El Mundo - Martes, 7 de Diciembre de 2004

SE LLEVARÁ A CABO UN PLAN DE DESARME

Las ONG argentinas reaccionan
ante el aumento de los civiles armados

ANA MITIDIERI (Reuters)

BUENOS AIRES.- La proliferación de armas de fuego y el consiguiente aumento de la violencia en Argentina ha llevado al Gobierno y a los agentes sociales a plantearse la necesidad de impulsar un desarme civil.

En uno de cada ocho hogares argentinos hay, por lo menos, un arma. En el país existen 2,2 millones registradas y casi dos millones más sin registrar, según datos de la Red Mundial de Desarme y de ONG locales.

La creciente tendencia en Argentina encaja ahora con la del resto de América latina, la región del mundo con mayor mortalidad por armas de fuego, según el informe 2004 de Small Arms Survey.

Por cada cien mil habitantes de América latina y el Caribe, 15,5 mueren producto de homicidios con armas de fuego, cifra casi tres veces por encima de las de África (5,9) y América del Norte (5,5), y cinco veces superior al promedio mundial que es de 3,1 homicidios por cada cien mil personas.

Argentina violenta

Desde que la economía del país se derrumbó en 2001 por una grave crisis, y que llevó a la mitad de los treinta y siete millones de habitantes a la pobreza, comenzaron a producirse delitos graves no habituales como el secuestro extorsivo.

Brasil, el país latinoamericano con más armas entre sus civiles, ha aplicado recientemente un plan similar al que se plantea por estos días en Argentina.

Sin embargo, la política para intentar desarmar a la ciudadanía es aún fuente de algunas diferencias entre las ONG y el Estado.

En el Gobierno creen que es necesario pagar las entregas, como en Brasil, mientras que las ONG sostienen que hay que dar otros bienes a cambio, como materiales de construcción o alimentos, para que no se forme un mercado en torno al desarme.

Niños y jóvenes

Las cifras de las ONG indican que un millón y medio de niños argentinos viven en hogares donde hay armas y que la mitad de ellas están cargadas permanentemente.

Incidentes como el que ocurrió el 28 de septiembre cuando un joven acudió armado a su colegio, mató a tres de sus compañeros e hirió a otros seis, son fruto de esta situación.

Pese a que los episodios de violencia en escuelas eran esporádicos en el país, tras esta masacre se han desatado una serie de hechos violentos en colegios.

El Gobierno se ha comprometido a realizar antes de fin de año una campaña de intercambio de juguetes bélicos entre los niños de la ciudad como paso previo a uno de armas de fuego previsto para el 2005.