrimiento de pruebas fotográficas."

Gran parte del abuso fue de carácter sexual. Mujeres y hombres detenidos fueron forzados a desnudarse, mantener posiciones explícitamente sexuales, obligados a masturbarse mientras eran fotografiados o videograbados y algunas mujeres detenidas fueron violadas, confirman los investigadores militares. Los reos masculinos fueron golpeados, se les practicó sodomía con palos de escoba y fueron obligados a ponerse ropa íntima de mujeres durante días.

Los soldados responsables de algunos de estos actos provenían en gran parte de los batallones 320 y 372 de la policía militar, la mayoría de los cuales no había recibido capacitación sobre las reglas de la Convención de Ginebra relativas al tratamiento de prisioneros de guerra y otros detenidos.

Además, el informe oficial declara que otros responsables eran algunos contratistas civiles estadunidenses de la Titan Corporation y la CACI Corporation que no eran supervisados por ninguna autoridad.

El informe confidencial también revela parte de la capa que cubre en secreto las operaciones de la CIA en Iraq. En particular, señala que muchas de las instalaciones de detención en Iraq, incluyendo Abu Gharib, también alojan de manera rutinaria a prisioneros para lo que se describe misteriosamente como "otras agencias gubernamentales" o en clave: de la CIA.

Los soldados en Abu Gharib llamaban a estos "detenidos fantasmas" e informaron a los investigadores militares que eran colocados en diversas partes de la instalación cuando llegaban equipos del Comité Internacional de la Cruz Roja para inspeccionar las cárceles.

"Esta maniobra era engañosa, contraria a la doctrina del ejército y en violación al Derecho Internacional", concluyen los investigadores militares en su informe.

Pero la respuesta de los mandos militares estadunidenses a las primeras noticias sobre estos abusos ha sido hacer todo lo posible para evitar que sean conocidos públicamente.

El general Richard Myers reconoció esta semana que intentó convencer a la cadena de televisión CBS de no transmitir las imágenes explícitas que han dado la vuelta al mundo, con el argumento de que llevaría a empeorar las tensiones en Iraq.

Y hoy, una vez más, uno de los comandantes estadunidenses en Iraq, el general Mark Kimmit, insistió en que el enfoque debería ser sobre la "conducta individual" de quienes cometieron los abusos, y no sobre algún fracaso de las fuerzas militares en su conjunto ni unidades particulares.

En una carta enviada a la Casa Blanca esta noche, la organización Human Rights Watch dijo que los soldados estadunidenses en Iraq podrían haber cometido "crímenes de guerra". El director ejecutivo de la organización Kenneth Roth agrega en la misiva que la forma descarada de las acciones de soldados en Abu Gharib, combinado con informes de otros abusos cometidos por militares estadunidenses en Afganistán "sugiere un problema mucho más amplio que debe ser abordado".