La Voz de Galicia - Lunes, 29 de Noviembre de 2004

OPERACIÓN POLICIAL

Desarticulada una banda rumana de prostitución
en Santiago y Murcia

Retenían a las mujeres en pisos y las explotaban sexualmente en locales de alterne. En la ciudad gallega fueron capturados seis de los trece miembros de la organización.

La meningitis sufrida por una menor rumana en Murcia, que denunció su situación cuando se encontraba internada en el hospital, acabó con una red de prostitución dirigida por ciudadanos del país balcánico que operaba en la comunidad murciana y en Galicia.

Fueron detenidos trece miembros de la organización, así como cerca de cuarenta mujeres víctimas de explotación sexual, todas ellas rumanas.

En Galicia fueron apresados seis miembros de esta red que tenía su centro de operaciones en Murcia, así como nueve mujeres obligadas a ejercer la prostitución.

La denominada Operación Transilvania se inició a primeras horas de la tarde del pasado jueves en Compostela. Como ya adelantó La Voz el viernes, miembros del Cuerpo Nacional de Policía llegados desde Madrid y del Grupo de Extranjeros de la Comisaría de Santiago dirigieron esta intervención en la que el club San Lázaro II, sito en San Marcos, y una vivienda de Lavacolla fueron registrados a fondo hasta bien entrada la noche.

De Murcia a Santiago

La Jefatura Superior de Policía de Murcia dio cuenta ayer de los detalles de esta operación y explicó que a los seis miembros de la organización detenidos en Santiago, entre ellos una mujer de nacionalidad portuguesa, les fueron intervenidos dos vehículos, numerosas tarjetas de crédito preparadas para su falsificación y pasaportes y permisos de trabajo falsificados.

La policía los puso a disposición judicial, junto a otros siete individuos capturados en Murcia, y se les imputan los delitos de tráfico de seres humanos, contra el derecho de los trabajadores extranjeros, detención ilegal, delito relativo a la prostitución y falsificación de documentos.

La organización delictiva estaba subdividida en dos grupos que operaban en ambas comunidades autónomas. El máximo responsable de la banda dirigía las operaciones delictivas del grupo desde Murcia, desde donde las mujeres eran trasladadas a Compostela para su explotación sexual.

La policía ha podido constatar que la trama mafiosa retenía a las mujeres rumanas en pisos, de los que apenas salían salvo para ser trasladadas al club de alterne, donde eran obligadas a prostituirse hasta que hicieran efectivo el alto préstamo que la organización les había facilitado para venir a España con la promesa de un trabajo que no era el del ejercicio de la prostitución.

El piso de Lavacolla estaba cerca del club, en un lugar que garantizaba discreción a los delincuentes.

De la documentación contable intervenida por la policía se deduce que cada mujer reportaba a los delincuentes un promedio semanal de unos mil quinientos euros, cantidad que quedaba en poder de sus explotadores.

Las nueve mujeres detenidas en Santiago se encontraban en el interior del club San Lázaro II y la policía les ha abierto expedientes de expulsión dada su situación irregular en España. Las investigaciones siguen abiertas, centradas en el análisis de la numerosa documentación incautada.

El club San Lázaro II sigue abierto

El club San Lázaro II sigue atendiendo a su clientela después de la operación policial del pasado jueves. Uno de los responsables de este establecimiento dedicado a la prostitución es un viejo conocido de los ambientes de la noche en Santiago y alrededores, Ricardo Calvo Cobas, condenado recientemente por seis delitos de prostitución coactiva y uno de inmigración ilegal.

Presencia creciente y en condiciones de esclavitud

La prostitución es una de las principales actividades de las mafias rumanas que operan en España. Durante los últimos años, en Galicia ha sido creciente la presencia de mujeres de esta nacionalidad explotadas sexualmente.

La Comisaría General de Extranjería ha advertido de la creciente implantación de las mafias rumanas en España. Siete de cada diez bandas detectadas por la policía se dedican a la explotación sexual en unas condiciones extremas de esclavitud. Si bien se está produciendo un notable incremento de mujeres de países del Este, el cincuenta por ciento de las liberadas por la policía son rumanas.

Una menor que sufrió meningitis denunció a los delincuentes

El hermetismo que rodea a las tramas mafiosas que controlan la prostitución se rompió en dos ocasiones para acabar con esta organización de rumanos y abrir el camino de la Jefatura Superior de Policía de Murcia en la Operación Transilvania.

Primero fue el testimonio de una menor, de diecisiete años, que ingresó en estado grave en un hospital murciano a causa de una meningitis que le provocó la pérdida de todos los dedos de sus pies.

Posteriormente, una mujer que pudo escapar al control del grupo mafioso corroboró ante la policía los hechos denunciados por la menor, que hasta el momento de su enfermedad estaba siendo explotada sexualmente en un club de alterne de la ciudad murciana de Molina de Segura.

En la ciudad de Murcia, la policía registró tres pisos donde las mujeres eran obligadas a residir bajo el control de la organización, siete de cuyos miembros fueron detenidos, uno de ellos la compañera sentimental del líder de la banda.

En estas viviendas, además, fueron liberadas cuatro rumanas, una de ellas menor de edad, que ese día no habían sido trasladadas al club de alterne. La menor quedó bajo la protección de los Servicios Sociales de la Comunidad de Murcia. En la vivienda donde residían los dirigentes de la banda fue intervenida numerosa documentación incriminatoria, como certificados ginecológicos, pasaportes falsos y anotaciones contables.

Tráfico de drogas

Asimismo, en el club de alterne de Segura de Molina fueron detenidas, además del propietario del establecimiento, veintiséis mujeres, la mayoría de nacionalidad rumana, así como basileñas y colombianas, que se encontraban en situación irregular y que quedaron en libertad tras la incoación de los correspondientes expedientes de expulsión.

Otras dos mujeres, una de ellas de nacionalidad dominicana, de cuarenta años y empleada del citado club, quedó detenida como presunta autora de un delito de tráfico de estupefacientes, ya que le fueron intervenidas cuarenta y una papelinas de cocaína y varias bolsitas de la misma sustancia, posiblemente destinada a la distribución entre las mujeres explotadas y entre la clientela del establecimiento. Otra mujer, de nacionalidad rumana, también quedó arrestada por falsificación de documento.

La Jefatura Superior de Policía de Murcia dijo ayer que no se descarta la posibilidad de que existan otras ramificaciones de esta organización y en ese sentido se están desarrollando nuevas investigaciones relacionadas con las mafias rumanas que se han establecido en diferentes comunidades autónomas españolas. En esta investigación participa la Comisaría General de Extranjería y Documentación.