El Mundo - Viernes, 11 de marzo de 2005

MILES DE MUJERES HAN APOYADO A LA VÍCTIMA

El Tribunal Federal de Pakistán suspende
la absolución de seis violadores en un caso de "honor"

EFE

ISLAMABAD.- Mujtara Mai, de treinta años, fue violada por varios hombres de su aldea, con la aquiescencia de la asamblea del poblado, y obligada a volver a casa semidesnuda por una venganza entre clanes en febrero de 2002.

El Tribunal Federal Islámico de Pakistán ha suspendido la sentencia de una corte de apelación de la provincia de Punjab, que el pasado 3 de marzo absolvió a cinco de los seis hombres, condenados a muerte.

Entre los condenados a muerte estaba el jefe de la asamblea del poblado, Faiz Mastoi, que es del clan rival del de la víctima y que fue uno de los absueltos y liberados por el tribunal de apelación de la ciudad punjabi de Multán.

Mutjara Mai ha anunciado que recurrirá al Tribunal Supremo y asegurado que fue amenazada de muerte por los acusados.

El Gobierno paquistaní anunció hace cuatro días que apoyaría y ofrecería toda la ayuda necesaria a Mai en su recurso contra la sentencia absolutoria de la corte de apelación, que también conmutó por la de cadena perpetua la pena de muerte impuesta al sexto reo por un tribunal antiterrorista local.

En la resolución dictada, que ha sido acogida con satisfacción por la representación legal de Mai, se señala que el tribunal antiterrorista que dictó la primera sentencia no tenía jurisdicción en el caso, que reclama el Tribunal Federal Islámico.

Símbolo de la lucha contra la discriminación

Miles de mujeres se han manifestado durante la última semana en Pakistán en contra de la absolución de los cinco acusados de la violación de Mai, que se ha convertido en símbolo de la lucha contra la discriminación de la mujer en el país.

El pasado diciembre, el Parlamento de Pakistán aprobó unas enmiendas al Código Penal para endurecer las penas por los "crímenes de honor", que previamente apenas estaban castigados en la legislación del país, de orientación islámica.

La oposición laica, algunas diputadas del partido gubernamental y la única ministra del Gobierno de Islamabad, Zobaida Jalal, responsable de Bienestar Social, señalaron entonces que la ley era insuficiente para proteger a las mujeres de las agresiones en una sociedad dominada por los hombres.

Pese a que la Constitución de Pakistán garantiza la igualdad de mujeres y hombres ante la ley y el país ha ratificado el Convenio Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, las agresiones a niñas y mujeres son muy abundantes y su indefensión es prácticamente total.

Según las tradiciones islámicas vigentes en Pakistán, una mujer puede "deshonrar" a su familia por tener un amigo varón, casarse con un hombre no elegido por sus parientes, tratar de divorciarse, no ofrecer una dote "adecuada" antes del matrimonio, mantener una relación extramatrimonial o, simplemente, por hablar con un hombre.

En el año 2002 los casos de "crímenes de honor" denunciados en Pakistán fueron un millar, pero esa cifra, en opinión de los grupos que protegen los derechos de la mujer, "se queda muy corta".