La Jornada - Jueves 20 de mayo de 2004
Un millón de menores se incorpora cada año
al mercado de la explotación sexual
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Asia, América Latina y África, las regiones donde más se presenta el problema. En Brasil se calcula en medio millón los infantes dedicados a la prostitución; en México, dieciséis mil, y en EU, trescientos mil. Comienza en Costa Rica reunión para atacar el fenómeno. CAROLINA GOMEZ MENA Cálculos indican que cada año poco más de un millón de menores en el mundo son incorporados al mercado de la prostitución y la pornografía mediante redes de enganchadores. No se sabe con certeza cuántos ya están involucrados en esta práctica, pero se estima que podrían ser unos diez millones. Asia, América Latina y África son las regiones donde más menores son víctimas de la explotación sexual comercial infantil (ESCI). Por ser un fenómeno oculto e ilícito no hay cifras concretas para Latinoamérica, pero algunos cálculos apuntan que podrían estar en este comercio dos millones de infantes. Pero sin duda es en los países asiáticos donde más menores son explotados sexualmente, pues se estima la cifra de alrededor de un millón. Tan sólo en Bangkok se calcula que cuarenta mil prostitutas tienen menos de catorce años. En India se sabe que hay entre trescientas y quinientas mil niñas prostitutas, y en Sri Lanka unos diez mil menores también se desempeñan como sexoservidores. Mientras que en Europa del Este se dice que serían unas tres mil menores las involucradas en estas prácticas. En cuanto a América Latina, Brasil se considera el caso más preocupante con casi medio millón de infantes participando en la industria del sexo, en Colombia se estima serían veinticinco mil, mientras que en México la cifra alcanzaría dieciséis mil. En Estados Unidos se indica que serían casi trescientos mil. Lo que sí se sabe con mayor certeza es que este comercio genera ganancias superiores a los siete mil millones de dólares al año. Ante este panorama, y con la finalidad de formar un "bloque" para enfrentar a la ESCI, desde ayer y hasta el 20 de mayo, veinticuatro países latinoamericanos y de El Caribe comenzaron una reunión en San José, Costa Rica, en la cual además de dar seguimiento al Segundo Congreso Mundial contra la ESCI, realizado en Yokohama, Japón en 2001 y cuya agenda fue ratificada por ciento cincuenta y nueve Gobiernos, se elaborará el documento Informe de evaluación regional y presentación de lecciones aprendidas en la región en materia de prevención de contra la ESCI. En representación de México, Ana Teresa Aranda, directora general del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), encabezará la delegación nacional. Antes de partir al citado país centroamericano alertó que en el país cerca de la mitad de los niños menores de catorce años se encuentran en condición de vulnerabilidad, es decir, alrededor de quince millones de infantes, y remarcó que entre los principales factores que los hacen susceptibles de padecer violación de sus derechos están la pobreza y la marginación. Según información proporcionada por el DIF, aunque ciento noventa y una naciones han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, documento en el cual se establece que todos los infantes tienen derecho a estar libres de abuso y explotación, y ser protegidos integralmente, en los hechos sólo treinta y nueve naciones, entre ellas doce de Centro y Sudamérica, cuentan con planes de acción para combatir la ESCI. Uno de ellos es México. Esta reunión que es organizada por el Gobierno de Costa Rica, la Organización Internacional del Trabajo, el UNICEF, el Instituto Interamericano del Niño y ECPAT-International, entre otros, se pondrá de relieve la necesidad de hacer frente a este crimen internacional desarrollando políticas públicas que sí combatan la "pobreza, garanticen el cumplimiento efectivo de los derechos de los niños, que permitan promulgar y aplicar leyes que penalicen todas las manifestaciones de la explotación sexual y el cambio de patrones culturales que toleren y promuevan la explotación de los menores de edad". |