Argenpress.info, 20 - IX - 2004

Panamá: superan los cincuenta mil
niños explotados mediante el trabajo

Superan los cincuenta mil niños que trabajan en condiciones difíciles para llevar el sustento a sus casas sin apenas remuneración, denunció la directora de Casa Esperanza, Roxana Méndez.

La representante de esa institución manifestó que de esa cifra, unos treinta mil pequeños laboran en el sector informal de la economía en la provincia de Chiriquí, al suroeste del país, en lo fundamental en rudas tareas agrícolas.

De los cincuenta mil niños empleados, la mitad permanece fuera de la escuela y por tanto 'no terminan su formación educacional', apuntó la representante de la entidad.

Los indígenas locales son los más afectados como sector por el trabajo infantil, ya que salen de sus tierras hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades que no encuentran al tener bajo nivel educacional y existir escasas posibilidades de empleo.

No obstante, desde el año 2000 hasta la fecha Casa Esperanza, junto a otras instituciones, ha implementado programas educativos para los menores que trabajan en el país, incluidos descendientes de indígenas, luego de terminar su jornada laboral habitual.

Otro logro de ese organismo es la instalación reciente de un centro educativo para más de doscientos niños, los cuales dejaron de laborar en las fincas cafetaleras situadas en el distrito de Boquete, provincia de Chiriquí, según el diario local La Prensa.

El Ministerio de Salud y la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI), aunaron esfuerzos para que unos quinientos menores concentrados en catorce fincas cafetaleras junto a sus familiares, en lugar de irse a las plantaciones dediquen su tiempo al estudio.

De acuerdo con datos del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), en 2003 trabajaban 1.939.389 niños de cinco a diecisiete años en Panamá, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Cada año, de igual forma, unos cincuenta mil menores de dieciocho años de edad viajan solos desde la región centroamericana a Estados Unidos como emigrantes indocumentados, lo cual los coloca en desventaja social en esa sociedad, como sector vulnerable a todo tipo de delito.

Diversas organizaciones sociales y humanitarias denunciaron con fuerza que el número de infantes trabajadores en Centroamérica se eleva cada día más, en ramas como la agricultura y los servicios.

En esas labores, los pequeños permanecen expuestos sin protección a diversos plaguicidas y otros agrotóxicos, además de ser explotados durante largas jornadas, acarreando pesos excesivos, en detrimento de su salud.