La Jornada - Domingo 2 de enero de 2005

La nueva definición "deja juicios a torturadores"

Se enreda aún más el Gobierno de Bush
en torno a la tortura

AFP, DPA y Reuters

Washington, 1 de enero. El Departamento de Justicia estadunidense amplió su definición oficial de tortura a daños no únicamente físicos, volviendo de esta manera a una postura que ha sumido al Gobierno de Bush en una posición controvertida.

David Scheffer, antiguo funcionario de la Oficina de Derechos Humanos del Departamento de Estado, opinó que la nueva definición de tortura "es demasiado flexible y deja demasiados juicios en manos de los torturadores".

Sin embargo, Trent Duffy, portavoz de George W. Bush, aseguró en Crawford, Texas, que la nueva definición reitera la determinación del presidente de que Estados Unidos nunca se involucre en la tortura.

"La tortura viola al mismo tiempo leyes y valores estadunidenses, y al mismo tiempo las normas internacionales", indicó un texto oficial del Departamento de Justicia, difundido el jueves por la noche.

El nuevo documento invalida en parte un texto anterior sobre el tema que consideraba factores físicos antes que éticos al señalar que "la destrucción de un órgano, la alteración de una función corporal o la muerte" constituían el resultado de una tortura punible por la ley.

Varios demócratas y grupos de defensa de los Derechos Humanos se habían pronunciado en contra de esa definición restringida, elaborada por el consejero de asuntos jurídicos de la Casa Blanca, Alberto Gonzales.

Más adelante, Gonzales fue elegido por el presidente Bush para convertirse en el próximo procurador general.

El documento, firmado por el actual procurador general, Daniel Levin, especifica que se puede cometer tortura con actos que no generen dolor insostenible, para destacar la posibilidad de investigar a aquellos que realizan interrogatorios demasiado duros a sus prisioneros.

La política estadunidense sobre la utilización de la tortura fue muy criticada luego del escándalo en la prisión de Abu Ghraib, donde iraquíes sufrieron humillaciones sexuales y abusos de diferentes tipos.

La Casa Blanca señaló el 21 de diciembre que una investigación será abierta para las acusaciones contra la cárcel de Guantánamo, Cuba, dónde están detenidos prisioneros acusados de terrorismo.

Bush ha reiterado que él nunca ha ordenado la tortura de prisioneros, pese a que soldados investigados por abusos en Abu Ghraib insisten en que seguían órdenes de sus superiores, que les pidieron hacer todo lo necesario para "ablandar" a los presos durante los interrogatorios.

El nuevo documento, redactado por la Oficina de Asesoría Legal y dirigido al viceprocurador general estadunidense, James Comey, reconoció que había problemas con el memo de agosto que diseccionó la definición de tortura.