Amnistía Internacional - 16 de junio de 2005
Myanmar (Birmania): aumentan las detenciones de activistas políticos
mientras Aung San Suu Kyi pasa su 60 cumpleaños bajo arresto domiciliario
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Presentación del informe Myanmar's political prisoners: a growing legacy of injustice Cuando Aung San Suu Kyi va a pasar bajo arresto domiciliario su cumpleaños número sesenta, el 19 de junio, Amnistía Internacional publica un informe en el que se documentan nuevas detenciones de activistas políticos, así como la situación de Aung San Suu Kyi y de cientos de presos de conciencia y presos políticos que son motivo de preocupación desde hace tiempo. La organización ha organizado una petición mundial en la que se pide a las autoridades de Myanmar (Birmania) que cesen de utilizar indebidamente el sistema de justicia para silenciar a los activistas políticos pacíficos y que pongan en libertad inmediata e incondicional a todos los presos de conciencia. "A Daw Aung San Suu Kyi se le ha negado su libertad durante casi dos tercios de los últimos dieciséis años, y nunca se han presentado cargos en su contra ni se la ha enjuiciado. Está pagando un precio totalmente inaceptable por sus actividades políticas pacíficas", ha afirmado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional. "Daw Aung San Suu Kyi y todas las demás personas detenidas únicamente por sus actividades políticas pacíficas deben ser puestas en libertad inmediata e incondicional". En dos meses, febrero y marzo de 2005, se detuvo a más miembros del parlamento que en los veintiún meses anteriores, desde mayo de 2003. A partir de febrero de 2005, las autoridades han detenido como mínimo a cinco parlamentarios de la oposición, elegidos en los comicios de 1990. Las autoridades birmanas (el Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo) nunca han reconocido los resultados de esas elecciones. Al menos diez políticos de la nacionalidad étnica shan fueron detenidos en febrero de 2005, entre ellos Khun Htun Oo, presidente de la Liga de las Nacionalidades Shan por la Democracia. En Myanmar hay al menos mil trescientos cincuenta presos políticos. Entre ellos se cuentan presos de conciencia encarcelados por actividades como escribir poemas o colaborar en revistas, reclamar el derecho a constituir sindicatos de estudiantes o a organizar manifestaciones pacíficas. Estos presos son sometidos a tortura o malos tratos, se los recluye en régimen de incomunicación sin acceso a abogados y se los condena en virtud de disposiciones legales represivas en juicios sin las debidas garantías. "Los presos políticos de Myanmar son rehenes de las autoridades", ha afirmado Irene Khan. "La continuidad de la práctica de la reclusión para apartar del proceso político a destacados dirigentes es un grave obstáculo para la resolución de la situación de punto muerto que vive el país desde 1988". "El sistema de justicia, que debería proteger los Derechos Humanos de todos los ciudadanos de Myanmar, se utiliza de manera abusiva y sistemática para negar y restringir el derecho al ejercicio pacífico de la libertad de expresión, asociación y reunión". El Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo viene prometiendo desde hace años que pondrá en libertad, "cuando sea el momento oportuno", a Aung San Suu Kyi, líder del principal partido de oposición de Myanmar, la Liga Nacional para la Democracia (LND), y a otros presos políticos. Información complementaria Las autoridades de Myanmar han detenido a cientos de miembros de partidos de la oposición, incluidos miembros de la LND y activistas estudiantiles, desde las manifestaciones en contra del régimen de partido único en 1988 y después de las elecciones de 1990, en las que la LND consiguió la mayoría de escaños. Presos que nunca deberían haber sido detenidos están envejeciendo, recluidos en duras condiciones carcelarias y aquejados de problemas de salud crónicos, además de ser objeto de castigos que equivalen a tortura o malos tratos. Muchos han muerto mientras estaban detenidos o presos. Entre los presos de edad avanzada que tienen problemas de salud figura el editor U Win Tin, de setenta y cinco años de edad, que está privado de libertad desde julio de 1989. Ha sido penalizado a causa de su oposición pacífica a las autoridades y por intentar comunicarse con las Naciones Unidas en relación con violaciones de Derechos Humanos cometidas en la cárcel. Otros presos de conciencia continúan recluidos sin cargos después de haber cumplido sus condenas de prisión, como el parlamentario electo de la LND doctor Than Nyein, que está gravemente enfermo; Daw May Win Myint; y el dirigente estudiantil Myat San, que está en la cárcel desde 1991 por participar en manifestaciones pacíficas después de la concesión del premio Nobel de la Paz a Daw Aung San Suu Kyi. |