El Mundo - Miércoles, 29 de Septiembre de 2004

Un bebé y un niño israelíes
mueren alcanzados por un cohete

EFE

GAZA.- Un cohete casero tipo "Kassam", lanzado por el grupo palestino Hamás desde la franja de Gaza, ha causado la muerte de un bebé y de un niño, ambos israelíes, según la edición electrónica del diario Haaretz.

El periódico informa de que fueron dos los cohetes lanzados desde la franja de Gaza, uno de los cuales impactó en una vivienda en cuyo interior estaban los dos niños que resultaron muertos.

El otro mortero hizo blanco en una avenida entre dos edificios e hirió al menos a diez personas.

Los heridos fueron trasladados al hospital Barzilayh en la ciudad de Ashekelon, donde dos de ellos ingresaron en estado grave, según fuentes israelíes, que indicaron que el resto tenía pronóstico leve.

El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) se ha atribuido la autoría del lanzamiento de los cohetes.

El ataque se produjo después de que, al menos, cuatro palestinos murieran en la jornada de hoy en Gaza en operaciones del Ejército israelí para impedir el lanzamiento de los "kassam".

La localidad israelí de Sderot, situada a kilómetro y medio de la franja de Gaza, es el blanco favorito de las milicias palestinas para lanzar sus cohetes.

A primeras horas de esta tarde, los palestinos lanzaron un mortero contra el asentamiento de Neveh Dekalim, al sur de la franja de Gaza, sin causar víctimas.

Hace cinco días un mortero lanzado por milicianos palestinos contra el asentamiento de Neveh Dekalim, costó la vida a la mujer israelí Tiferet Tratner, de veinticuatro años, residente en Jerusalén, y heridas leves a otra.

ABC - Miércoles, 29 de septiembre de 2004

Arresto domiciliario para un colono
que mató a un palestino, padre de seis hijos

Diputados y organizaciones humanitarias israelíes denuncian la decisión del juez, recurrida por la Fiscalía: "Matar a un palestino no puede resultar tan barato".

JUAN CIERCO. CORRESPONSAL.

JERUSALÉN. Seis hijos seis tenía Saal Jabara. Seis hijos que lloran hoy su muerte en Salem, una mísera aldea próxima a Nablus. Seis hijos que ya saben lo que es odiar, que pronto querrán saciar su sed de venganza.

Saal Jabara, de cuarenta y dos años, trabajaba de taxista. Conducía una furgoneta en la que a diario llevaba a obreros palestinos a sus lugares de trabajo. Cinco viajaban con él el lunes por carreteras secundarias de Cisjordania, junto a los asentamientos judíos de Itamar y Elon Moreh.

En un cruce, Saal observó a un hombre que parecía pedir ayuda. Según testigos presenciales, detuvo su coche, bajó la ventanilla, se dirigió en hebreo a su interlocutor (Yehoshua Elitzur, de treinta y tres años, residente en Itamar) y, sin mediar provocación alguna, recibió un balazo que acabó con su vida.

Yehoshua se entregó horas después a la Policía. Reconoció ser el autor del disparo y dijo haber apretado el gatillo de su "M-16" en defensa propia: "La furgoneta iba a gran velocidad hacia mí, quería atropellarme", dijo de manera más que atropellada.

"No volverá a hacerlo"

La Policía israelí no creyó demasiado en su versión. Tanto fue así que solicitó al juez que ordenara su ingreso en prisión. Pero el magistrado de Kfar Saba no lo ha considerado oportuno y ayer decidió poner al colono tan sólo bajo arresto domiciliario: "Nunca antes se había visto envuelto en incidentes semejantes, no hay por qué pensar que volverá a hacerlo".

La Fiscalía ha recurrido el auto del juez. Diputados y organizaciones de derechos humanos israelíes han puesto el grito en el cielo: "No puede ser que la muerte de un palestino salga tan barata".

Tan barata como la vida de Saleh Ibrahim Balalo, de cuarenta y siete años, natural de Yenín, enfermo mental, abatido ayer por no "respetar" el toque de queda del Ejército israelí en el campo de refugiados. Balalo se convertía así en el primer muerto del quinto año de la Intifada.

Contra actos como estos, contra acciones del Ejército de Israel, como demoler casas de inocentes y acosar a la población civil con castigos colectivos intolerables, se han manifestado cuatro oficiales de elite de las Fuerzas Aéreas hebreas. Su carta ha llegado hasta el Haaretz, que la ha publicado. Caerá también en saco roto.

Al menos, una buena noticia. Riad Abu Ali, el productor árabe-israelí de la CNN secuestrado la víspera en Gaza por miembros de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, fue liberado ayer en buenas condiciones tras intensas gestiones de Arafat. Eso sí, el caos en la Franja no ha sido atajado.