Amnistía Internacional - 9 de febrero de 2005
Guatemala:
ataques a defensores de Derechos Humanos
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Amnistía Internacional siente preocupación por la seguridad de Sara Poroj y Sergio Rivera, que trabajan para el programa de exhumaciones de la organización de Derechos Humanos Grupo de Apoyo Mutuo (GAM). Ambos han sufrido amenazas e intimidaciones, en lo que parece ser un esfuerzo por detener su trabajo de exhumación de fosas comunes secretas. El 3 de febrero, Sara Poroj, directora del programa de exhumaciones del GAM, y Sergio Rivera se alojaban en un hotel en la localidad de Playa Grande, municipio de Ixcán, departamento del Quiché. Estaban inspeccionando el emplazamiento de una fosa común secreta hallada en una antigua base militar en Playa Grande y tramitando el permiso de la Fiscalía para exhumarla. A las tres de la madrugada del 3 de febrero, un hombre armado entró en la habitación de hotel donde dormía Sara Poroj y registró sus documentos y pertenencias mientras la apuntaba con su arma a la cabeza. Según testigos presenciales, otros dos hombres armados montaban guardia delante de la habitación. Los tres hombres se marcharon al cabo de unos cinco minutos. Al día siguiente, cuando Sara Poroj y Sergio Rivera inspeccionaban el emplazamiento de la fosa común, un automóvil se detuvo delante del lugar. Sus ocupantes vigilaron a Sara Poroj y Sergio Rivera durante unas cuatro horas. Cuando los dos regresaron al hotel, el automóvil los siguió, y aparcó delante del edificio. Luego llegó otro auto, y de ambos vehículos bajaron hombres armados que caminaron alrededor del hotel. Sara Poroj entonces telefoneó a la oficina principal del GAM en la capital, la Ciudad de Guatemala. Pese la petición que el GAM hizo a la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (COPREDEH) para que enviara policías al hotel, allí no se presentó ningún agente. La oficina del GAM consiguió ponerse en contacto con otras organizaciones sociales y de Derechos Humanos cercanas a Playa Grande, quienes movilizaron a unas veinticinco personas para que sacaran a Sara Poroj y Sergio Rivera sanos y salvos del hotel. La policía llegó finalmente hacia las siete y media de la tarde, pero para entonces el incidente ya había concluido. El 5 de febrero, Sara Poroj y Sergio Rivera viajaron en automóvil hasta la oficina del GAM en la Ciudad de Guatemala. Según los informes, durante aproximadamente tres horas los estuvo siguiendo el mismo auto que habían visto en el lugar de la exhumación. INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA La base militar de Playa Grande era la mayor del país, hasta que fue desmantelada el 11 de mayo de 2004 como parte de las medidas tomadas por el Gobierno para reducir el tamaño del ejército. Según las organizaciones locales de Derechos Humanos, dentro del recinto militar existen unas treinta fosas comunes. Según los informes, en ellas se encuentran los restos de víctimas ejecutadas durante el conflicto armado de Guatemala, que duró más de treinta años, hasta la firma de los Acuerdos de Paz de 1996. Unas doscientas mil personas murieron o "desaparecieron" durante el conflicto, entre ellas el esposo de Sara Poroj. Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico -Comisión de la Verdad establecida en los Acuerdos de Paz-, el departamento del Quiché fue el más afectado por el conflicto armado interno: en él tuvieron lugar trescientas cuarenta y cuatro de las seiscientas sesenta y nueve masacres documentadas en el informe final de la Comisión, titulado Memoria del Silencio. El GAM es una de las organizaciones de Derechos Humanos más antiguas de Guatemala, formada en la década de 1980 por personas que trataban de determinar la suerte que corrieron sus familiares y miles de personas más que "desaparecieron" durante el conflicto civil de Guatemala. Sara Poroj fue una de los miembros fundadores del GAM, y ayudó a organizar la primera exhumación en la antigua base militar de Playa Grande en septiembre de 2004. El GAM y otras organizaciones que participan en la exhumación de cementerios clandestinos han sido objeto de numerosos actos de intimidación en lo que parece ser un esfuerzo por detener su trabajo (véanse, por ejemplo, AU 137/02, AMR 34/033/2002, del 10 de mayo de 2002, y AU 68/02, AMR 34/014/2002, del 5 de marzo de 2002). Pueden consultar también la versión original de esta página. |