Amnistía Internacional - 19 de mayo de 2004

Estados Unidos: consternación de Amnistía Internacional
por la ejecución de un enfermo mental

Amnistía Internacional está consternada por la decisión del gobernador Rick Perry de permitir que Kelsey Patterson fuera ejecutado anoche en Texas, a pesar de la poco corriente recomendación formulada por la Junta de Indultos y Libertad Condicional del Estado para que se conmutara la pena al condenado, que padecía una enfermedad mental grave.

La ejecución de Kelsey Patterson es otro vergonzoso ejemplo del siniestro historial de homicidios del Estado de Texas.

Incluso había indicios convincentes de que la enfermedad mental del condenado pudo haberse agravado hasta degenerar en demencia, con lo que su ejecución era anticonstitucional según la legislación estadounidense.

En cualquier caso, se ha hecho caso omiso de las reiteradas resoluciones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU contra la ejecución de enfermos mentales. Kelsey Patterson sufría esquizofrenia paranoide desde hacía mucho tiempo. Su delito, un doble asesinato cometido en 1992, parece haberse debido a su enfermedad.

Cabe la posibilidad de que no estuviera capacitado para someterse a juicio -el procedimiento estuvo caracterizado por sus divagaciones y delirios paranoides, relacionados, entre otras cosas, con unos dispositivos electrónicos que aseguraba tener implantados. Al parecer, desde que se fijó la fecha de su ejecución al final del año pasado, creía que le habían concedido una suspensión permanente de la ejecución y una "amnistía".

La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas había formulado la extremadamente poco corriente recomendación de que se detuviera la ejecución. El gobernador Perry, que había permitido ya ochenta y dos ejecuciones desde que tomó posesión de su cargo en 2001, hizo caso omiso de ella.

La evidencia de los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas estadounidenses en Iraq ha echado por tierra la pretensión de Estados Unidos de ser el defensor de los Derechos Humanos en el mundo. El gobernador Perry tenía la oportunidad de demostrar que su país es serio en lo que respecta a cumplir las normas internacionales de justicia y decencia. Sin embargo, su fallo de liderazgo ha puesto de manifiesto que Estados Unidos tiene graves problemas de Derechos Humanos tanto dentro como fuera.

Para más información, véase ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA - Otra injusticia en Texas: el caso de Kelsey Patterson, enfermo mental a punto de ser ejecutado.