El País - Domingo, 19 de junio de 2005

Rescatados trece inmigrantes de una patera
en la que murieron otras once personas

Hallados treinta subsaharianos más en Fuerteventura

JUAN MANUEL PARDELLAS - Santa Cruz de Tenerife

Un helicóptero de Salvamento Marítimo rescató la tarde del viernes cerca de Gran Canaria a trece inmigrantes subsaharianos de Malí y Ghana, de entre veinticinco y treinta años, que aseguraron haber arrojado al mar a otros once compañeros muertos durante los veinticinco días que dicen haber navegado a la deriva.

Uno de los supervivientes, que ingresó en estado de coma, murió ayer. Los doce restantes se recuperan en dos hospitales de la isla de Gran Canaria.

El mercante Khalifeh Livestock descubrió una pequeña embarcación de madera con cuatro personas a bordo. Eran las 17.40 de la tarde del pasado viernes y estaban a ciento quince millas al sureste de Gran Canaria (unos doscientos siete kilómetros de distancia de la costa).

Sólo bastó una llamada por radio a Salvamento Marítimo para activar el helicóptero de rescate. El aparato voló hasta situarse a quince metros de altura en la vertical del cascarón. "La patera estaba pelada, sin bidones de combustible, ni restos de comida, ni de agua; sólo unos cuantos chalecos salvavidas", comentó ayer un agente.

A medida que izaban a los supervivientes, el hallazgo se tornó en tragedia. Donde debían rescatar a cuatro personas encontraron trece cuerpos moribundos, cubiertos de salitre, vómitos y heces, que apenas respondían a las indicaciones de sus rescatadores. La operación se convirtió en una carrera contra el tiempo, al límite de la autonomía de vuelo del helicóptero, que consume su máximo combustible cuando se mantiene quieto.

Sin combustible ni brújula

Durante el trayecto de vuelta, sólo uno de los supervivientes pudo articular algunas palabras en francés y por señas. De ese relato se conoce que veinticuatro personas de Malí y Ghana partieron hace veinticinco días (el 24 de mayo pasado) desde la franja sahariana que va de Cabo Bojador a Dajla -la más desprotegida por la gendarmería marroquí-, sin patrones magrebíes, que el motor se había parado, que no llevaban repuestos de bujías, ni llaves inglesas ni más combustible, ni brújula, ni móviles para avisar a los servicios de emergencia.

Cuando los ocupantes comenzaron a morir por efecto del cambio brusco de temperaturas (más de cuarenta grados de día y uno a cinco grados de noche) y de la falta de alimentos y agua, los arrojaban por la borda. Así hicieron con dos mujeres y nueve hombres más.

"El estado de los supervivientes "era muy delicado, como nunca antes había visto a una persona", con un cuadro común de deshidratación, desnutrición e hipotermia.", recuerda José Luis Marrero, médico coordinador del Servicio de Urgencias Canario.

El primer pasajero de esta odisea recibió el alta ayer por la tarde. Otros once quedaban ingresados en los hospitales Insular y Doctor Negrín de Gran Canaria.

Por otra parte, agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil rescataron ayer a treinta varones subsaharianos a ocho millas la costa sur de Fuerteventura. La patera estaba semihundida "con más de sesenta centímetros de agua en su interior", según un portavoz del instituto armado. Los jóvenes africanos fueron atendidos por médicos de la Cruz Roja en el muelle de Puerto del Rosario. Tres fueron ingresaron por hipotermia y el resto se desplazó al centro de El Matorral.