La Jornada - Lunes 6 de junio de 2005

Carecen de agua potable
dos mil millones de personas

Mueren al día cinco mil niños por enfermedades diarreicas. Casi noventa por ciento de esos decesos se debe a líquido contaminado y falta de saneamiento, reportan UNICEF y OMS.

CAROLINA GOMEZ MENA

Casi dos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua potable, y para alcanzar la Meta del Milenio en este rubro se requeriría que cada año por lo menos ciento treinta y ocho millones de personas tuvieran ese servicio, con lo cual se lograría una reducción en las casi cinco mil muertes diarias de niños ocurridas debido a enfermedades diarreicas, y además se "impulsarían" las economías de los países en desarrollo, advierten la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en su informe Agua para la vida (en inglés, PDF de 7.89 MB, título original: Water for life: Making it happen).

En este reporte, dado a conocer con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, se destaca que los menores son quienes más sufren por la falta de acceso a servicios seguros de agua y saneamiento, pues cada año 1.9 millones de niños menores de cinco años mueren por enfermedades diarreicas en los países más pobres, lo que representa cinco mil decesos al día por esa causa.

Acota que el agua insalubre contribuye a casi "noventa por ciento de esos decesos, es decir, 1.6 millones".

Los organismos resaltan también que si se redujeran las enfermedades originadas por falta de agua potable y sistemas de drenaje, se disminuiría la "carga sobre los sistemas de salud" y, en el caso de las mujeres y niñas, les permitiría dedicar a la escuela las horas que invierten en colectar y transportar agua.

El informe añade que la situación es particularmente crítica en Asia del sur y África subsahariana. En esta última sólo treinta y seis por ciento de la población tiene acceso a agua salubre y saneamiento, y lamenta que apenas se haya incrementado "cuatro por ciento en la región de 1990 a la fecha''.

Subraya que invertir en agua y servicios de saneamiento es una ''llave para el desarrollo'' y es esencial para mejorar las condiciones de vida urbana, estimular el desarrollo rural y reducir los costos a futuro asociados con la contaminación y la calidad del agua.

Por ello la OMS y el UNICEF consideran que asegurar el acceso a agua potable y saneamiento debe convertirse en el "componente principal en la pleneación del desarrollo".

Fuente de males

De acuerdo con la OMS, "cada año más de mil millones de personas se ven obligadas a recurrir al uso de fuentes de abastecimiento de agua potencialmente nocivas", lo cual podría impedir el cumplimiento de los objetivos del Milenio en este aspecto, planteados para 2015, pues esos habitantes "viven atrapados en una espiral de pobreza y enfermedad".

En el decenio 2005-2015, catalogado como la década internacional para la acción, el líquido será crucial, pues se estima que "ochenta por ciento de la población sin acceso a agua potable vive en zonas rurales".

La OMS destaca que la mejora en el abastecimiento de agua reduce entre "seis y veinticinco por ciento" la morbilidad por diarrea y la mejora en el saneamiento la disminuye "treinta y dos por ciento", así como el hábito de lavarse las manos puede reducir el número de casos de diarrea hasta en cuarenta y cinco por ciento.

Asimismo destaca que la mejora en la calidad del agua, mediante la cloración en el punto de consumo, puede disminuir entre treinta y cinco y treinta y nueve por ciento los casos de diarrea, y que si se mejoran los accesos a fuentes de agua salubre y se fomentan las prácticas higiénicas la morbilidad por tracoma puede reducirse en veintisiete por ciento.

Advierte asimismo que podrían reducirse los ciento sesenta millones de casos de esquitosomiasis -enfermedad ligada a falta de higiene en la evacuación de excretas y la falta de servicios de agua potable- en setenta y siete por ciento si se contara con saneamiento básico.

Pero no sólo esas enfermedades se relacionan con la carencia de acceso a agua limpia y saneamiento; también están el paludismo, la helmintiasis, la encefalitis japonesa y la hepatitis A, así como los efectos que produce beber agua con demasiado arsénico y flúor.

En suma, la OMS refiere que la baja calidad del agua sigue siendo una gran amenaza para la salud humana.